Bloque 3 · Los decretos de Dios, la creación y la providencia (P. 12–20)

Edición de estudio comentada

Tesis del bloque

Tras el ser y las personas de Dios (Bloque 2), el Catecismo pasa a los otros dos puntos del programa (P. 6): los decretos de Dios y su ejecución. Avanza en tres movimientos. Los decretos (P. 12): los sabios, libres y santos actos del consejo de la voluntad de Dios, por los que ha preordenado todo cuanto acontece; y, en especial (P. 13), el decreto de elección y reprobación —Dios eligió a algunos ángeles para gloria y, en Cristo, a algunos hombres para vida eterna por su mero amor, y pasó por alto a los demás, preordenándolos para deshonra e ira por su pecado—. La ejecución de los decretos (P. 14) se da en la creación y la providencia. La creación (P. 15): Dios hizo de la nada el mundo en seis días, todo muy bueno; en especial los ángeles (P. 16) y el hombre, varón y hembra, a su imagen (P. 17). La providencia (P. 18): el preservar y gobernar santísimo, sabio y poderoso de todas las criaturas y sus acciones; en especial sobre los ángeles, permitiendo la caída de unos y estableciendo a otros (P. 19); y sobre el hombre en el estado de inocencia, en un pacto de vida bajo condición de obediencia perfecta (P. 20). Lo que la Confesión expone en los capítulos 3–5 y 7.2, el Mayor lo recorre en nueve preguntas: del decreto eterno a su ejecución en la creación, la providencia y el pacto (la caída, cap. 6, es del bloque siguiente).

Texto catequético

P. 12. ¿Qué son los decretos de Dios? R. Los decretos de Dios son los sabios, libres y santos actos del consejo de su voluntad, por los cuales, desde toda la eternidad, él, para su propia gloria, ha preordenado inmutablemente todo cuanto acontece en el tiempo, especialmente respecto de los ángeles y de los hombres.

P. 13. ¿Qué ha decretado Dios especialmente respecto de los ángeles y de los hombres? R. Dios, por un decreto eterno e inmutable, por su mero amor, para alabanza de su gloriosa gracia que habría de manifestarse a su debido tiempo, ha elegido a algunos ángeles para gloria, y en Cristo ha escogido a algunos hombres para vida eterna y los medios para ella; y también, conforme a su poder soberano y al inescrutable consejo de su propia voluntad (por el cual extiende o niega su favor según le place), ha pasado por alto y preordenado a los demás para deshonra e ira, que habrá de serles infligida por su pecado, para alabanza de la gloria de su justicia.

P. 14. ¿Cómo ejecuta Dios sus decretos? R. Dios ejecuta sus decretos en las obras de creación y de providencia, conforme a su presciencia infalible y al libre e inmutable consejo de su propia voluntad.

P. 15. ¿Qué es la obra de creación? R. La obra de creación es aquella en la cual Dios, en el principio, por la palabra de su poder, hizo de la nada el mundo y todas las cosas que en él hay, para sí mismo, en el espacio de seis días, y todo muy bueno.

P. 16. ¿Cómo creó Dios a los ángeles? R. Dios creó a todos los ángeles como espíritus, inmortales, santos, sobresalientes en conocimiento, poderosos en fortaleza, para ejecutar sus mandamientos y para alabar su nombre, aunque sujetos a cambio.

P. 17. ¿Cómo creó Dios al hombre? R. Después de haber hecho todas las demás criaturas, Dios creó al hombre, varón y hembra; formó el cuerpo del varón del polvo de la tierra, y a la mujer de la costilla del varón; los dotó de almas vivientes, racionales e inmortales; los hizo conforme a su propia imagen, en conocimiento, justicia y santidad, teniendo la ley de Dios escrita en sus corazones y poder para cumplirla, y dominio sobre las criaturas, aunque sujetos a caer.

P. 18. ¿Cuáles son las obras de providencia de Dios? R. Las obras de providencia de Dios son su preservar y gobernar, sumamente santo, sabio y poderoso, todas sus criaturas, ordenándolas, a ellas y a todas sus acciones, para su propia gloria.

