Bloque 4 · Cristo el Redentor: persona, oficios y estados (P. 21–28)

Edición de estudio comentada

Tesis del bloque

Anunciado el Redentor al final del bloque anterior (P. 20), el Catecismo lo presenta ahora en tres movimientos. Primero, quién es: el único Redentor es el Señor Jesucristo, el eterno Hijo de Dios que se hizo hombre y es, para siempre, Dios y hombre en dos naturalezas distintas y una sola persona (P. 21), por la encarnación —cuerpo verdadero y alma racional, concebido por el Espíritu Santo, nacido de la virgen María, sin pecado— (P. 22). Segundo, qué hace: ejecuta tres oficios —profeta (revela la voluntad de Dios), sacerdote (se ofrece en sacrificio e intercede) y rey (sujeta, gobierna y defiende)—, en sus dos estados (P. 23–26). Y tercero, por qué grados: en su humillación (nacimiento humilde, bajo la ley, padecimientos, ira, muerte de cruz, sepultura) y en su exaltación (resurrección, ascensión, sesión a la diestra, venida a juzgar) (P. 27–28). El Catecismo confiesa así al Mediador completo: una persona, dos naturalezas, tres oficios, dos estados. Es el corazón del evangelio: el Redentor prometido es el Dios-hombre que, humillado y exaltado, salva como profeta, sacerdote y rey.

Texto catequético

P. 21. ¿Quién es el Redentor de los elegidos de Dios? R. El único Redentor de los elegidos de Dios es el Señor Jesucristo, quien, siendo el eterno Hijo de Dios, se hizo hombre; y así fue, y continúa siendo, Dios y hombre en dos naturalezas distintas y una sola persona, para siempre.

P. 22. ¿Cómo Cristo, siendo el Hijo de Dios, se hizo hombre? R. Cristo, el Hijo de Dios, se hizo hombre tomando para sí un cuerpo verdadero y un alma racional, siendo concebido por el poder del Espíritu Santo en el vientre de la virgen María, y nacido de ella, mas sin pecado.

P. 23. ¿Qué oficios ejecuta Cristo como nuestro Redentor? R. Cristo, como nuestro Redentor, ejecuta los oficios de profeta, de sacerdote y de rey, tanto en su estado de humillación como en el de exaltación.

P. 24. ¿Cómo ejecuta Cristo el oficio de profeta? R. Cristo ejecuta el oficio de profeta revelándonos, por su Palabra y su Espíritu, la voluntad de Dios para nuestra salvación.

P. 25. ¿Cómo ejecuta Cristo el oficio de sacerdote? R. Cristo ejecuta el oficio de sacerdote ofreciéndose a sí mismo, una sola vez, como sacrificio para satisfacer la justicia divina y reconciliarnos con Dios, e intercediendo continuamente por nosotros.

P. 26. ¿Cómo ejecuta Cristo el oficio de rey? R. Cristo ejecuta el oficio de rey sujetándonos a sí mismo, gobernándonos y defendiéndonos, y refrenando y venciendo a todos los enemigos suyos y nuestros.

P. 27. ¿En qué consistió la humillación de Cristo? R. La humillación de Cristo consistió en nacer, y eso en baja condición; hecho bajo la ley; padeciendo las miserias de esta vida, la ira de Dios y la muerte maldita de la cruz; en ser sepultado y permanecer bajo el poder de la muerte por un tiempo.

P. 28. ¿En qué consiste la exaltación de Cristo? R. La exaltación de Cristo consiste en haber resucitado de los muertos al tercer día, en haber ascendido al cielo, en estar sentado a la diestra de Dios Padre, y en venir a juzgar al mundo en el día postrero.

