Bloque 1 · El fin del hombre y la regla de Dios (P. 1–3)

Edición de estudio comentada

Tesis del bloque

El Catecismo Menor abre con los tres cimientos sobre los que descansa todo lo demás. Primero, el fin del hombre: para qué existe —glorificar a Dios y gozar de él para siempre— (P. 1). Segundo, la regla: cómo sabe el hombre cómo glorificar y gozar de Dios —por la Palabra de Dios contenida en las Escrituras, única regla— (P. 2). Y tercero, el contenido de la regla: qué enseñan principalmente las Escrituras —lo que el hombre ha de creer acerca de Dios y el deber que Dios exige del hombre— (P. 3). Estas tres preguntas no son un preámbulo que se deja atrás, sino el plano de toda la obra: el Catecismo entero desarrollará, primero, lo que se ha de creer (la doctrina: P. 4–38 —P. 1–3 son este preámbulo—, sobre Dios, el pecado y Cristo) y, después, el deber que Dios exige (P. 39–107, la ley, la fe, los medios de gracia y la oración). El hombre existe para Dios; conoce a Dios por su Palabra; y esa Palabra le enseña fe y deber.

Texto catequético

P. 1. ¿Cuál es el fin principal del hombre? R. El fin principal del hombre es glorificar a Dios y gozar de él para siempre.

P. 2. ¿Qué regla ha dado Dios para dirigirnos en cómo hemos de glorificarle y gozar de él? R. La Palabra de Dios, contenida en las Escrituras del Antiguo y del Nuevo Testamento, es la única regla para dirigirnos en cómo hemos de glorificarle y gozar de él.

P. 3. ¿Qué enseñan principalmente las Escrituras? R. Las Escrituras enseñan principalmente lo que el hombre ha de creer acerca de Dios y el deber que Dios exige del hombre.

Armonía interna de los Estándares

Las tres primeras preguntas del Menor tienen su paralelo en el Mayor —a la letra en P. 1 (CMa 1) y en la pregunta del contenido (CMa 5), y por coincidencia doctrinal en la regla (CMa 2–3)— y su fundamento en la Confesión. CMe 1 y CMa 1: el fin del hombre coincide —el Mayor: «el fin principal y más alto del hombre es glorificar a Dios y gozar plenamente de él para siempre» (CMa 1)—; el Mayor añade «y más alto» y «plenamente», pero la doctrina es la misma. CMe 2 y CFW 1.2 / CMa 2–3: la regla coincide —la Confesión enumera los libros canónicos como «Palabra de Dios escrita» (1.2) y los llama «la regla de fe y de vida» (1.2); el Mayor enseña que «solo su Palabra y su Espíritu» revelan a Dios suficiente y eficazmente para la salvación (CMa 2), y que las Escrituras son «la única regla de fe y de obediencia» (CMa 3)—. CMe 3 y CMa 5–6: el contenido de las Escrituras coincide palabra por palabra —el Mayor pregunta y responde idénticamente: «Las Escrituras enseñan principalmente lo que el hombre ha de creer acerca de Dios y el deber que Dios exige del hombre» (CMa 5)—, y el Mayor añade qué dan a conocer las Escrituras acerca de Dios: «lo que Dios es, las personas que hay en la Deidad, sus decretos y la ejecución de sus decretos» (CMa 6), que es el programa de las preguntas siguientes. La armonía es exacta: Menor y Mayor parten del mismo cimiento; la Confesión lo funda en su doctrina de la Escritura (cap. 1).

Exposición

El fin del hombre (P. 1). «El fin principal del hombre es glorificar a Dios y gozar de él para siempre.» La primera pregunta no es «¿qué es el hombre?» ni «¿cómo se salva el hombre?», sino «¿para qué existe el hombre?» —y la respuesta lo orienta todo—. El hombre fue hecho para Dios: su fin no está en sí mismo (ni en su felicidad, ni en su utilidad, ni en su autorrealización), sino en Dios, a quien debe glorificar. Pero —y aquí está la hondura de la fórmula— ese fin no es una carga, sino un gozo: el hombre glorifica a Dios gozando de él. No son dos fines (uno para Dios, otro para el hombre), sino uno solo: la gloria de Dios y la dicha del hombre coinciden en Dios mismo. Por eso el verbo está en singular —«el fin… es»—: glorificar y gozar son inseparables. El que glorifica a Dios halla en él su gozo; y el que goza de Dios lo glorifica. «Para siempre»: este fin no se agota en esta vida, sino que culmina en la eternidad, en la visión y fruición de Dios (cf. CFW 32–33). Aquí queda excluida de raíz toda religión utilitaria (servir a Dios para obtener algo) y todo hedonismo sin Dios (buscar el gozo fuera de él): el hombre fue hecho para hallar su gozo en glorificar a su Hacedor.

La regla (P. 2). Si el hombre existe para glorificar y gozar de Dios, surge de inmediato la pregunta: ¿cómo? ¿Quién le dice al hombre cómo ha de glorificar y gozar de Dios? No su propia razón, ni su sentimiento, ni la costumbre, sino «la Palabra de Dios, contenida en las Escrituras del Antiguo y del Nuevo Testamento». Y esa Palabra es «la única regla»: aquí el Catecismo, en su segunda pregunta, ya confiesa el principio formal de la Reforma —sola Scriptura—. No hay dos reglas (la Escritura y la tradición, como en Roma; la Escritura y la experiencia, como en el entusiasmo), sino una sola. La Escritura no es una fuente entre otras: es la regla que dirige al hombre hacia su fin. Quien quiere glorificar y gozar de Dios ha de ir a la Palabra, porque solo allí Dios ha dicho cómo quiere ser glorificado y dónde se le ha de gozar.