P. 19. ¿Cuál es la providencia de Dios para con los ángeles? R. Dios, por su providencia, permitió que algunos de los ángeles, voluntaria e irrecuperablemente, cayeran en pecado y condenación, limitando y ordenando eso, y todos sus pecados, para su propia gloria; y estableció a los demás en santidad y felicidad, empleándolos a todos, según le place, en las administraciones de su poder, misericordia y justicia.

P. 20. ¿Cuál fue la providencia de Dios para con el hombre en el estado en que fue creado? R. La providencia de Dios para con el hombre en el estado en que fue creado fue: ponerlo en el paraíso, designándolo para que lo labrara; darle libertad de comer del fruto de la tierra; poner las criaturas bajo su dominio y ordenar el matrimonio para su ayuda; concederle comunión consigo mismo; instituir el sábado; entrar en un pacto de vida con él, bajo condición de obediencia personal, perfecta y perpetua, del cual el árbol de la vida era una prenda; y prohibirle comer del árbol del conocimiento del bien y del mal, bajo pena de muerte.

Armonía interna de los Estándares

Este bloque corresponde a los capítulos 3 (decreto), 4 (creación), 5 (providencia) y 7.2 (pacto) de la Confesión y a las preguntas paralelas del Menor. CMa 12 y CMe 7 / CFW 3.1: el decreto coincide —el Mayor: «los sabios, libres y santos actos del consejo de su voluntad… ha preordenado inmutablemente todo cuanto acontece» (CMa 12); el Menor: «su propósito eterno, conforme al consejo de su voluntad… ha preordenado todo cuanto acontece» (CMe 7)—. CMa 13 y CFW 3.3–7: la elección y la reprobación coinciden —la Confesión: «algunos hombres y ángeles son predestinados a vida eterna, y otros preordenados a muerte eterna» (3.3), la elección «por su mera y libre gracia y amor» (3.5), y los demás «pasados por alto», ordenados «a deshonra e ira por su pecado» (3.7)—; el Menor no expone la reprobación, que es propia del Mayor y la Confesión. CMa 15 y CMe 9 / CFW 4.1: la creación coincide —el Mayor: «hizo de la nada el mundo… en el espacio de seis días, y todo muy bueno»—. CMa 17 y CMe 10 / CFW 4.2: la creación del hombre coincide, con el Mayor más detallado (cuerpo del polvo, alma racional, imagen, ley escrita, dominio, «aunque sujetos a caer»). CMa 18 y CMe 11 / CFW 5.1: la providencia coincide casi a la letra. CMa 20 y CMe 12 / CFW 7.2: el pacto de vida coincide —el Mayor lo detalla (paraíso, dominio, matrimonio, sábado, árbol de la vida como prenda); el Menor lo resume—. La armonía es plena: el Mayor añade lo que el Menor calla (la reprobación, P. 13; los ángeles, P. 16, 19) y detalla lo que el Menor comprime.

Exposición

Los decretos (P. 12). «Los decretos de Dios son los sabios, libres y santos actos del consejo de su voluntad, por los cuales… ha preordenado inmutablemente todo cuanto acontece.» El Mayor define el decreto con tres adjetivos que lo blindan: sabios (no caprichosos), libres (no forzados ni condicionados por la criatura) y santos (sin mancha de pecado, aun decretando permitir el pecado). El decreto es eterno, para la gloria de Dios, e inmutable, y abarca «todo cuanto acontece», «especialmente respecto de los ángeles y de los hombres» —lo que prepara la pregunta siguiente—.

