Congregación de la IPR reunida durante el culto de adoración

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Qué esperar cuando nos visites

Sabemos que visitar una iglesia por primera vez puede dar un poco de nervios: ¿dónde me siento?, ¿qué me pongo?, ¿qué hago con los niños? Tranquilo. En cualquier iglesia de la IPR encontrarás personas comunes y corrientes, alegres de recibirte, y un culto sencillo, bíblico y reverente. Aquí te contamos, sin sorpresas, lo que vas a encontrar.

¿Cuánto dura el culto?
Alrededor de una hora y media. Nadie mira el reloj con afán: venimos a encontrarnos con Dios. Te sugerimos llegar unos diez minutos antes para saludarte y ayudarte a ubicarte.
¿Cómo debo vestirme?
Ven como estés. Encontrarás personas de vestido formal y personas en jeans, en la misma banca. Lo que nos reúne no es la ropa, sino Cristo.
¿Puedo llevar a mis hijos?
¡Por favor, tráelos! Los niños son parte del pueblo de Dios y son bienvenidos en el culto — no te preocupes si hacen algo de ruido; nos alegra oírlos. Además, casi todas nuestras iglesias tienen escuela dominical para ellos.
¿Cómo es la música?
Cantamos salmos e himnos que confiesan la fe de la Iglesia de todos los siglos, con letras llenas de Escritura. No necesitas saberlas: te daremos todo lo necesario para seguir el canto.
¿De qué se trata el sermón?
De la Biblia. El pastor abre un pasaje de la Escritura y lo explica y aplica con claridad, durante unos 40 minutos. Nuestro anhelo es que salgas habiendo oído la voz de Dios en su Palabra, no las opiniones de un hombre.
¿Y la Santa Cena?
La celebramos con regularidad y con reverencia. Participan quienes han sido bautizados y son miembros en buena posición de una iglesia cristiana. Si estás de visita, habla antes con uno de los ancianos: con gusto te orientará — y nadie te incomodará si prefieres solo observar.
Predicación de la Palabra en un culto de la IPR

Un culto ordenado por la Palabra

Nuestro culto sigue un orden sencillo que la Escritura misma nos enseña: Dios nos llama a adorarle, confesamos nuestros pecados y oímos su perdón en Cristo, cantamos sus alabanzas, oramos, escuchamos la lectura y la predicación de su Palabra, celebramos los sacramentos y recibimos su bendición al salir.

No venimos a un espectáculo ni a una conferencia: venimos a un encuentro del Dios vivo con su pueblo. Por eso el culto es a la vez profundamente reverente y profundamente gozoso.

Te esperamos este domingo

Encuentra la congregación más cercana, sus horarios y su dirección. Y si tienes cualquier pregunta antes de venir, escríbenos con toda confianza.