Bloque 5 · La aplicación de la redención y sus beneficios (P. 29–38)

Edición de estudio comentada

Tesis del bloque

Adquirida la redención por Cristo (Bloque 4), ¿cómo llega al pecador? Este bloque cierra la mitad doctrinal del Catecismo (lo que se ha de creer) trazando el orden de la salvación. Avanza en cuatro movimientos. Primero, la aplicación por el Espíritu: somos hechos partícipes de la redención por la aplicación eficaz del Espíritu (P. 29), que obra fe en nosotros y nos une a Cristo en el llamamiento eficaz (P. 30–31). Segundo, los beneficios en esta vida: los eficazmente llamados participan de la justificación, la adopción y la santificación (P. 32) —la justificación, acto de gracia que perdona e imputa la justicia de Cristo, recibida por la sola fe (P. 33); la adopción, acto que nos recibe entre los hijos de Dios (P. 34); la santificación, obra que nos renueva conforme a la imagen de Dios (P. 35)—. Tercero, los beneficios que las acompañan: certeza, paz, gozo, crecimiento y perseverancia (P. 36). Y cuarto, los beneficios en la muerte y la resurrección: las almas perfeccionadas pasan a la gloria (P. 37) y, en la resurrección, los creyentes son reconocidos, absueltos y hechos perfectamente bienaventurados (P. 38). Del Espíritu que aplica, al Cristo a quien une, a los beneficios que de esa unión brotan, en vida, en muerte y en gloria: el Catecismo recorre toda la salvación aplicada.

Texto catequético

P. 29. ¿Cómo somos hechos partícipes de la redención adquirida por Cristo? R. Somos hechos partícipes de la redención adquirida por Cristo por la aplicación eficaz que de ella nos hace su Santo Espíritu.

P. 30. ¿Cómo nos aplica el Espíritu la redención adquirida por Cristo? R. El Espíritu nos aplica la redención adquirida por Cristo obrando fe en nosotros, y uniéndonos por ella a Cristo en nuestro llamamiento eficaz.

P. 31. ¿Qué es el llamamiento eficaz? R. El llamamiento eficaz es la obra del Espíritu de Dios, por la cual, convenciéndonos de nuestro pecado y miseria, iluminando nuestras mentes en el conocimiento de Cristo y renovando nuestras voluntades, nos persuade y capacita para abrazar a Jesucristo, ofrecido gratuitamente a nosotros en el evangelio.

P. 32. ¿De qué beneficios participan en esta vida los que son eficazmente llamados? R. Los que son eficazmente llamados participan en esta vida de la justificación, la adopción y la santificación, y de los diversos beneficios que en esta vida las acompañan o de ellas proceden.

P. 33. ¿Qué es la justificación? R. La justificación es un acto de la libre gracia de Dios, por el cual él perdona todos nuestros pecados y nos acepta como justos ante sus ojos, solamente por la justicia de Cristo a nosotros imputada, y recibida por la sola fe.

P. 34. ¿Qué es la adopción? R. La adopción es un acto de la libre gracia de Dios, por el cual somos recibidos en el número de los hijos de Dios y tenemos derecho a todos sus privilegios.

P. 35. ¿Qué es la santificación? R. La santificación es la obra de la libre gracia de Dios, por la cual somos renovados en todo el hombre conforme a la imagen de Dios, y somos capacitados más y más para morir al pecado y vivir para la justicia.

P. 36. ¿Cuáles son los beneficios que en esta vida acompañan a la justificación, la adopción y la santificación, o de ellas proceden? R. Los beneficios que en esta vida acompañan a la justificación, la adopción y la santificación, o de ellas proceden, son: la certeza del amor de Dios, la paz de conciencia, el gozo en el Espíritu Santo, el crecimiento en la gracia y la perseverancia en ella hasta el fin.

P. 37. ¿Qué beneficios reciben los creyentes de Cristo en su muerte? R. Las almas de los creyentes, en su muerte, son hechas perfectas en santidad y pasan inmediatamente a la gloria; y sus cuerpos, estando todavía unidos a Cristo, reposan en sus sepulcros hasta la resurrección.