El contenido de la regla (P. 3). «Las Escrituras enseñan principalmente lo que el hombre ha de creer acerca de Dios y el deber que Dios exige del hombre.» La tercera pregunta abre el plano de todo el Catecismo. Las Escrituras enseñan muchas cosas, pero principalmente dos: lo que se ha de creer (la doctrina) y el deber que Dios exige (la obediencia). Esta es la división que gobierna la obra entera: las preguntas 4 a 38 desarrollan lo que se ha de creer —quién es Dios, sus decretos, la creación, la caída, el pecado, y sobre todo Cristo el Redentor y la aplicación de su redención—; las preguntas 39 a 107 desarrollan el deber —la ley moral y los Diez Mandamientos, y luego la fe, el arrepentimiento, los medios de gracia y la oración—. El orden importa: primero la fe, luego el deber; primero lo que Dios es y ha hecho, luego lo que el hombre debe. No se invierte: el deber brota de la fe, no al revés. Así, antes de mandar nada, el Catecismo enseña a creer; y solo después, sobre el fundamento de la doctrina, enseña a obedecer.

Usos eclesiales

Este bloque es el cimiento de toda la catequesis reformada, y de su recta enseñanza depende el espíritu de todo lo demás. Donde se enseña bien, el creyente sabe para qué vive —para Dios, y en Dios halla su gozo—; sabe a dónde ir para conocerlo —a su Palabra, única regla—; y sabe qué buscar en ella —fe y deber, en ese orden—.

En la catequesis. Las tres primeras preguntas se memorizan primero y se entienden toda la vida. Conviene enseñar que glorificar y gozar de Dios son un solo fin (contra la idea de que servir a Dios y ser feliz se oponen); que la Escritura es la única regla (contra el subjetivismo que hace de la experiencia o el sentimiento la guía); y que la fe precede al deber (contra el moralismo que empieza por los mandamientos sin la doctrina).

En la predicación. La P. 1 predica el fin del hombre contra los dos ídolos de nuestro tiempo: la autorrealización (el hombre como su propio fin) y el utilitarismo religioso (Dios como medio para los fines del hombre). El hombre fue hecho para Dios, y solo en él halla su gozo —como lo expresó clásicamente Agustín, el corazón humano no descansa hasta descansar en Dios—.

En la membresía y la formación. El que se une a la iglesia confiesa, con la P. 1, que su vida tiene un fin que no es él mismo; con la P. 2, que se somete a la Escritura como única regla; y con la P. 3, que recibe de ella tanto la fe que ha de creer como el deber que ha de cumplir. El oficial debe saber fundar todo el sistema doctrinal en este cimiento: el fin (Dios), la regla (la Escritura) y su contenido (fe y deber).

Preguntas de estudio

  1. ¿Cuál es el fin principal del hombre, y por qué es un fin y no dos (P. 1)?
  2. ¿Por qué glorificar a Dios y gozar de él no se oponen, sino que coinciden (P. 1)?
  3. ¿Cuál es la única regla para glorificar y gozar de Dios, y contra qué errores va ese «única» (P. 2)?
  4. ¿Qué enseñan principalmente las Escrituras (P. 3)?
  5. ¿Cómo estructura la división «creer / deber» (P. 3) todo el Catecismo? ¿Por qué la fe precede al deber?
  6. ¿Cómo se corresponden CMe 1–3 con CMa 1, 3, 5–6 y con CFW 1?

Glosario del bloque

Fin principal (chief end) — el propósito último para el cual el hombre fue creado: glorificar a Dios y gozar de él (P. 1). Glorificar y gozar — las dos caras del único fin del hombre: dar a Dios la gloria debida y hallar en él la dicha suprema (P. 1). Única regla (the only rule) — la Palabra de Dios en las Escrituras como sola norma directiva de fe y vida; el principio sola Scriptura (P. 2; cf. CFW 1.2). Creer / deber (believe / duty; credenda / agenda) — la división bipartita del contenido de la Escritura que estructura el Catecismo: la doctrina (P. 4–38) y la obediencia (P. 39–107) (P. 3).

Bibliografía comentada

  • Texto base: Catecismo Menor de Westminster, edición de estudio IPR (texto constitucional inglés de 1647 como texto de control; testigo comparativo OPC en paralelo con la el testigo moderno de estudio 2025; cotejado con el latín); Glosario Terminológico Normativo IPR v2.4.
  • Catecismo Mayor: CMa 1 (el fin del hombre), 2–3 (la manifestación de Dios y la regla), 5–6 (lo que enseñan las Escrituras) — paralelos directos de este bloque.
  • Confesión: cap. 1 (De la Santa Escritura), fundamento de la P. 2.
  • T. Watson, A Body of Divinity (sobre el Catecismo Menor) — exposición clásica de la P. 1; voz de corroboración.
  • G. I. Williamson, The Shorter Catechism for Study Classes — preguntas de clase sobre P. 1–3.