Bloque 12 · El prefacio del Decálogo y los mandamientos primero y segundo (P. 101–110)
Texto para la lectura de la iglesia
P. 101. ¿Cuál es el prefacio de los Diez Mandamientos? R. El prefacio de los Diez Mandamientos está contenido en estas palabras: «Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre». En ellas Dios manifiesta su soberanía, como JEHOVÁ, el Dios eterno, inmutable y todopoderoso, que tiene su ser en sí y de sí mismo, y que da ser a todas sus palabras y obras; y que es un Dios en pacto, como con Israel antiguamente, así con todo su pueblo; el cual, como los sacó de su servidumbre en Egipto, así nos libra a nosotros de nuestra servidumbre espiritual; y que por tanto estamos obligados a tomarle a él solo por nuestro Dios, y a guardar todos sus mandamientos.
P. 102. ¿Cuál es la suma de los cuatro mandamientos que contienen nuestro deber para con Dios? R. La suma de los cuatro mandamientos que contienen nuestro deber para con Dios es: amar al Señor nuestro Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, con todas nuestras fuerzas y con toda nuestra mente.
P. 103. ¿Cuál es el primer mandamiento? R. El primer mandamiento es: «No tendrás dioses ajenos delante de mí».
P. 104. ¿Cuáles son los deberes exigidos en el primer mandamiento? R. Los deberes exigidos en el primer mandamiento son: conocer y reconocer a Dios como el único Dios verdadero, y nuestro Dios; y adorarle y glorificarle como tal: pensando en él, meditando en él, recordándole, estimándole en alto grado, honrándole, adorándole, escogiéndole, amándole, deseándole y temiéndole; creyéndole; confiando, esperando, deleitándonos y regocijándonos en él; siendo celosos por él; invocándole, dándole toda alabanza y gracias, y rindiéndole toda obediencia y sumisión con todo el hombre; cuidando en todas las cosas de agradarle, y doliéndonos cuando en algo es ofendido; y andando humildemente con él.
P. 105. ¿Cuáles son los pecados prohibidos en el primer mandamiento? R. Los pecados prohibidos en el primer mandamiento son: el ateísmo, en negar a Dios o no tener Dios; la idolatría, en tener o adorar más dioses que uno, o cualquiera con el Dios verdadero o en su lugar; el no tenerle y confesarle como Dios, y nuestro Dios; la omisión o descuido de cualquier cosa debida a él, exigida en este mandamiento; la ignorancia, el olvido, las falsas aprehensiones, las opiniones erróneas, los pensamientos indignos y malvados acerca de él; el escudriñar osado y curioso de sus secretos; toda profanidad, el odio a Dios; el amor propio, la búsqueda de sí mismo, y todo otro poner desordenado e inmoderado de nuestra mente, voluntad o afectos en otras cosas, quitándolos de él en todo o en parte; la vana credulidad, la incredulidad, la herejía, la falsa creencia, la desconfianza, la desesperación, la incorregibilidad y la insensibilidad bajo los juicios, la dureza de corazón, el orgullo, la presunción, la seguridad carnal, el tentar a Dios; el usar medios ilícitos y el confiar en los medios lícitos; los deleites y gozos carnales; el celo corrompido, ciego e indiscreto; la tibieza y la muerte en las cosas de Dios; el apartarnos y apostatar de Dios; el orar o dar cualquier adoración religiosa a santos, ángeles o cualquier otra criatura; todos los pactos y consultas con el diablo, y el prestar oído a sus sugerencias; el hacer a los hombres señores de nuestra fe y conciencia; el menospreciar y despreciar a Dios y sus mandamientos; el resistir y contristar a su Espíritu, el descontento y la impaciencia ante sus dispensaciones, el acusarle neciamente por los males que nos inflige; y el atribuir la alabanza de cualquier bien que somos, tenemos o podemos hacer, a la fortuna, a los ídolos, a nosotros mismos o a cualquier otra criatura.
P. 106. ¿Qué se nos enseña especialmente con estas palabras «delante de mí» en el primer mandamiento? R. Estas palabras «delante de mí», o «delante de mi rostro», en el primer mandamiento, nos enseñan que Dios, que ve todas las cosas, toma especial nota del pecado de tener cualquier otro Dios, y se desagrada mucho de él; para que esto sea un argumento que disuada de él, y lo agrave como una provocación sumamente desvergonzada; como también para persuadirnos a hacer como en su presencia todo cuanto hacemos en su servicio.
P. 107. ¿Cuál es el segundo mandamiento? R. El segundo mandamiento es: «No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos».
P. 108. ¿Cuáles son los deberes exigidos en el segundo mandamiento? R. Los deberes exigidos en el segundo mandamiento son: el recibir, observar y guardar puras y enteras toda la adoración religiosa y las ordenanzas que Dios ha instituido en su Palabra; particularmente la oración y la acción de gracias en el nombre de Cristo; la lectura, predicación y oír de la Palabra; la administración y recepción de los sacramentos; el gobierno y la disciplina de la iglesia; el ministerio y su sostenimiento; el ayuno religioso; el jurar por el nombre de Dios y el hacerle votos; como también el desaprobar, detestar y oponerse a toda adoración falsa; y, según el lugar y vocación de cada uno, el remover la adoración falsa y todos los monumentos de idolatría.
P. 109. ¿Cuáles son los pecados prohibidos en el segundo mandamiento? R. Los pecados prohibidos en el segundo mandamiento son: todo idear, aconsejar, mandar, usar y de cualquier manera aprobar cualquier adoración religiosa no instituida por Dios mismo; el hacer cualquier representación de Dios, de todas o de cualquiera de las tres personas, ya sea interiormente en nuestra mente, o exteriormente en cualquier clase de imagen o semejanza de criatura alguna; todo adorar de ella, o a Dios en ella o por ella; el hacer cualquier representación de deidades fingidas, y toda adoración de ellas o servicio que les pertenezca; todas las invenciones supersticiosas que corrompen la adoración de Dios, añadiéndole o quitándole, ya sean inventadas y adoptadas por nosotros mismos, ya recibidas por tradición de otros, aunque sea bajo el título de antigüedad, costumbre, devoción, buena intención o cualquier otro pretexto; la simonía; el sacrilegio; y todo descuido, desprecio, estorbo y oposición a la adoración y a las ordenanzas que Dios ha designado.
P. 110. ¿Cuáles son las razones anejas al segundo mandamiento para reforzarlo más? R. Las razones anejas al segundo mandamiento para reforzarlo más, contenidas en estas palabras: «porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos», son: además de la soberanía de Dios sobre nosotros y su propiedad en nosotros, su ferviente celo por su propia adoración y su vengadora indignación contra toda adoración falsa, como fornicación espiritual que es; el contar a los quebrantadores de este mandamiento como quienes le aborrecen, amenazando castigarlos hasta diversas generaciones; y el estimar a los observadores de él como quienes le aman y guardan sus mandamientos, prometiéndoles misericordia hasta muchas generaciones.