La elección y la reprobación (P. 13). Aquí el Mayor expone lo que el Menor calla: el decreto especial sobre ángeles y hombres. Y lo hace con cuidadosa asimetría. De la elección: Dios «por su mero amor, para alabanza de su gloriosa gracia… ha elegido a algunos ángeles para gloria, y en Cristo ha escogido a algunos hombres para vida eterna y los medios para ella» —la elección es por amor y gracia (no por mérito previsto), es en Cristo (no fuera de él), y abarca el fin (vida eterna) y los medios (la fe, la santidad)—. De la reprobación: «conforme a su poder soberano y al inescrutable consejo de su propia voluntad… ha pasado por alto y preordenado a los demás para deshonra e ira, que habrá de serles infligida por su pecado, para alabanza de la gloria de su justicia». Nótese la doble cara, que no es simétrica: a los elegidos los elige por gracia (el fundamento está en Dios); a los réprobos los pasa por alto (preterición) y los preordena a la ira «por su pecado» (el fundamento de la condenación está en ellos). Dios no decreta hacer pecar a nadie: la reprobación termina en la ira merecida por el pecado, para gloria de su justicia. Así, la elección glorifica la gracia de Dios y la reprobación su justicia, sin hacerlo autor del pecado (cf. CFW 3.7).

La ejecución y la creación (P. 14–17). «Dios ejecuta sus decretos en las obras de creación y de providencia» (P. 14), «conforme a su presciencia infalible y al libre e inmutable consejo de su propia voluntad» —lo decretado en la eternidad se realiza en el tiempo, según su presciencia y su voluntad—. La creación (P. 15): Dios «hizo de la nada el mundo… para sí mismo, en el espacio de seis días, y todo muy bueno» —ex nihilo, para su gloria, en seis días, sin mal en el origen—. El Mayor detalla dos criaturas. Los ángeles (P. 16): espíritus inmortales, santos, sabios, poderosos, «para ejecutar sus mandamientos y para alabar su nombre, aunque sujetos a cambio» —creados buenos, pero mutables (de ahí que algunos cayeran, P. 19)—. Y el hombre (P. 17): formado el cuerpo del polvo y la mujer de la costilla del varón, dotado de alma racional e inmortal, «conforme a su propia imagen, en conocimiento, justicia y santidad, teniendo la ley de Dios escrita en sus corazones y poder para cumplirla, y dominio sobre las criaturas, aunque sujetos a caer» —la imagen de Dios (conocimiento, justicia, santidad), la ley en el corazón, el poder de obedecer y el dominio; y, como los ángeles, mutable («sujetos a caer»)—.

La providencia (P. 18–20). La providencia (P. 18) es «su preservar y gobernar, sumamente santo, sabio y poderoso, todas sus criaturas, ordenándolas, a ellas y a todas sus acciones, para su propia gloria» —preservar (sostener en el ser) y gobernar (dirigir al fin), con santidad, sabiduría y poder—. El Mayor detalla dos providencias especiales. Sobre los ángeles (P. 19): Dios «permitió que algunos… voluntaria e irrecuperablemente, cayeran en pecado y condenación, limitando y ordenando eso, y todos sus pecados, para su propia gloria; y estableció a los demás en santidad y felicidad» —la caída de los ángeles fue por su propia voluntad (Dios la permitió y la ordenó para su gloria, sin ser su autor), y los ángeles que no cayeron fueron establecidos (confirmados) en santidad—. Y sobre el hombre en el estado de inocencia (P. 20): el pacto de vida. Dios lo puso en el paraíso, le dio dominio, ordenó el matrimonio, le concedió comunión consigo, instituyó el sábado, y «entró en un pacto de vida con él, bajo condición de obediencia personal, perfecta y perpetua, del cual el árbol de la vida era una prenda», prohibiéndole el árbol del conocimiento «bajo pena de muerte». Este pacto (que la Confesión llama «de obras», 7.2) es la clave de la caída y de la obra de Cristo, el segundo Adán (Bloques siguientes).

Usos eclesiales

Este bloque forma el conocimiento del Dios que decreta, crea y gobierna. Donde se enseña bien, el creyente descansa en la soberanía de Dios: nada acontece fuera de su decreto sabio, libre y santo (P. 12); y adora la gracia de su elección y la justicia de su gobierno (P. 13), sin hacer a Dios autor del pecado.