Armonía interna de los Estándares

Este bloque corresponde al capítulo 8 de la Confesión y a las preguntas cristológicas del Mayor. CMe 21 y CMa 36 / CFW 8.2: la persona del Redentor coincide —el Mayor lo llama «Mediador del pacto de gracia» y añade «de una misma sustancia con el Padre e igual a él» (CMa 36); el Menor lo llama «Redentor de los elegidos»; y ambos cierran con la misma fórmula de permanencia, con un matiz de léxico: el Menor, «en dos naturalezas distintas y una sola persona, para siempre»; el Mayor, «en dos naturalezas enteras y distintas, y una sola persona, para siempre»—. CMe 22 y CMa 37 / CFW 8.2: la encarnación coincide casi a la letra —el Menor (P. 22) reza «tomando para sí un cuerpo verdadero y un alma racional, siendo concebido por el poder del Espíritu Santo en el vientre de la virgen María… mas sin pecado»; el Mayor (CMa 37) reproduce la misma cláusula e intercala «de la sustancia de ella», que el Menor omite—. CMe 23–26 y CMa 43–45 / CFW 8.1: los tres oficios coinciden —el Mayor expone profeta (CMa 43), sacerdote (CMa 44: «ofreciéndose a sí mismo una sola vez en sacrificio sin mancha a Dios, para ser reconciliación por los pecados de su pueblo, y haciendo continua intercesión por ellos») y rey (CMa 45)—; en el oficio de rey coinciden en el motivo del Rey que vence a los enemigos: el Menor (P. 26) dice «refrenando y venciendo a todos los enemigos suyos y nuestros», y el Mayor (CMa 45) «refrenando y venciendo a todos sus enemigos». CMe 27 y CMa 46–50 / CFW 8.4: la humillación coincide —el Mayor define el estado de humillación como «aquella baja condición en la cual él, por causa de nosotros, despojándose de su gloria, tomó la forma de siervo» (CMa 46), y desarrolla la muerte (CMa 49) y la sepultura (CMa 50) que la P. 27 también confiesa—. CMe 28 y CMa 51–54, 56 / CFW 8.4: la exaltación coincide —el Mayor: «su resurrección, su ascensión, su sentarse a la diestra del Padre y su venida otra vez para juzgar al mundo» (CMa 51), paralelo a la P. 28 en sus cuatro grados (la venida a juzgar se desarrolla en CMa 56)—. La armonía es plena: la cristología de los tres documentos es una sola.

Exposición

La persona del Redentor (P. 21–22). «El único Redentor de los elegidos de Dios es el Señor Jesucristo.» Tres afirmaciones gobiernan la cristología del Catecismo. Primera: es el único Redentor —no hay otro nombre (Hch 4:12)—. Segunda: es «el eterno Hijo de Dios» que «se hizo hombre» —verdadero Dios desde la eternidad, que asumió la naturaleza humana en el tiempo—. Tercera, la fórmula de Calcedonia: «así fue, y continúa siendo, Dios y hombre en dos naturalezas distintas y una sola persona, para siempre». Cuatro precisiones se condensan ahí: dos naturalezas (divina y humana), distintas (no confundidas en una tercera), una sola persona (no dos), y para siempre (la unión no terminó con la resurrección; el Hijo es hombre eternamente). La P. 22 explica el cómo de la encarnación: «tomando para sí un cuerpo verdadero y un alma racional» (humanidad completa, no aparente ni a medias), «concebido por el poder del Espíritu Santo en el vientre de la virgen María, y nacido de ella» (concepción virginal), «mas sin pecado» (no heredó la culpa adámica, porque no nació por generación ordinaria; cf. P. 16). El Redentor es, pues, el Dios-hombre: lo bastante Dios para salvar, lo bastante hombre para representar.

Los tres oficios (P. 23–26). «Cristo, como nuestro Redentor, ejecuta los oficios de profeta, de sacerdote y de rey.» El Catecismo organiza la obra de Cristo en los tres oficios del Antiguo Testamento (profeta, sacerdote, rey), que en él se cumplen y unen. Como profeta (P. 24), Cristo ejecuta su oficio «revelándonos, por su Palabra y su Espíritu, la voluntad de Dios para nuestra salvación» —es el profeta que no solo trae la Palabra, sino que la hace eficaz por su Espíritu—. Como sacerdote (P. 25), hace dos cosas: «ofreciéndose a sí mismo, una sola vez, como sacrificio para satisfacer la justicia divina y reconciliarnos con Dios» (la expiación, única e irrepetible) «e intercediendo continuamente por nosotros» (la intercesión, permanente) —el sacerdote es a la vez el oferente y la víctima—. Como rey (P. 26), hace tres cosas: «sujetándonos a sí mismo» (nos somete a su señorío), «gobernándonos y defendiéndonos» (nos rige y protege) «y refrenando y venciendo a todos los enemigos suyos y nuestros» (subyuga al pecado, a Satanás y a la muerte). Los tres oficios responden a la triple miseria del hombre caído: la ignorancia (que el profeta cura), la culpa (que el sacerdote expía) y la esclavitud (que el rey rompe).

Los dos estados (P. 27–28). La obra de Cristo se cumple en dos estados sucesivos: la humillación y la exaltación. La humillación (P. 27) tiene grados descendentes: «nacer, y eso en baja condición» (no en palacio, sino en pesebre); «hecho bajo la ley» (sujeto a la ley que vino a cumplir, Gá 4:4); «padeciendo las miserias de esta vida, la ira de Dios y la muerte maldita de la cruz» (el sufrimiento, la ira soportada por nosotros, y la cruz, muerte de maldición); «en ser sepultado y permanecer bajo el poder de la muerte por un tiempo» (la sepultura, hasta el tercer día). La exaltación (P. 28) tiene grados ascendentes: «haber resucitado de los muertos al tercer día» (la victoria sobre la muerte), «haber ascendido al cielo» (el regreso a la gloria), «estar sentado a la diestra de Dios Padre» (la sesión, el lugar de honor y poder, desde donde reina e intercede) y «venir a juzgar al mundo en el día postrero» (la consumación; cf. CFW 33). Así, el mismo que descendió hasta la cruz fue exaltado hasta el trono: el camino de la salvación pasa por la humillación a la gloria —y el creyente, unido a él, sigue el mismo camino (cf. caps. 13, 32)—.

