Bloque 11 · Los medios de gracia: la Palabra y los sacramentos (P. 88–97)

Edición de estudio comentada

Tesis del bloque

Exigidos la fe y el arrepentimiento (Bloque 10), ¿por qué medios los obra y sostiene Dios? Este bloque responde: los medios de gracia. Avanza en tres movimientos. Primero, cuáles son: los medios externos y ordinarios por los que Cristo comunica los beneficios de la redención son sus ordenanzas —especialmente la Palabra, los sacramentos y la oración—, hechas eficaces a los elegidos para salvación (P. 88). Segundo, la Palabra: el Espíritu hace de su lectura y, especialmente, su predicación un medio eficaz para convencer, convertir y edificar (P. 89), que ha de leerse y oírse con diligencia, preparación, oración, fe, amor, retención y práctica (P. 90). Tercero, los sacramentos: vienen a ser eficaces no por virtud propia ni del ministro, sino por la bendición de Cristo y la obra del Espíritu en los que los reciben por fe (P. 91); son santas ordenanzas que representan, sellan y aplican a Cristo (P. 92), a saber, el bautismo y la Cena (P. 93) —el bautismo, que sella el injerto en Cristo y se administra a los profesantes y a los infantes de los miembros de la iglesia visible (P. 94–95); la Cena, en que los que reciben dignamente se alimentan por la fe del cuerpo y la sangre de Cristo, previo examen de sí mismos (P. 96–97)—. Dios no salva sin medios: por la Palabra, los sacramentos y la oración, el Espíritu aplica a los elegidos los beneficios que Cristo adquirió.

Texto catequético

P. 88. ¿Cuáles son los medios externos y ordinarios por los cuales Cristo nos comunica los beneficios de la redención? R. Los medios externos y ordinarios por los cuales Cristo nos comunica los beneficios de la redención son sus ordenanzas, especialmente la Palabra, los sacramentos y la oración; todos los cuales son hechos eficaces a los elegidos para salvación.

P. 89. ¿Cómo es hecha la Palabra eficaz para salvación? R. El Espíritu de Dios hace de la lectura, pero especialmente de la predicación de la Palabra, un medio eficaz para convencer y convertir a los pecadores, y para edificarlos en santidad y consuelo, mediante la fe, para salvación.

P. 90. ¿Cómo debe ser leída y oída la Palabra para que sea eficaz para salvación? R. Para que la Palabra sea eficaz para salvación, debemos atender a ella con diligencia, preparación y oración; recibirla con fe y amor, guardarla en nuestros corazones y practicarla en nuestras vidas.

P. 91. ¿Cómo vienen a ser los sacramentos medios eficaces de salvación? R. Los sacramentos vienen a ser medios eficaces de salvación, no por virtud alguna que haya en ellos, ni en el que los administra, sino solamente por la bendición de Cristo y la obra de su Espíritu en los que los reciben por fe.

P. 92. ¿Qué es un sacramento? R. Un sacramento es una santa ordenanza instituida por Cristo, en la cual, por señales sensibles, Cristo y los beneficios del nuevo pacto son representados, sellados y aplicados a los creyentes.

P. 93. ¿Cuáles son los sacramentos del Nuevo Testamento? R. Los sacramentos del Nuevo Testamento son el bautismo y la cena del Señor.

P. 94. ¿Qué es el bautismo? R. El bautismo es un sacramento, en el cual el lavamiento con agua, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, significa y sella nuestro injerto en Cristo, nuestra participación de los beneficios del pacto de gracia, y nuestro compromiso de ser del Señor.

P. 95. ¿A quiénes ha de administrarse el bautismo? R. El bautismo no ha de administrarse a ninguno de los que están fuera de la iglesia visible, hasta que profesen su fe en Cristo y su obediencia a él; pero los infantes de los que son miembros de la iglesia visible han de ser bautizados.

P. 96. ¿Qué es la cena del Señor? R. La cena del Señor es un sacramento, en el cual, dando y recibiendo pan y vino según la institución de Cristo, se anuncia su muerte; y los que la reciben dignamente son hechos partícipes, no de manera corporal y carnal, sino por la fe, de su cuerpo y de su sangre, con todos sus beneficios, para su nutrición espiritual y su crecimiento en gracia.

P. 97. ¿Qué se requiere para recibir dignamente la cena del Señor? R. Se requiere de los que quieren participar dignamente de la cena del Señor que se examinen a sí mismos: de su conocimiento, para discernir el cuerpo del Señor; de su fe, para alimentarse de él; y de su arrepentimiento, amor y nueva obediencia; no sea que, viniendo indignamente, coman y beban juicio para sí mismos.