P. 38. ¿Qué beneficios reciben los creyentes de Cristo en la resurrección? R. En la resurrección, los creyentes, resucitados en gloria, serán reconocidos y absueltos públicamente en el día del juicio, y hechos perfectamente bienaventurados en el pleno goce de Dios por toda la eternidad.

Armonía interna de los Estándares

Este bloque corresponde a los capítulos 10–18 y 32 de la Confesión y al tratamiento paralelo del Mayor. CMe 30–31 y CMa 67 / CFW 10: el llamamiento eficaz coincide —el Mayor lo amplía: «la obra del poder todopoderoso y de la gracia de Dios… iluminando salvadoramente sus mentes, renovando y determinando poderosamente sus voluntades, de modo que ellos (aunque muertos en pecado en sí mismos) son hechos… dispuestos y capaces de responder» (CMa 67); el Menor: «convenciéndonos de nuestro pecado y miseria, iluminando nuestras mentes… y renovando nuestras voluntades»—. CMe 33 y CMa 70 / CFW 11: la justificación coincide al detalle —el Mayor: «un acto de la libre gracia de Dios… no por cosa alguna obrada en ellos o hecha por ellos, sino solamente por la perfecta obediencia y la plena satisfacción de Cristo, imputadas a ellos por Dios y recibidas por la fe sola» (CMa 70)—. CMe 34 y CMa 74 / CFW 12: la adopción coincide —el Mayor la amplía: «recibidos en el número de sus hijos… coherederos con Cristo en gloria» (CMa 74)—. CMe 35 y CMa 75 / CFW 13: la santificación coincide —el Menor dice «renovados en todo el hombre conforme a la imagen de Dios» (P. 35) y el Mayor «renovados en todo su hombre conforme a la imagen de Dios» (CMa 75), que añade además la raíz electiva y las «semillas del arrepentimiento»—. CMe 36 y CMa 83 / CFW 18: los beneficios que acompañan coinciden —el Mayor: los miembros «gozan del sentido del amor de Dios, de la paz de conciencia, del gozo en el Espíritu Santo y de la esperanza de la gloria» (CMa 83)—. CMe 37–38 y CMa 86, 90 / CFW 32–33: los beneficios en la muerte y la resurrección coinciden (véanse los caps. 32–33 de esta edición). La armonía es plena: el ordo salutis es uno en los tres documentos.

Exposición

La aplicación por el Espíritu (P. 29–31). La redención fue adquirida por Cristo (Bloque 4); ahora ha de ser aplicada al pecador, y eso es obra del Espíritu: «somos hechos partícipes de la redención… por la aplicación eficaz que de ella nos hace su Santo Espíritu» (P. 29). La obra de Cristo no salva automáticamente a todos: ha de aplicarse, y el aplicador es el Espíritu. ¿Cómo? «Obrando fe en nosotros, y uniéndonos por ella a Cristo en nuestro llamamiento eficaz» (P. 30). Aquí está la médula del ordo salutis: el Espíritu obra fe, y por la fe nos une a Cristo —y de esa unión brotan todos los beneficios—. La P. 31 define el llamamiento eficaz, que tiene tres actos: «convenciéndonos de nuestro pecado y miseria» (la convicción), «iluminando nuestras mentes en el conocimiento de Cristo» (la iluminación) «y renovando nuestras voluntades» (la renovación), de modo que «nos persuade y capacita para abrazar a Jesucristo». Nótese: el llamamiento eficaz no fuerza la voluntad contra su querer, sino que la renueva, de modo que el pecador, antes incapaz, ahora quiere y abraza a Cristo libremente. Es la gracia eficaz (cf. CFW 10): Dios no solo invita, sino que hace querer.

