Bloque 1 · El fin del hombre, la existencia de Dios y la Escritura (P. 1–5)

Edición de estudio comentada

Tesis del bloque

El Catecismo Mayor —instrumento de estudio más amplio que el Menor— abre con los mismos cimientos, pero los funda con mayor detalle. Avanza en cuatro movimientos. Primero, el fin del hombre: glorificar a Dios y gozar plenamente de él para siempre (P. 1). Segundo, la existencia y revelación de Dios: la luz de la naturaleza y las obras de Dios declaran que hay Dios, pero solo su Palabra y su Espíritu lo revelan suficiente y eficazmente para la salvación (P. 2). Tercero, la Escritura: las Santas Escrituras son la Palabra de Dios, la única regla de fe y de obediencia (P. 3), que se manifiesta a sí misma ser Palabra de Dios por sus marcas internas, aunque solo el Espíritu persuade plenamente al corazón (P. 4). Y cuarto, su contenido: lo que el hombre ha de creer acerca de Dios y el deber que Dios exige (P. 5). Donde el Menor da tres preguntas (fin, regla, contenido), el Mayor da cinco, intercalando dos que el Menor no tiene: cómo se manifiesta que hay Dios (P. 2) y cómo se manifiesta que la Escritura es su Palabra (P. 4) —la teología natural y su límite, y la autopistía de la Escritura—. El hombre existe para Dios; lo conoce, en la naturaleza, lo suficiente para no tener excusa, y, en la Escritura, lo suficiente para ser salvo; y esa Escritura se acredita a sí misma, sellada por el Espíritu.

Texto catequético

P. 1. ¿Cuál es el fin principal y más alto del hombre? R. El fin principal y más alto del hombre es glorificar a Dios y gozar plenamente de él para siempre.

P. 2. ¿Cómo se hace manifiesto que hay Dios? R. La luz misma de la naturaleza en el hombre y las obras de Dios declaran claramente que hay Dios; pero solo su Palabra y su Espíritu lo revelan suficiente y eficazmente a los hombres para su salvación.

P. 3. ¿Qué es la Palabra de Dios? R. Las Santas Escrituras del Antiguo y del Nuevo Testamento son la Palabra de Dios, la única regla de fe y de obediencia.

P. 4. ¿Cómo se hace manifiesto que las Escrituras son la Palabra de Dios? R. Las Escrituras se manifiestan a sí mismas ser la Palabra de Dios por su majestad y pureza; por el consentimiento de todas sus partes y el designio del todo, que es dar toda la gloria a Dios; por su luz y poder para convencer y convertir a los pecadores, y para consolar y edificar a los creyentes para salvación; pero solo el Espíritu de Dios, dando testimonio por las Escrituras y con ellas en el corazón del hombre, es capaz de persuadirlo plenamente de que ellas son la verdadera Palabra de Dios.

P. 5. ¿Qué enseñan principalmente las Escrituras? R. Las Escrituras enseñan principalmente lo que el hombre ha de creer acerca de Dios y el deber que Dios exige del hombre.

Armonía interna de los Estándares

Este bloque corresponde al capítulo 1 de la Confesión y a las primeras preguntas del Menor. CMa 1 y CMe 1: el fin del hombre coincide, con un matiz que conviene citar por separado —el Mayor: «el fin principal y más alto del hombre es glorificar a Dios y gozar plenamente de él para siempre» (CMa 1); el Menor, más escueto: «el fin principal del hombre es glorificar a Dios y gozar de él para siempre» (CMe 1)—. CMa 2 y CFW 1.1: la insuficiencia de la luz de la naturaleza coincide —la Confesión enseña que «la luz de la naturaleza y las obras de la creación y de la providencia manifiestan de tal manera la bondad, la sabiduría y el poder de Dios, que dejan a los hombres sin excusa», pero «no son… suficientes para dar aquel conocimiento de Dios y de su voluntad que es necesario para la salvación» (1.1)—. CMa 3 y CMe 2 / CFW 1.2: la Escritura como Palabra y única regla coincide —el Mayor: «la única regla de fe y de obediencia» (CMa 3); el Menor: «la única regla para dirigirnos en cómo hemos de glorificarle y gozar de él» (CMe 2); la Confesión la enumera y la llama «la regla de fe y de vida» (1.2)—. CMa 4 y CFW 1.5: la autenticación de la Escritura coincide —la Confesión apela a marcas afines («la majestad de su estilo, la concordancia de todas sus partes, el fin del conjunto (que es dar toda la gloria a Dios)») y concluye que «nuestra plena persuasión y certeza… procede de la obra interior del Espíritu Santo, que da testimonio por la Palabra y con la Palabra en nuestros corazones» (1.5)—. CMa 5 y CMe 3 / CFW 1.6: el contenido coincide palabra por palabra con CMe 3. La armonía es plena: el Mayor funda con detalle (la teología natural y su límite, la autopistía) lo que el Menor enuncia y la Confesión expone en su cap. 1.