Armonía interna de los Estándares

Este bloque corresponde a los capítulos 21 (la Palabra y la oración como partes del culto), 27–29 (los sacramentos) y 14 (la fe) de la Confesión y a las preguntas paralelas del Mayor (CMa 154–177). CMe 88 y CMa 154: los medios coinciden —el Menor enumera «sus ordenanzas, especialmente la Palabra, los sacramentos y la oración; todos los cuales son hechos eficaces a los elegidos para salvación» (CMe 88); el Mayor coincide en la enumeración («la Palabra, los sacramentos y la oración») y en que son hechos eficaces a los elegidos para su salvación (CMa 154)—. CMe 89–90 y CMa 155, 157, 160 / CFW 21.5: la eficacia y el recto uso de la Palabra coinciden. CMe 91 y CMa 161 / CFW 27.3: la eficacia de los sacramentos coincide, con un matiz que conviene citar por separado —el Menor: «no por virtud alguna que haya en ellos, ni en el que los administra, sino solamente por la bendición de Cristo y la obra de su Espíritu en los que los reciben por fe» (CMe 91); el Mayor: «no por algún poder en ellos mismos, ni por virtud alguna derivada de la piedad o intención de aquel por quien son administrados, sino solamente por la operación del Espíritu Santo y la bendición de Cristo, por quien fueron instituidos» (CMa 161)—. CMe 92 y CMa 162 / CFW 27.1: la definición coincide —el Menor: «representados, sellados y aplicados a los creyentes» (CMe 92); el Mayor: «significar, sellar y presentar realmente… los beneficios de su mediación» (CMa 162)—. CMe 94–95 y CMa 165–166 / CFW 28: el bautismo y sus sujetos coinciden. CMe 96–97 y CMa 168, 170, 171 / CFW 29: la Cena y el examen coinciden —el Menor: los dignos «no de manera corporal y carnal, sino por la fe» se alimentan «de su cuerpo y de su sangre» (CMe 96); el Mayor, en CMa 170, lo despliega—. La armonía es plena: el Menor comprime la doctrina sacramental que el Mayor y la Confesión despliegan.

Exposición

Los medios de gracia (P. 88). «¿Cuáles son los medios externos y ordinarios por los cuales Cristo nos comunica los beneficios de la redención?» Cristo adquirió la redención (Bloque 4) y el Espíritu la aplica (Bloque 5); pero ¿por qué medios? Por «sus ordenanzas, especialmente la Palabra, los sacramentos y la oración». Tres notas. Son externos (visibles, audibles: la Palabra que se oye, el agua, el pan y el vino, la oración) y ordinarios (los que Dios usa de ordinario, aunque su gracia no esté atada a ellos, 10.3). Son de Cristo («sus ordenanzas»): no los inventó la iglesia. Y son eficaces a los elegidos: no obran por sí mismos en todos, sino que el Espíritu los hace eficaces «a los elegidos para salvación». Dios no salva sin medios, pero los medios no salvan sin el Espíritu.

La Palabra (P. 89–90). El primero y principal medio es la Palabra. ¿Cómo se hace eficaz (P. 89)? «El Espíritu de Dios hace de la lectura, pero especialmente de la predicación de la Palabra, un medio eficaz» —la predicación es el medio por excelencia (Ro 10:14, 17)—, «para convencer y convertir a los pecadores, y para edificarlos en santidad y consuelo, mediante la fe». La Palabra obra dos cosas: convierte (al pecador) y edifica (al creyente), siempre «mediante la fe». Y ¿cómo ha de recibirse (P. 90) para que sea eficaz? «Con diligencia, preparación y oración» (antes de oírla), «recibirla con fe y amor» (al oírla), «guardarla en nuestros corazones y practicarla en nuestras vidas» (después de oírla). No basta oír: hay que recibir, retener y practicar (Stg 1:22). La Palabra es medio de gracia para el que la oye con fe, no para el oyente distraído.

Los sacramentos en general (P. 91–93). «¿Cómo vienen a ser los sacramentos medios eficaces de salvación?» (P. 91). La respuesta guarda dos errores: «no por virtud alguna que haya en ellos» (contra el ex opere operato romano), «ni en el que los administra» (contra el donatismo), «sino solamente por la bendición de Cristo y la obra de su Espíritu en los que los reciben por fe». El sacramento no obra por la fuerza del rito ni por la santidad del ministro, sino por el Espíritu, a la fe. La definición (P. 92): «una santa ordenanza instituida por Cristo, en la cual, por señales sensibles, Cristo y los beneficios del nuevo pacto son representados, sellados y aplicados a los creyentes» —signo (representa), sello (confirma) y aplicación, a los creyentes—. Y son dos (P. 93): «el bautismo y la cena del Señor» (contra los siete de Roma).

El bautismo (P. 94–95). El bautismo (P. 94) es el sacramento «en el cual el lavamiento con agua, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, significa y sella nuestro injerto en Cristo, nuestra participación de los beneficios del pacto de gracia, y nuestro compromiso de ser del Señor» —el agua sella la unión con Cristo, los beneficios del pacto y la entrega al Señor—. ¿A quiénes (P. 95)? A los que profesan fe (los que vienen de fuera, tras profesar) «pero [también] los infantes de los que son miembros de la iglesia visible» —el bautismo de los infantes, fundado en el pacto (cf. fused cap. 28)—. El bautismo no se da a cualquiera de fuera sin profesión, ni se niega a los hijos del pacto.

