Bloque 19 · Los sacramentos: el bautismo y la Cena del Señor (P. 161–177)
Texto para la lectura de la iglesia
P. 161. ¿Cómo llegan los sacramentos a ser medios eficaces de salvación? R. Los sacramentos llegan a ser medios eficaces de salvación, no por poder alguno que haya en ellos ni por virtud alguna derivada de la piedad o intención de quien los administra, sino únicamente por la obra del Espíritu Santo y la bendición de Cristo, quien los instituyó.
P. 162. ¿Qué es un sacramento? R. Un sacramento es una santa institución establecida por Cristo en su Iglesia para significar, sellar y presentar realmente los beneficios de su mediación a quienes están dentro del pacto de gracia; fortalecer y aumentar su fe y todas las demás gracias; obligarlos a la obediencia; testificar y fomentar su amor y comunión mutuos; y distinguirlos de quienes están fuera.
P. 163. ¿Cuáles son las partes de un sacramento? R. Las partes de un sacramento son dos: una es el signo externo y perceptible por los sentidos, usado conforme a lo establecido por Cristo mismo; la otra es la gracia interna y espiritual significada por ese signo.
P. 164. ¿Cuántos sacramentos instituyó Cristo en su Iglesia bajo el nuevo testamento? R. Bajo el nuevo testamento, Cristo instituyó en su Iglesia solamente dos sacramentos: el bautismo y la Cena del Señor.
P. 165. ¿Qué es el bautismo? R. El bautismo es un sacramento del nuevo testamento en el cual Cristo ordenó el lavamiento con agua en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, para que fuera signo y sello del injerto en él mismo, de la remisión de los pecados por su sangre, de la regeneración por su Espíritu, de la adopción y de la resurrección para vida eterna. Por medio del bautismo, las personas bautizadas son admitidas solemnemente en la Iglesia visible y asumen un compromiso público y profesado de pertenecer entera y exclusivamente al Señor.
P. 166. ¿A quiénes debe administrarse el bautismo? R. El bautismo no debe administrarse a quienes están fuera de la Iglesia visible y, por tanto, son extraños al pacto de la promesa, hasta que profesen fe en Cristo y obediencia a él. Sin embargo, los hijos pequeños de padres que profesan fe en Cristo y obediencia a él, sean ambos padres o uno solo, están por esa razón dentro del pacto y deben ser bautizados.
P. 167. ¿Cómo debemos aprovechar nuestro bautismo? R. El deber necesario, aunque muy descuidado, de aprovechar nuestro bautismo debe cumplirse durante toda la vida, especialmente en tiempos de tentación y cuando presenciamos su administración a otros. Lo hacemos al considerar seria y agradecidamente su naturaleza, los fines para los cuales Cristo lo instituyó, los privilegios y beneficios conferidos y sellados por él, y el voto solemne que hicimos en él; al humillarnos por nuestra contaminación pecaminosa, por no corresponder a la gracia del bautismo y a nuestros compromisos, y por vivir de manera contraria a ellos; al crecer en la seguridad del perdón de los pecados y de todas las demás bendiciones que se nos sellan en ese sacramento; al obtener fuerzas de la muerte y resurrección de Cristo, en quien fuimos bautizados, para mortificar el pecado y avivar la gracia; y al esforzarnos por vivir por la fe, conducirnos en santidad y justicia como quienes en el bautismo han declarado pertenecer a Cristo, y vivir en amor fraternal como bautizados por un mismo Espíritu en un solo cuerpo.
P. 168. ¿Qué es la Cena del Señor? R. La Cena del Señor es un sacramento del nuevo testamento en el cual, al dar y recibir pan y vino conforme a lo establecido por Jesucristo, se anuncia su muerte. Quienes participan dignamente se alimentan de su cuerpo y de su sangre para su nutrición espiritual y crecimiento en la gracia; reciben confirmación de su unión y comunión con él; testifican y renuevan su gratitud y compromiso con Dios; y testifican y renuevan su amor y hermandad mutuos, como miembros de un mismo cuerpo místico.
P. 169. ¿Cómo ordenó Cristo que se dieran y recibieran el pan y el vino en el sacramento de la Cena del Señor? R. Cristo ordenó que los ministros de su Palabra, al administrar el sacramento de la Cena del Señor, apartaran el pan y el vino del uso común mediante la palabra de institución, la acción de gracias y la oración; que tomaran y partieran el pan; y que dieran tanto el pan como el vino a quienes participan. Estos, conforme a la misma institución, deben tomar y comer el pan y beber el vino, recordando con gratitud que el cuerpo de Cristo fue partido y entregado, y que su sangre fue derramada por ellos.