Los tres grandes beneficios (P. 32–35). «Los que son eficazmente llamados participan en esta vida de la justificación, la adopción y la santificación» (P. 32). De la unión con Cristo brotan tres beneficios que han de distinguirse sin separarse. La justificación (P. 33) es «un acto de la libre gracia de Dios, por el cual él perdona todos nuestros pecados y nos acepta como justos ante sus ojos, solamente por la justicia de Cristo a nosotros imputada, y recibida por la sola fe». Es un acto (puntual, completo, no progresivo); su contenido es doble (perdón de los pecados + aceptación como justos); su fundamento es «la justicia de Cristo… imputada» (no una justicia propia ni infusa); y su instrumento es «la sola fe» (sola fide). La adopción (P. 34) es «un acto de la libre gracia de Dios, por el cual somos recibidos en el número de los hijos de Dios y tenemos derecho a todos sus privilegios» —no solo perdonados (justificación), sino hechos hijos, con derecho a la herencia—. La santificación (P. 35) es «la obra de la libre gracia de Dios, por la cual somos renovados en todo el hombre conforme a la imagen de Dios, y somos capacitados más y más para morir al pecado y vivir para la justicia». Aquí el Catecismo marca con precisión la diferencia: la justificación es un acto (de una vez, fuera de nosotros, que cambia nuestro estado); la santificación es una obra (progresiva, en nosotros, que cambia nuestra condición). Confundirlas es el error de Roma (que hace de la justificación una santificación infusa); distinguirlas sin separarlas es la sabiduría reformada: justificados y santificados brotan de la misma unión con Cristo, pero no son lo mismo.

Los beneficios que acompañan (P. 36). De la justificación, la adopción y la santificación «proceden» o las «acompañan» otros beneficios: «la certeza del amor de Dios, la paz de conciencia, el gozo en el Espíritu Santo, el crecimiento en la gracia y la perseverancia en ella hasta el fin» (P. 36). Nótese que la certeza es un beneficio que acompaña a la fe, no su esencia (cf. CFW 18): puede haber fe verdadera sin plena seguridad. Y la perseverancia «hasta el fin» (cf. CFW 17) corona la lista: el que es justificado, adoptado y santificado será guardado hasta el fin —no por su fuerza, sino por la gracia—.

Los beneficios en la muerte y la resurrección (P. 37–38). La salvación aplicada no termina en esta vida. En la muerte (P. 37), «las almas de los creyentes… son hechas perfectas en santidad y pasan inmediatamente a la gloria» (la santificación, incompleta aquí, se consuma; cf. cap. 32), «y sus cuerpos, estando todavía unidos a Cristo, reposan en sus sepulcros hasta la resurrección» (el cuerpo no se separa de Cristo, aun en la tumba). En la resurrección (P. 38), «los creyentes, resucitados en gloria, serán reconocidos y absueltos públicamente en el día del juicio, y hechos perfectamente bienaventurados en el pleno goce de Dios por toda la eternidad» (cf. cap. 33). Así, el ordo salutis se extiende de la fe presente al gozo eterno: el que el Espíritu une a Cristo hoy gozará de él plenamente para siempre. Y nótese cómo el Catecismo cierra su mitad doctrinal donde abrió: el fin del hombre es «gozar de Dios para siempre» (P. 1), y aquí, «el pleno goce de Dios por toda la eternidad» (P. 38) —el fin del hombre, cumplido en la gloria—.

Usos eclesiales

Este bloque enseña al creyente cómo la salvación de Cristo llega a ser suya. Donde se enseña bien, el creyente no funda su salvación en sí mismo —ni en su fe como obra, ni en su santidad— sino en Cristo, a quien el Espíritu lo unió; distingue la justificación de la santificación (su estado ante Dios, ya perfecto en Cristo, de su condición, aún en crecimiento); y descansa en la perseverancia, sabiendo que el que comenzó la buena obra la acabará (Fil 1:6).

En la catequesis. La distinción acto/obra (P. 33, 35) es decisiva: la justificación es un acto completo (no se crece en ella), la santificación una obra progresiva (se crece en ella). Conviene enseñar la justificación por la sola fe y la justicia imputada (P. 33) contra el error de Roma, y a la vez la necesidad de la santificación (P. 35) contra el antinomismo. La P. 36 enseña que la certeza acompaña la fe, pero no es su esencia (consuelo para el creyente que duda).

