Bloque 13 · Los mandamientos tercero y cuarto: el nombre de Dios y el día de reposo (P. 111–121)
Texto para la lectura de la iglesia
P. 111. ¿Cuál es el tercer mandamiento? R. El tercer mandamiento es: «No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano».
P. 112. ¿Qué se requiere en el tercer mandamiento? R. El tercer mandamiento requiere que el nombre de Dios, sus títulos, atributos, ordenanzas, la Palabra, los sacramentos, la oración, los juramentos, los votos, las suertes, sus obras, y todo aquello por lo cual él se da a conocer, sean usados santa y reverentemente en el pensamiento, la meditación, la palabra y la escritura; por una santa profesión y una conducta conforme a ella, para la gloria de Dios y el bien de nosotros mismos y de otros.
P. 113. ¿Cuáles son los pecados prohibidos en el tercer mandamiento? R. Los pecados prohibidos en el tercer mandamiento son: el no usar el nombre de Dios como es requerido; y el abuso de él en una mención ignorante, vana, irreverente, profana, supersticiosa o malvada, o en cualquier otro uso de sus títulos, atributos, ordenanzas u obras, por blasfemia, perjurio; todas las maldiciones, juramentos, votos y suertes pecaminosos; el violar nuestros juramentos y votos, si son lícitos, y el cumplirlos, si son de cosas ilícitas; el murmurar y querellarse contra los decretos y providencias de Dios, el escudriñarlos con curiosidad y el aplicarlos mal; el interpretar mal, aplicar mal o pervertir de cualquier manera la Palabra, o alguna parte de ella, a chanzas profanas, cuestiones curiosas o inútiles, vanas palabrerías, o el sostener falsas doctrinas; el abusar de ella, de las criaturas o de cualquier cosa comprendida bajo el nombre de Dios, para encantamientos, o para concupiscencias y prácticas pecaminosas; el calumniar, escarnecer, vilipendiar u oponerse de cualquier manera a la verdad, la gracia y los caminos de Dios; el hacer profesión de religión con hipocresía o para fines siniestros; el avergonzarse de ella, o el ser vergüenza para ella por un andar desconforme, imprudente, infructuoso y ofensivo, o por apostatar de ella.
P. 114. ¿Qué razones van anejas al tercer mandamiento? R. Las razones anejas al tercer mandamiento, en estas palabras «Jehová tu Dios» y «porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano», son: porque él es el Señor y nuestro Dios, por tanto su nombre no ha de ser profanado ni abusado de ninguna manera por nosotros; especialmente porque tan lejos estará de absolver y perdonar a los transgresores de este mandamiento, que no les permitirá escapar de su justo juicio, aunque muchos de ellos escapen de las censuras y castigos de los hombres.
P. 115. ¿Cuál es el cuarto mandamiento? R. El cuarto mandamiento es: «Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó».
P. 116. ¿Qué se requiere en el cuarto mandamiento? R. El cuarto mandamiento requiere de todos los hombres el santificar o guardar santos para Dios los tiempos señalados que él ha designado en su Palabra, expresamente un día entero de cada siete; el cual fue el séptimo desde el principio del mundo hasta la resurrección de Cristo, y el primer día de la semana desde entonces, y así ha de continuar hasta el fin del mundo; el cual es el sábado cristiano, y en el Nuevo Testamento es llamado el día del Señor.
P. 117. ¿Cómo ha de santificarse el sábado o día del Señor? R. El sábado o día del Señor ha de santificarse con un santo reposar todo el día, no solo de las obras que son en todo tiempo pecaminosas, sino aun de aquellos empleos y recreaciones mundanos que en otros días son lícitos; y haciendo nuestro deleite el emplear todo el tiempo (excepto la parte de él que haya de ocuparse en obras de necesidad y de misericordia) en los ejercicios públicos y privados de la adoración de Dios; y, para ese fin, hemos de preparar nuestros corazones, y con tal previsión, diligencia y moderación disponer y despachar oportunamente nuestros negocios mundanos, que podamos quedar más libres y aptos para los deberes de aquel día.
P. 118. ¿Por qué el mandato de guardar el sábado se dirige más especialmente a los cabezas de familia y otros superiores? R. El mandato de guardar el sábado se dirige más especialmente a los cabezas de familia y otros superiores, porque están obligados no solo a guardarlo ellos mismos, sino a procurar que sea observado por todos los que están a su cargo; y porque a menudo son propensos a estorbárselo con ocupaciones propias.
P. 119. ¿Cuáles son los pecados prohibidos en el cuarto mandamiento? R. Los pecados prohibidos en el cuarto mandamiento son: toda omisión de los deberes requeridos; todo cumplimiento descuidado, negligente e infructuoso de ellos, y el cansarse de ellos; toda profanación del día por ociosidad y por hacer lo que es en sí mismo pecaminoso; y por todas las obras, palabras y pensamientos innecesarios acerca de nuestros empleos y recreaciones mundanos.
P. 120. ¿Cuáles son las razones anejas al cuarto mandamiento para reforzarlo más? R. Las razones anejas al cuarto mandamiento para reforzarlo más se toman: de la equidad de él, pues Dios nos concede seis días de cada siete para nuestros propios asuntos y se reserva solo uno para sí, en estas palabras: «Seis días trabajarás, y harás toda tu obra»; de que Dios reclama una propiedad especial en ese día: «mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios»; del ejemplo de Dios, que «en seis días hizo... los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día»; y de la bendición que Dios puso sobre ese día, no solo santificándolo para ser un día para su servicio, sino ordenándolo para ser un medio de bendición para nosotros al santificarlo nosotros: «por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó».
P. 121. ¿Por qué la palabra «Acuérdate» está puesta al principio del cuarto mandamiento? R. La palabra «Acuérdate» está puesta al principio del cuarto mandamiento, en parte por el gran beneficio de recordarlo, pues con ello somos ayudados en nuestra preparación para guardarlo y, al guardarlo, a guardar mejor todos los demás mandamientos, y a mantener un agradecido recuerdo de los dos grandes beneficios de la creación y la redención, que contienen un breve compendio de la religión; y en parte porque somos muy dados a olvidarlo, por cuanto hay menos luz de la naturaleza para él, y sin embargo restringe nuestra libertad natural en cosas lícitas en otros tiempos; porque viene solo una vez en siete días, y muchos negocios mundanos se interponen y con demasiada frecuencia apartan nuestras mentes de pensar en él, sea para prepararlo, sea para santificarlo; y porque Satanás con sus instrumentos se afana mucho por borrar la gloria, y aun la memoria de él, para introducir toda irreligión e impiedad.