P. 170. ¿Cómo se alimentan del cuerpo y de la sangre de Cristo quienes participan dignamente de la Cena del Señor? R. El cuerpo y la sangre de Cristo no están corporal ni carnalmente presentes en, con o bajo el pan y el vino en la Cena del Señor. Sin embargo, están espiritualmente presentes para la fe de quien los recibe, no menos verdadera y realmente que los elementos mismos lo están para sus sentidos externos. Del mismo modo, quienes participan dignamente del sacramento de la Cena del Señor se alimentan en ella del cuerpo y de la sangre de Cristo, no de manera corporal y carnal, sino espiritual, aunque verdadera y realmente, pues por la fe reciben a Cristo crucificado y se apropian de él y de todos los beneficios de su muerte.
P. 171. ¿Cómo deben prepararse quienes reciben el sacramento de la Cena del Señor antes de acercarse a ella? R. Antes de acercarse, quienes reciben el sacramento de la Cena del Señor deben prepararse examinándose a sí mismos respecto de si están en Cristo; sus pecados y deficiencias; la verdad y medida de su conocimiento, fe y arrepentimiento; su amor a Dios y a los hermanos; su caridad hacia todas las personas y su perdón a quienes les han hecho mal; sus deseos de Cristo; y su nueva obediencia. También deben renovar el ejercicio de estas gracias mediante seria meditación y oración ferviente.
P. 172. ¿Puede acercarse a la Cena del Señor quien duda de estar en Cristo o de estar debidamente preparado? R. Quien duda de estar en Cristo o de estar debidamente preparado para el sacramento de la Cena del Señor puede tener verdadera participación en Cristo aunque todavía no esté seguro de ello. Dios reconoce que la tiene si la idea de carecer de ella lo aflige debidamente y desea sinceramente ser hallado en Cristo y apartarse de la iniquidad. En tal caso —puesto que las promesas fueron hechas y este sacramento fue instituido para alivio incluso de los cristianos débiles y llenos de dudas— debe lamentar su incredulidad y esforzarse por resolver sus dudas. Al hacerlo, puede y debe acercarse a la Cena del Señor para ser fortalecido aún más.
P. 173. ¿Puede impedirse que algunos que profesan la fe y desean acercarse participen de la Cena del Señor? R. Quienes sean hallados ignorantes o de conducta escandalosa, a pesar de su profesión de fe y su deseo de acercarse a la Cena del Señor, pueden y deben ser apartados de ese sacramento por la autoridad que Cristo ha dejado en su Iglesia, hasta que reciban instrucción y demuestren haber corregido su conducta.
P. 174. ¿Qué se requiere de quienes reciben el sacramento de la Cena del Señor durante su administración? R. Durante la administración del sacramento de la Cena del Señor se requiere que quienes lo reciben esperen en Dios con santa reverencia y atención mediante esa institución; observen diligentemente los elementos y las acciones sacramentales; disciernan atentamente el cuerpo del Señor; mediten con afecto en su muerte y padecimientos; y se estimulen así a ejercer vigorosamente sus gracias. Deben juzgarse a sí mismos y dolerse por el pecado; tener hambre y sed ardientes de Cristo; alimentarse de él por la fe; recibir de su plenitud; confiar en sus méritos; regocijarse en su amor; agradecer su gracia; y renovar su pacto con Dios y su amor a todos los santos.
P. 175. ¿Cuál es el deber de los cristianos después de recibir el sacramento de la Cena del Señor? R. Después de recibir el sacramento de la Cena del Señor, los cristianos deben considerar seriamente cómo se condujeron al recibirlo y qué fruto obtuvieron. Si hallan vivificación y consuelo, deben bendecir a Dios, pedir que continúen, velar contra las recaídas, cumplir sus votos y animarse a participar con frecuencia de esa institución. Si no hallan beneficio presente, deben revisar con mayor exactitud su preparación para el sacramento y su conducta al recibirlo. Si en ambas cosas pueden aprobarse delante de Dios y de sus propias conciencias, deben esperar el fruto a su debido tiempo; pero si descubren que fallaron en alguna, deben humillarse y participar posteriormente con mayor cuidado y diligencia.
P. 176. ¿En qué concuerdan los sacramentos del bautismo y de la Cena del Señor? R. Los sacramentos del bautismo y de la Cena del Señor concuerdan en que Dios es el autor de ambos; la parte espiritual de ambos es Cristo y sus beneficios; ambos son sellos del mismo pacto; ambos deben ser administrados por ministros del evangelio y por nadie más; y ambos deben continuar en la Iglesia de Cristo hasta su segunda venida.
P. 177. ¿En qué difieren los sacramentos del bautismo y de la Cena del Señor? R. Los sacramentos del bautismo y de la Cena del Señor difieren en que el bautismo debe administrarse una sola vez, con agua, como signo y sello de nuestra regeneración e injerto en Cristo, incluso a los hijos pequeños; mientras que la Cena del Señor debe administrarse con frecuencia, con los elementos del pan y del vino, para representar y presentar realmente a Cristo como alimento espiritual del alma y confirmar nuestra permanencia y crecimiento en él, y solamente a quienes tienen edad y capacidad para examinarse a sí mismos.