La Cena del Señor (P. 96–97). La Cena (P. 96) es el sacramento «en el cual, dando y recibiendo pan y vino según la institución de Cristo, se anuncia su muerte; y los que la reciben dignamente son hechos partícipes, no de manera corporal y carnal, sino por la fe, de su cuerpo y de su sangre, con todos sus beneficios, para su nutrición espiritual y su crecimiento en gracia». Aquí está la presencia espiritual real en miniatura: los dignos se alimentan de Cristo por la fe (no carnalmente), para su crecimiento (cf. fused cap. 29). Y por eso se requiere examen (P. 97): los que quieren recibir dignamente han de examinarse de tres cosas —su conocimiento (para discernir el cuerpo del Señor), su fe (para alimentarse de él), y su arrepentimiento, amor y nueva obediencia— «no sea que, viniendo indignamente, coman y beban juicio para sí mismos» (CMe 97; cf. 1 Co 11:29). La Cena no es para cualquiera, sino para el que viene examinado, por fe.

Usos eclesiales

Este bloque enseña a la iglesia a usar bien los medios que Cristo le dio. Donde se enseña bien, el creyente frecuenta los medios de gracia con fe: oye y practica la Palabra (P. 90), recibe los sacramentos por fe (P. 91), y se examina antes de la Cena (P. 97) —sabiendo que los medios no obran mágicamente, sino por el Espíritu, a la fe—.

En la catequesis. Conviene enseñar que los medios son «externos y ordinarios» (P. 88): Dios usa medios, pero no ata a ellos su gracia. La eficacia de la Palabra (P. 89) y de los sacramentos (P. 91) es obra del Espíritu, no del rito —contra la superstición (que confía en el rito) y el desprecio (que descuida los medios)—. El examen de la Cena (P. 97) se enseña con sus tres puntos (conocimiento, fe, arrepentimiento).

En la predicación y la administración. La P. 89 dignifica la predicación como el medio por excelencia: el predicador anuncia la Palabra confiando en que el Espíritu la hace eficaz. La P. 90 instruye al oyente: oír con fe, retener, practicar. En la administración de los sacramentos, la P. 91 guarda contra el ex opere operato y el donatismo; el bautismo se da a profesantes e infantes del pacto (P. 95); la Cena, a los examinados (P. 97).

En la membresía y la formación. El que se admite a la Cena ha de saber examinarse (P. 97). El oficial debe exponer los medios de gracia (P. 88) y su eficacia por el Espíritu (P. 89, 91); el bautismo de los infantes desde el pacto (P. 95; cf. fused cap. 28); y la presencia espiritual real en la Cena (P. 96; cf. fused cap. 29), con el examen que la precede. De este bloque depende que la iglesia use los medios con fe y no con superstición.

Preguntas de estudio

  1. ¿Cuáles son los medios de gracia, y qué significa que son «externos y ordinarios» (P. 88)?
  2. ¿Cómo se hace eficaz la Palabra, y cuál es el medio por excelencia (P. 89)?
  3. ¿Cómo debe leerse y oírse la Palabra (P. 90)?
  4. ¿Por qué —y por qué no— son eficaces los sacramentos (P. 91)? ¿Qué dos errores excluye?
  5. ¿Qué es un sacramento, y cuántos hay (P. 92–93)?
  6. ¿A quiénes se administra el bautismo, y sobre qué fundamento a los infantes (P. 95)?
  7. ¿Qué se requiere para recibir dignamente la Cena, y de qué tres cosas hay que examinarse (P. 97)?

Glosario del bloque

Medios de gracia — las ordenanzas externas y ordinarias (Palabra, sacramentos, oración) por las que Cristo comunica los beneficios de la redención, hechas eficaces por el Espíritu a los elegidos (P. 88). Palabra como medio — la lectura y, especialmente, la predicación, que el Espíritu hace eficaz para convencer, convertir y edificar (P. 89–90). Sacramento — santa ordenanza instituida por Cristo, que por señales sensibles representa, sella y aplica a Cristo y sus beneficios a los creyentes (P. 92). Eficacia sacramental — no por virtud del rito ni del ministro, sino por la bendición de Cristo y la obra del Espíritu, a la fe (P. 91; contra ex opere operato y donatismo). Bautismo — sacramento que sella el injerto en Cristo, los beneficios del pacto y la entrega al Señor, dado a profesantes e infantes de la iglesia visible (P. 94–95). Cena del Señor — sacramento en que los dignos se alimentan por la fe del cuerpo y la sangre de Cristo, previo examen de conocimiento, fe y arrepentimiento (P. 96–97).

Bibliografía comentada

  • Texto base: Catecismo Menor de Westminster, edición de estudio IPR; Glosario IPR v2.4 («injerto», P. 94).
  • Catecismo Mayor: CMa 154 (los medios), 155–160 (la Palabra), 161–164 (los sacramentos), 165–167 (el bautismo), 168–175 (la Cena) — paralelos directos.
  • Confesión: caps. 21.5 (la Palabra como parte del culto), 27 (los sacramentos), 28 (el bautismo), 29 (la Cena) — fundamento de este bloque.
  • G. I. Williamson, The Shorter Catechism for Study Classes — preguntas de clase sobre P. 88–97.