Exposición

El fin del hombre (P. 1). «El fin principal y más alto del hombre es glorificar a Dios y gozar plenamente de él para siempre.» El Mayor abre, como el Menor, por el fin —pero con dos refuerzos—. Lo llama «principal y más alto»: no solo el primero entre varios fines, sino el supremo, al que todos los demás se ordenan. Y dice «gozar plenamente» de Dios: el gozo del hombre en Dios no será parcial, sino pleno, en la gloria. Como en el Menor, el fin es uno —glorificar y gozar coinciden en Dios mismo—: el hombre glorifica a Dios gozando de él, y goza de él glorificándolo. Este fin gobierna todo el Catecismo, y a él vuelve al final (P. 196, la doxología).

La existencia y revelación de Dios (P. 2). Aquí el Mayor intercala una pregunta que el Menor no tiene: «¿Cómo se hace manifiesto que hay Dios?» La respuesta distingue dos revelaciones. La general: «la luz misma de la naturaleza en el hombre y las obras de Dios declaran claramente que hay Dios» —la conciencia (la luz de la naturaleza) y la creación (las obras de Dios) bastan para que todo hombre sepa que Dios existe (Ro 1:19, 20; 2:14, 15); por eso nadie tiene excusa—. Pero esa revelación general no salva: «solo su Palabra y su Espíritu lo revelan suficiente y eficazmente a los hombres para su salvación». La luz de la naturaleza muestra que hay Dios; solo la Escritura, aplicada por el Espíritu, muestra quién es y cómo salva. La teología natural tiene, pues, un alcance (deja inexcusable) y un límite (no salva): por eso es necesaria la Escritura.

La Escritura, Palabra y regla (P. 3). «Las Santas Escrituras del Antiguo y del Nuevo Testamento son la Palabra de Dios, la única regla de fe y de obediencia.» Dos afirmaciones. Las Escrituras son la Palabra de Dios —no contienen la Palabra ni se convierten en ella, sino que son la Palabra de Dios escrita—. Y son «la única regla de fe y de obediencia»: la sola norma de lo que hemos de creer (fe) y de lo que hemos de hacer (obediencia). Sola Scriptura: ni la Escritura y la tradición, ni la Escritura y la razón, sino la Escritura sola.

La autenticación de la Escritura (P. 4). Segunda pregunta propia del Mayor: «¿Cómo se hace manifiesto que las Escrituras son la Palabra de Dios?» La respuesta tiene dos partes. Primero, las marcas internas por las que la Escritura «se manifiesta a sí misma ser la Palabra de Dios»: «su majestad y pureza» (la altura y santidad de su contenido), «el consentimiento de todas sus partes y el designio del todo, que es dar toda la gloria a Dios» (su unidad y su fin), «su luz y poder para convencer y convertir a los pecadores, y para consolar y edificar a los creyentes» (su eficacia). La Escritura se acredita a sí misma —es autopistos, digna de fe por sí—: no necesita que la iglesia la autorice (contra Roma). Pero —y esta es la segunda parte— las marcas no bastan para persuadir el corazón ciego: «solo el Espíritu de Dios, dando testimonio por las Escrituras y con ellas en el corazón del hombre, es capaz de persuadirlo plenamente». La certeza última de que la Escritura es la Palabra de Dios no viene de argumentos, sino del testimonio interno del Espíritu (cf. CFW 1.5). Razón y marcas confirman; el Espíritu persuade.

El contenido de la Escritura (P. 5). «Las Escrituras enseñan principalmente lo que el hombre ha de creer acerca de Dios y el deber que Dios exige del hombre.» Idéntica a CMe 3, esta pregunta da el plano de todo el Catecismo: primero la fe (lo que se ha de creer: P. 6–90, la doctrina de Dios, sus decretos, sus obras, Cristo y la redención aplicada), luego el deber (lo que Dios exige: P. 91–196, la ley, los medios de gracia y la oración). El orden es el del evangelio: primero lo que Dios es y ha hecho, luego lo que el hombre debe.

