Bloque 9 · Justificación, fe, adopción y santificación (P. 70–77)
Texto para la lectura de la iglesia
P. 70. ¿Qué es la justificación? R. La justificación es un acto de la libre gracia de Dios para con los pecadores, en el cual él perdona todos sus pecados, y acepta y cuenta sus personas como justas a sus ojos; no por cosa alguna obrada en ellos o hecha por ellos, sino solamente por la perfecta obediencia y la plena satisfacción de Cristo, imputadas a ellos por Dios y recibidas por la fe sola.
P. 71. ¿Cómo es la justificación un acto de la libre gracia de Dios? R. Aunque Cristo, por su obediencia y muerte, hizo una satisfacción propia, real y plena a la justicia de Dios a favor de los que son justificados, sin embargo, por cuanto Dios acepta la satisfacción de un fiador, la cual podría haber demandado de ellos, y proveyó él mismo este fiador, su propio Hijo unigénito, imputando su justicia a ellos y no requiriendo de ellos para su justificación sino la fe, la cual también es don suyo, su justificación es para ellos de pura gracia.
P. 72. ¿Qué es la fe justificadora? R. La fe justificadora es una gracia salvadora, obrada en el corazón de un pecador por el Espíritu y la Palabra de Dios, por la cual él, convencido de su pecado y de su miseria, y de la incapacidad en sí mismo y en toda otra criatura para recuperarlo de su condición perdida, no solamente asiente a la verdad de la promesa del evangelio, sino que recibe y descansa en Cristo y su justicia, ofrecidos en ella, para perdón de pecado, y para que su persona sea aceptada y contada como justa a los ojos de Dios para salvación.
P. 73. ¿Cómo justifica la fe a un pecador a los ojos de Dios? R. La fe justifica a un pecador a los ojos de Dios, no por causa de aquellas otras gracias que siempre la acompañan, ni de las buenas obras que son frutos de ella, ni como si la gracia de la fe, o algún acto de ella, le fuese imputada para su justificación; sino solamente porque es un instrumento por el cual él recibe y aplica a Cristo y su justicia.
P. 74. ¿Qué es la adopción? R. La adopción es un acto de la libre gracia de Dios, en su único Hijo Jesucristo y por causa de él, por el cual todos los que son justificados son recibidos en el número de sus hijos, llevan su nombre puesto sobre ellos, les es dado el Espíritu de su Hijo, están bajo su cuidado y dispensaciones paternales, son admitidos a todas las libertades y privilegios de los hijos de Dios, y son hechos herederos de todas las promesas y coherederos con Cristo en gloria.
P. 75. ¿Qué es la santificación? R. La santificación es una obra de la gracia de Dios, por la cual aquellos a quienes Dios, antes de la fundación del mundo, escogió para que fuesen santos, son en el tiempo, por la poderosa operación de su Espíritu que aplica a ellos la muerte y resurrección de Cristo, renovados en todo su hombre conforme a la imagen de Dios; teniendo las semillas del arrepentimiento para vida y de todas las demás gracias salvadoras puestas en sus corazones, y esas gracias de tal manera avivadas, aumentadas y fortalecidas, que mueren más y más al pecado y se levantan a novedad de vida.
P. 76. ¿Qué es el arrepentimiento para vida? R. El arrepentimiento para vida es una gracia salvadora, obrada en el corazón de un pecador por el Espíritu y la Palabra de Dios, por la cual, a la vista y sentido, no solo del peligro, sino también de la inmundicia y odiosidad de sus pecados, y por la aprehensión de la misericordia de Dios en Cristo para con los penitentes, él se duele de sus pecados y los aborrece de tal manera, que se vuelve de todos ellos a Dios, proponiéndose y esforzándose constantemente por andar con él en todos los caminos de la nueva obediencia.
P. 77. ¿En qué difieren la justificación y la santificación? R. Aunque la santificación va inseparablemente unida a la justificación, difieren sin embargo en que Dios, en la justificación, imputa la justicia de Cristo, y en la santificación su Espíritu infunde gracia y capacita para su ejercicio; en aquella el pecado es perdonado, en esta es sometido; la una libra igualmente a todos los creyentes de la ira vengadora de Dios, y eso perfectamente en esta vida, de modo que nunca caen en condenación; la otra ni es igual en todos, ni perfecta en ninguno en esta vida, sino que va creciendo hacia la perfección.