En la catequesis. El Mayor permite enseñar lo que el Menor calla: la elección y la reprobación (P. 13), con su asimetría —elección por gracia, reprobación por el pecado—; y la providencia sobre los ángeles (P. 19), que muestra cómo Dios ordena aun el pecado para su gloria sin ser su autor. Conviene enseñar la mutabilidad de ángeles y hombre como creados (P. 16–17): buenos, pero capaces de caer.

En la predicación. La elección (P. 13) se predica como consuelo (la salvación es de Dios, no de nosotros) y humillación (no por mérito), siempre en Cristo. La reprobación se predica con sobriedad: nadie se pierde sino por su pecado (P. 13; cf. CFW 3.7). La providencia (P. 18) predica que todo —aun lo adverso— sirve a la gloria de Dios y al bien de los suyos (Ro 8:28).

En la formación. El oficial debe exponer el decreto sin hacer a Dios autor del pecado (P. 12–13; CFW 3.1, 3.7); la asimetría de elección y reprobación (P. 13); la creación de la nada y la imagen de Dios (P. 15, 17); la providencia universal y la ordenación del pecado para la gloria de Dios (P. 18–19); y el pacto de vida (P. 20; CFW 7.2). Debe evitar la sobre-especulación (p. ej. sobre el orden de los decretos), ateniéndose a lo que el Catecismo afirma.

Preguntas de estudio

  1. ¿Qué tres adjetivos blindan la definición del decreto, y contra qué (P. 12)?
  2. ¿En qué se distingue la elección de la reprobación, y por qué la asimetría (P. 13)?
  3. ¿Por qué se condena a los réprobos «por su pecado» y no por un decreto que los haga pecar (P. 13; CFW 3.7)?
  4. ¿En qué dos obras ejecuta Dios sus decretos (P. 14)?
  5. ¿Cómo creó Dios a los ángeles, y qué significa «sujetos a cambio» (P. 16)?
  6. ¿En qué consiste la imagen de Dios en el hombre, y qué añade «sujetos a caer» (P. 17)?
  7. ¿Cómo ordena Dios la caída de los ángeles para su gloria sin ser su autor (P. 19)?
  8. ¿Qué elementos comprende la providencia de Dios hacia el hombre en el estado de inocencia (P. 20)?

Glosario del bloque

Decreto — los sabios, libres y santos actos del consejo de la voluntad de Dios, por los que preordenó todo cuanto acontece, para su gloria (P. 12). Elección — el decreto por el cual Dios, por su mero amor y en Cristo, escogió a algunos para vida eterna y los medios para ella (P. 13). Reprobación / preterición — el decreto por el cual Dios pasó por alto a los demás y los preordenó a deshonra e ira por su pecado, para gloria de su justicia (P. 13). Ejecución de los decretos — la realización de lo decretado en las obras de creación y providencia (P. 14). Creación de la nada — el hacer Dios el mundo ex nihilo, en seis días, todo muy bueno, para su gloria (P. 15). Mutabilidad de la criatura — que ángeles y hombre fueron creados buenos pero «sujetos a cambio / a caer» (P. 16–17). Providencia — el preservar y gobernar santísimo, sabio y poderoso de Dios sobre todas las criaturas y sus acciones (P. 18). Pacto de vida — el pacto con el hombre recto, bajo condición de obediencia perfecta, con el árbol de la vida como prenda (P. 20; CFW 7.2).

Bibliografía comentada

  • Texto base: Catecismo Mayor de Westminster, edición de estudio IPR; Glosario IPR v2.4 (mapa E bis: preordenar/predestinar).
  • Catecismo Menor: CMe 7 (los decretos), 9–11 (creación, hombre, providencia), 12 (el pacto de vida) — paralelos más escuetos; el Menor no expone la reprobación ni los ángeles.
  • Confesión: caps. 3 (Del decreto eterno), 4 (De la creación), 5 (De la providencia), 7.2 (el pacto de obras) — fundamento de este bloque; véase el cap-03 de esta edición de fusión sobre no sobre-especular el orden de los decretos.
  • T. Ridgley, Commentary on the Larger Catechism; J. G. Vos, The Westminster Larger Catechism: A Commentary — exposiciones clásicas (voces de corroboración, bajo el Catecismo).