Bloque 11 · La ley moral, sus usos y las reglas del Decálogo (P. 91–100)
Texto para la lectura de la iglesia
P. 91. ¿Cuál es el deber que Dios exige del hombre? R. El deber que Dios exige del hombre es la obediencia a su voluntad revelada.
P. 92. ¿Qué reveló Dios al principio al hombre como la regla de su obediencia? R. La regla de obediencia revelada a Adán en el estado de inocencia, y en él a todo el género humano, además de un mandamiento especial de no comer del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal, fue la ley moral.
P. 93. ¿Qué es la ley moral? R. La ley moral es la declaración de la voluntad de Dios al género humano, que dirige y obliga a cada uno a la conformidad y obediencia a ella, personal, perfecta y perpetua, en el temple y disposición de todo el hombre, alma y cuerpo, y en el cumplimiento de todos aquellos deberes de santidad y justicia que debe a Dios y al hombre; prometiendo vida si se cumple, y amenazando muerte si se quebranta.
P. 94. ¿Hay algún uso de la ley moral para el hombre después de la caída? R. Aunque ningún hombre, después de la caída, puede alcanzar justicia y vida por la ley moral, hay sin embargo gran uso de ella, tanto común a todos los hombres, como peculiar ya a los no regenerados, ya a los regenerados.
P. 95. ¿De qué uso es la ley moral a todos los hombres? R. La ley moral es de uso a todos los hombres: para informarles de la santa naturaleza y voluntad de Dios, y de su deber, obligándolos a andar conforme a ella; para convencerlos de su incapacidad para guardarla y de la pecaminosa contaminación de su naturaleza, sus corazones y sus vidas; para humillarlos en el sentido de su pecado y miseria, y así ayudarles a ver más claramente la necesidad que tienen de Cristo y de la perfección de su obediencia.
P. 96. ¿Qué uso particular tiene la ley moral para los hombres no regenerados? R. La ley moral es de uso a los hombres no regenerados para despertar sus conciencias a huir de la ira venidera, y para empujarlos a Cristo; o bien, si continúan en el estado y camino del pecado, para dejarlos inexcusables y bajo la maldición de ella.
P. 97. ¿Qué uso especial tiene la ley moral para los regenerados? R. Aunque los que son regenerados y creen en Cristo son librados de la ley moral como pacto de obras, de modo que por ella no son ni justificados ni condenados, sin embargo, además de los usos generales de ella comunes a ellos con todos los hombres, es de uso especial para mostrarles cuánto están obligados a Cristo por haberla cumplido él y haber sufrido la maldición de ella en lugar de ellos y para su bien; y para moverlos así a mayor gratitud, y a expresarla en un mayor cuidado de conformarse a ella como la regla de su obediencia.
P. 98. ¿Dónde está sumariamente comprendida la ley moral? R. La ley moral está sumariamente comprendida en los Diez Mandamientos, que fueron pronunciados por la voz de Dios sobre el monte Sinaí y escritos por él en dos tablas de piedra, y constan en el capítulo veinte del Éxodo; conteniendo los cuatro primeros mandamientos nuestro deber para con Dios, y los otros seis nuestro deber para con el hombre.
P. 99. ¿Qué reglas han de observarse para el recto entendimiento de los Diez Mandamientos? R. Para el recto entendimiento de los Diez Mandamientos han de observarse estas reglas: 1. Que la ley es perfecta, y obliga a cada uno a la plena conformidad de todo el hombre con la justicia de ella, y a entera obediencia para siempre, de modo que exige la máxima perfección de cada deber y prohíbe el menor grado de cada pecado. 2. Que es espiritual, y así alcanza el entendimiento, la voluntad, los afectos y todas las demás potencias del alma, así como las palabras, las obras y los gestos. 3. Que una y la misma cosa, bajo diversos respectos, es exigida o prohibida en varios mandamientos. 4. Que donde un deber es mandado, el pecado contrario es prohibido; y donde un pecado es prohibido, el deber contrario es mandado; así también, donde una promesa va aneja, la amenaza contraria está incluida; y donde una amenaza va aneja, la promesa contraria está incluida. 5. Que lo que Dios prohíbe, en ningún tiempo ha de hacerse; lo que manda, es siempre nuestro deber; y sin embargo, no todo deber particular ha de hacerse en todo tiempo. 6. Que bajo un pecado o deber quedan prohibidos o mandados todos los de la misma especie, junto con todas sus causas, medios, ocasiones y apariencias, y las provocaciones a ellos. 7. Que lo que nos es prohibido o mandado a nosotros mismos, estamos obligados, según nuestros lugares, a procurar que sea evitado o cumplido por otros, conforme al deber de sus lugares. 8. Que en lo que es mandado a otros, estamos obligados, según nuestros lugares y vocaciones, a ayudarles; y a guardarnos de participar con otros en lo que les está prohibido.
P. 100. ¿Qué cosas especiales hemos de considerar en los Diez Mandamientos? R. Hemos de considerar, en los Diez Mandamientos, el prefacio, la sustancia de los mandamientos mismos, y las diversas razones anejas a algunos de ellos para reforzarlos más.
