Capítulo 22 · De los juramentos y votos lícitos
Texto para la lectura de la iglesia
22.1. El juramento lícito forma parte de la adoración religiosa. En él, cuando existe justa causa, quien jura llama solemnemente a Dios como testigo de lo que afirma o promete y le pide que lo juzgue según la verdad o falsedad de lo que jura. Referencias bíblicas: Dt 10:20; Éx 20:7; Lv 19:12; 2 Co 1:23; 2 Cr 6:22, 23
22.2. Solo se debe jurar por el nombre de Dios y, al hacerlo, ha de usarse ese nombre con santo temor y reverencia. Por tanto, jurar vana o temerariamente por ese nombre glorioso y temible, o jurar por cualquier otra cosa, es pecaminoso y debe aborrecerse. Sin embargo, la Palabra de Dios autoriza el juramento en asuntos de peso e importancia tanto bajo el nuevo testamento como bajo el antiguo. Por ello, cuando una autoridad legítima impone un juramento lícito en tales asuntos, este debe prestarse. Referencias bíblicas: Dt 6:13; Éx 20:7; Jer 5:7; Mt 5:34, 37; Stg 5:12; Heb 6:16; 2 Co 1:23; Is 65:16; 1 R 8:31; Neh 13:25; Esd 10:5
22.3. Quien presta juramento debe considerar debidamente la importancia de un acto tan solemne y no afirmar en él sino aquello de cuya verdad está plenamente persuadido. Nadie debe obligarse mediante juramento sino a lo que es bueno y justo, a lo que cree bueno y justo y a lo que puede y está resuelto a cumplir. Referencias bíblicas: Éx 20:7; Jer 4:2; Gn 24:2, 3, 5, 6, 8, 9; Nm 5:19, 21; Neh 5:12; Éx 22:7, 8, 9, 10, 11
22.4. El juramento debe prestarse en el sentido llano y común de las palabras, sin equívoco ni reserva mental. No puede obligar a pecar; pero, una vez prestado acerca de algo que no sea pecaminoso, obliga a cumplirlo aunque sea en perjuicio propio. Tampoco debe quebrantarse aunque se haya hecho a herejes o incrédulos. Referencias bíblicas: Jer 4:2; Sal 24:4; 1 S 25:22, 32, 33, 34; Sal 15:4; Ez 17:16, 18, 19; Jos 9:18, 19 con 2 S 21:1
22.5. El voto es de naturaleza semejante al juramento promisorio; debe hacerse con el mismo cuidado religioso y cumplirse con la misma fidelidad. Referencias bíblicas: Is 19:21; Ec 5:4, 5, 6; Sal 61:8; Sal 66:13, 14
22.6. El voto no debe hacerse a criatura alguna, sino únicamente a Dios. Para que sea aceptado, ha de hacerse voluntariamente, con fe y conciencia del deber, como expresión de gratitud por la misericordia recibida o para obtener lo que necesitamos. Por él nos obligamos más estrictamente a cumplir los deberes necesarios o a realizar aquellas otras cosas que nos ayuden a cumplirlos, en la medida y durante el tiempo en que contribuyan debidamente a ese fin. Referencias bíblicas: Sal 76:11; Jer 44:25, 26; Dt 23:21, 23; Sal 50:14; Gn 28:20, 21, 22; 1 S 1:11; Sal 66:13, 14; Sal 132:2, 3, 4, 5
22.7. Nadie debe hacer voto de cosa alguna prohibida en la Palabra de Dios, que impida el cumplimiento de un deber allí mandado, que exceda sus capacidades o para cuya realización no tenga promesa alguna de capacidad de parte de Dios. Por estas razones, los votos monásticos papistas de celibato perpetuo, pobreza profesada y obediencia a una regla monástica están tan lejos de ser grados de mayor perfección que son lazos supersticiosos y pecaminosos en los que ningún cristiano debe enredarse. Referencias bíblicas: Hch 23:12, 14; Mr 6:26; Nm 30:5, 8, 12, 13; Mt 19:11, 12; 1 Co 7:2, 9; Ef 4:28; 1 P 4:2; 1 Co 7:23