Usos eclesiales

Este bloque funda el conocimiento de Dios y de su Palabra. Donde se enseña bien, el creyente sabe que la naturaleza no basta —deja inexcusable, pero no salva— y que la Escritura se acredita a sí misma, sellada por el Espíritu: no cree la Biblia porque la iglesia la imponga, ni por sola argumentación, sino por el testimonio del Espíritu en su corazón.

En la catequesis. El Mayor permite enseñar lo que el Menor supone: la teología natural y su límite (P. 2) —contra el ateísmo (que niega lo evidente) y el racionalismo religioso (que cree salvarse por la sola razón natural)— y la autopistía de la Escritura con el testimonio del Espíritu (P. 4) —contra Roma (que funda la Escritura en la iglesia) y el racionalismo (que la somete a la razón)—.

En la predicación. La P. 2 predica que todo hombre conoce a Dios y no tiene excusa (Ro 1), y a la vez que necesita la Escritura para ser salvo. La P. 4 predica que la fe en la Escritura es obra del Espíritu: por eso se ora por la iluminación del oyente, no se confía solo en la elocuencia.

En la formación. El oficial debe exponer la doble revelación (general y especial) y la insuficiencia de la natural para salvar (P. 2; CFW 1.1); la autopistía de la Escritura y el testimonio interno del Espíritu (P. 4; CFW 1.5) contra Roma y el racionalismo; y la división credenda/agenda (P. 5) que estructura el Catecismo. De este bloque depende el fundamento epistemológico de toda la doctrina.

Preguntas de estudio

  1. ¿Qué añade CMa 1 a CMe 1, y qué subrayan esos refuerzos (P. 1)?
  2. ¿Qué revelan la luz de la naturaleza y las obras de Dios, y qué no pueden dar (P. 2)?
  3. ¿Por qué es necesaria la Escritura si la naturaleza ya manifiesta a Dios (P. 2; cf. CFW 1.1)?
  4. ¿Qué significa que las Escrituras son «la única regla de fe y de obediencia» (P. 3)?
  5. ¿Cuáles son las marcas internas por las que la Escritura se acredita a sí misma (P. 4)?
  6. ¿Por qué no bastan esas marcas, y qué persuade plenamente el corazón (P. 4; CFW 1.5)?
  7. ¿Cómo estructura la división credenda/agenda todo el Catecismo Mayor (P. 5)?

Glosario del bloque

Fin principal y más alto — el propósito supremo del hombre: glorificar a Dios y gozar plenamente de él para siempre (P. 1). Luz de la naturaleza — la revelación general (la conciencia y la creación) que manifiesta que hay Dios y deja inexcusable al hombre, pero no basta para la salvación (P. 2; CFW 1.1). Revelación suficiente y eficaz — la que solo la Palabra y el Espíritu dan, necesaria para la salvación (P. 2). Única regla de fe y de obediencia — la Escritura como sola norma de lo que se ha de creer y hacer; sola Scriptura (P. 3). Autopistía — la cualidad de la Escritura de acreditarse a sí misma como Palabra de Dios por sus marcas internas (P. 4; CFW 1.5). Testimonio interno del Espíritu — la obra del Espíritu que persuade plenamente al corazón de que la Escritura es la Palabra de Dios (P. 4; CFW 1.5). Credenda / agenda — la división del contenido de la Escritura: lo que se ha de creer y el deber que Dios exige; el plano del Catecismo (P. 5; CMe 3).

Bibliografía comentada

  • Texto base: Catecismo Mayor de Westminster, edición de estudio IPR (texto constitucional de 1647, control de 1801; testigo comparativo OPC; sin latín oficial); Glosario IPR v2.4.
  • Catecismo Menor: CMe 1 (el fin), CMe 2 (la regla), CMe 3 (el contenido) — paralelos más escuetos.
  • Confesión: cap. 1 (De la Santa Escritura), en especial 1.1 (la luz de la naturaleza y su límite), 1.2 (los libros canónicos, la regla), 1.5 (la autenticación y el testimonio del Espíritu), 1.6 (todo el consejo de Dios) — fundamento de este bloque.
  • T. Ridgley, Commentary on the Larger Catechism; J. G. Vos, The Westminster Larger Catechism: A Commentary — exposiciones clásicas (voces de corroboración, bajo el Catecismo).