Usos eclesiales

Este bloque es el centro del Catecismo y del evangelio. Donde se enseña bien, el creyente conoce a su Salvador: quién es (el Dios-hombre), qué hace (profeta, sacerdote, rey) y por qué grados (humillado y exaltado). Y descansa en su obra completa: iluminado por el profeta, reconciliado por el sacerdote, gobernado por el rey.

En la catequesis. Las P. 21–22 fijan la persona de Cristo con la fórmula de Calcedonia; conviene enseñar las cuatro precisiones (dos naturalezas, distintas, una persona, para siempre) contra los errores antiguos (Arrio, Apolinar, Nestorio, Eutiques), aun sin nombrarlos. Los tres oficios (P. 23–26) se enseñan como respuesta a la triple miseria (ignorancia, culpa, esclavitud). Los dos estados (P. 27–28) se memorizan como los grados descendentes y ascendentes del Mediador.

En la predicación. El triple oficio (P. 24–26) ordena la predicación de Cristo: no solo el sacerdote que expía (para no caer en un evangelio sin señorío), sino también el profeta que enseña y el rey que gobierna. Y los dos estados (P. 27–28) predican el patrón de la vida cristiana: por la humillación a la gloria (Fil 2:5–11).

En la membresía y la formación. El que profesa la fe confiesa, con la P. 21, a Jesucristo como su único Redentor, Dios y hombre. El oficial debe sostener la cristología de Calcedonia (P. 21–22) contra toda confusión o división de las naturalezas; exponer el triple oficio (P. 23–26) y los dos estados (P. 27–28) en su orden; y enlazar cada pregunta con el capítulo 8 de la Confesión. De esta doctrina depende que la iglesia conozca y predique a Cristo entero.

Preguntas de estudio

  1. ¿Cuáles son las cuatro precisiones de la fórmula «dos naturalezas distintas y una sola persona, para siempre» (P. 21)?
  2. ¿Cómo se hizo hombre el Hijo de Dios, y qué significa «mas sin pecado» (P. 22; cf. P. 16)?
  3. ¿Cuáles son los tres oficios de Cristo, y a qué miseria del hombre responde cada uno (P. 23–26)?
  4. ¿Qué dos actos comprende el oficio sacerdotal, y qué significa «una sola vez» (P. 25)?
  5. ¿Cuáles son los grados de la humillación de Cristo (P. 27)?
  6. ¿Cuáles son los grados de la exaltación de Cristo (P. 28)?
  7. ¿Qué añade CMa 37 que el Menor omite en la encarnación (P. 22)?

Glosario del bloque

Redentor / Mediador — el Señor Jesucristo, único Redentor de los elegidos (Menor) y único Mediador del pacto de gracia (Mayor); Dios y hombre en una persona (P. 21; CMa 36). Dos naturalezas, una persona — la fórmula de Calcedonia: en Cristo, la naturaleza divina y la humana, distintas y sin confusión, subsisten en una sola persona, para siempre (P. 21). Encarnación — el hacerse hombre el Hijo de Dios, tomando cuerpo verdadero y alma racional, concebido por el Espíritu Santo, nacido de la virgen, sin pecado (P. 22). Triple oficio (munus triplex) — profeta (revela), sacerdote (expía e intercede) y rey (sujeta, gobierna, defiende) (P. 23–26). Humillación — el estado descendente de Cristo: nacimiento humilde, bajo la ley, padecimientos, ira, muerte de cruz, sepultura (P. 27). Exaltación — el estado ascendente de Cristo: resurrección, ascensión, sesión a la diestra, venida a juzgar (P. 28).

Bibliografía comentada

  • Texto base: Catecismo Menor de Westminster, edición de estudio IPR; Glosario IPR v2.4.
  • Catecismo Mayor: CMa 36 (el Mediador), 37 (la encarnación), 43–45 (los tres oficios), 46–50 (la humillación, incl. muerte y sepultura), 51–54, 56 (la exaltación, incl. la venida a juzgar) — paralelos directos.
  • Confesión: cap. 8 (De Cristo el Mediador) — fundamento de este bloque.
  • G. I. Williamson, The Shorter Catechism for Study Classes — preguntas de clase sobre P. 21–28.