En la predicación. El llamamiento eficaz (P. 31) predica la gracia soberana: Dios no solo ofrece a Cristo, sino que renueva la voluntad para abrazarlo. La justificación (P. 33) es el corazón del evangelio: perdón y aceptación, gratis, por la sola fe en Cristo. Y la P. 38 predica la esperanza: el pleno goce de Dios por toda la eternidad —el fin del hombre, cumplido—.

En la membresía y la formación. El que profesa la fe confiesa, con P. 33, que es justificado solo por la justicia de Cristo recibida por la fe; con P. 34, que es hijo de Dios por adopción; con P. 35, que es santificado progresivamente. El oficial debe sostener la justificación por la sola fe y la imputación (P. 33; cf. CFW 11) contra Roma; distinguir justificación (acto) y santificación (obra) sin separarlas; y exponer el llamamiento eficaz (P. 31; cf. CFW 10) como gracia que renueva la voluntad. De esta doctrina depende la pureza del evangelio.

Preguntas de estudio

  1. ¿Quién aplica la redención adquirida por Cristo, y cómo (P. 29–30)?
  2. ¿Cuáles son los tres actos del llamamiento eficaz, y por qué no fuerza la voluntad (P. 31)?
  3. ¿Por qué la justificación es un acto y la santificación una obra (P. 33, 35)? ¿Qué error de Roma excluye esa distinción?
  4. ¿Qué dos cosas comprende la justificación, y cuál es su fundamento e instrumento (P. 33)?
  5. ¿En qué se distingue la adopción de la justificación (P. 33–34)?
  6. ¿Es la certeza la esencia de la fe o un beneficio que la acompaña (P. 36; cf. CFW 18)?
  7. ¿Cómo se cumple en la P. 38 el fin del hombre enunciado en la P. 1?

Glosario del bloque

Aplicación de la redención — la obra por la cual el Espíritu hace al pecador partícipe de la redención adquirida por Cristo (P. 29). Llamamiento eficaz — la obra del Espíritu que convence del pecado, ilumina la mente y renueva la voluntad, persuadiendo y capacitando para abrazar a Cristo (P. 31; cf. CFW 10). Unión con Cristo — el vínculo, obrado por el Espíritu y la fe, raíz de todos los beneficios de la salvación (P. 30; cf. CFW 26.1). Justificaciónacto de la libre gracia de Dios que perdona los pecados y acepta como justos por la justicia de Cristo imputada, recibida por la sola fe (P. 33; cf. CFW 11). Adopciónacto de la libre gracia de Dios por el cual los justificados son recibidos entre los hijos de Dios, con derecho a sus privilegios (P. 34; cf. CFW 12). Santificaciónobra de la libre gracia de Dios por la cual somos renovados en todo el hombre conforme a la imagen de Dios, muriendo al pecado y viviendo para la justicia (P. 35; cf. CFW 13). Acto / obra — la distinción léxica que separa la justificación (acto puntual y completo) de la santificación (obra progresiva) (P. 33, 35).

Bibliografía comentada

  • Texto base: Catecismo Menor de Westminster, edición de estudio IPR; Glosario IPR v2.4 (par técnico acto/obra, P. 33–35).
  • Catecismo Mayor: CMa 67 (el llamamiento eficaz), 70 (la justificación), 74 (la adopción), 75 (la santificación), 83 (los beneficios en esta vida), 86, 90 (en la muerte y el juicio) — paralelos directos.
  • Confesión: caps. 10 (Del llamamiento eficaz), 11 (De la justificación), 12 (De la adopción), 13 (De la santificación), 18 (De la seguridad), 32 (Del estado tras la muerte) — fundamento de este bloque.
  • G. I. Williamson, The Shorter Catechism for Study Classes — preguntas de clase sobre P. 29–38.