Bloque 8 · La redención aplicada, la Iglesia y la unión con Cristo (P. 57–69)

Edición de estudio comentada

Tesis del bloque

Consumada la obra de Cristo en sus dos estados (Bloque 7), el Catecismo pasa de la redención comprada a la redención aplicada. En nueve preguntas, en tres movimientos. La aplicación (P. 57–59): Cristo, por su mediación, procuró la redención con todos los beneficios del pacto (P. 57); somos hechos partícipes de ellos por su aplicación, obra especialmente del Espíritu Santo (P. 58); y esa redención es cierta y eficazmente comunicada a todos aquellos para quienes Cristo la adquirió, capacitados a su tiempo para creer (P. 59). El alcance de la salvación (P. 60–61): no hay salvación fuera de Cristo —ni los que nunca oyeron el evangelio pueden salvarse por la luz de la naturaleza (P. 60), ni todos los que oyen y viven en la iglesia visible son salvos, sino solo los verdaderos miembros de la invisible (P. 61)—. La Iglesia (P. 62–65): la iglesia visible es la sociedad de los que profesan la verdadera religión, y de sus hijos (P. 62), con privilegios especiales, incluido el ofrecimiento de gracia que no excluye a ninguno que quiera venir (P. 63); la iglesia invisible es el número entero de los elegidos bajo Cristo la cabeza (P. 64); y sus miembros gozan por Cristo de unión y comunión con él en gracia y en gloria (P. 65). La unión y la comunión en gracia (P. 66–69): esa unión es la obra de la gracia por la que los elegidos son espiritual y místicamente, pero real e inseparablemente, unidos a Cristo en su llamamiento eficaz (P. 66); llamamiento que es obra del poder y la gracia de Dios, que ilumina la mente y renueva la voluntad de los muertos en pecado para que abracen libremente a Cristo (P. 67); del cual participan todos los elegidos, y solo ellos (P. 68); y de esa unión brota la comunión en gracia: la participación de la virtud de la mediación de Cristo en la justificación, la adopción y la santificación (P. 69) —que los bloques siguientes desarrollan—. Aquí el Mayor expone, con una amplitud que el Menor no alcanza (CMe 29–32 tocan la aplicación y el llamamiento), la eclesiología que la Confesión despliega en su capítulo 25 y el llamamiento eficaz del capítulo 10.

Texto catequético

P. 57. ¿Qué beneficios ha procurado Cristo por su mediación? R. Cristo, por su mediación, ha procurado la redención, con todos los demás beneficios del pacto de gracia.

P. 58. ¿Cómo venimos a ser hechos partícipes de los beneficios que Cristo ha procurado? R. Somos hechos partícipes de los beneficios que Cristo ha procurado por la aplicación de ellos a nosotros, la cual es obra especialmente de Dios el Espíritu Santo.

P. 59. ¿Quiénes son hechos partícipes de la redención por medio de Cristo? R. La redención es ciertamente aplicada y eficazmente comunicada a todos aquellos para quienes Cristo la ha adquirido, los cuales son, a su tiempo, capacitados por el Espíritu Santo para creer en Cristo conforme al evangelio.

P. 60. ¿Pueden los que nunca han oído el evangelio, y así no conocen a Jesucristo ni creen en él, ser salvos por vivir conforme a la luz de la naturaleza? R. Los que nunca han oído el evangelio, no conocen a Jesucristo y no creen en él, no pueden ser salvos, por diligentes que sean en ordenar su vida conforme a la luz de la naturaleza o a las leyes de aquella religión que profesan; y no hay salvación en ningún otro, sino solo en Cristo, quien es el Salvador únicamente de su cuerpo, la iglesia.

P. 61. ¿Son salvos todos los que oyen el evangelio y viven en la iglesia? R. No todos los que oyen el evangelio y viven en la iglesia visible son salvos, sino solamente los que son verdaderos miembros de la iglesia invisible.

P. 62. ¿Qué es la iglesia visible? R. La iglesia visible es una sociedad compuesta de todos los que en todas las edades y lugares del mundo profesan la verdadera religión, y de sus hijos.

P. 63. ¿Cuáles son los privilegios especiales de la iglesia visible? R. La iglesia visible tiene el privilegio de estar bajo el cuidado y gobierno especiales de Dios; de ser protegida y preservada en todas las edades, no obstante la oposición de todos los enemigos; y de gozar de la comunión de los santos, de los medios ordinarios de salvación, y de los ofrecimientos de gracia hechos por Cristo a todos sus miembros en el ministerio del evangelio, el cual testifica que todo aquel que cree en él será salvo, y no excluye a ninguno que quiera venir a él.

P. 64. ¿Qué es la iglesia invisible? R. La iglesia invisible es el número entero de los elegidos que han sido, son o serán reunidos en uno bajo Cristo, la cabeza.

P. 65. ¿Qué beneficios especiales gozan por Cristo los miembros de la iglesia invisible? R. Los miembros de la iglesia invisible gozan por Cristo de unión y comunión con él en gracia y en gloria.

P. 66. ¿Qué es la unión que los elegidos tienen con Cristo? R. La unión que los elegidos tienen con Cristo es la obra de la gracia de Dios, por la cual son espiritual y místicamente, pero real e inseparablemente, unidos a Cristo como su cabeza y esposo; lo cual se hace en su llamamiento eficaz.

P. 67. ¿Qué es el llamamiento eficaz? R. El llamamiento eficaz es la obra del poder todopoderoso y de la gracia de Dios, por la cual (por su amor libre y especial a sus elegidos, y sin nada en ellos que lo mueva a ello) él, en su tiempo aceptado, los invita y atrae a Jesucristo por su Palabra y Espíritu, iluminando salvadoramente sus mentes, renovando y determinando poderosamente sus voluntades, de modo que ellos (aunque muertos en pecado en sí mismos) son hechos por ello dispuestos y capaces de responder libremente a su llamamiento y de aceptar y abrazar la gracia ofrecida y comunicada en él.

P. 68. ¿Son eficazmente llamados solo los elegidos? R. Todos los elegidos, y solo ellos, son eficazmente llamados; aunque otros pueden ser, y a menudo son, llamados exteriormente por el ministerio de la Palabra, y tienen algunas operaciones comunes del Espíritu, los cuales, por su voluntario descuido y desprecio de la gracia que se les ofrece, siendo justamente dejados en su incredulidad, nunca vienen verdaderamente a Jesucristo.

P. 69. ¿Qué es la comunión en gracia que los miembros de la iglesia invisible tienen con Cristo? R. La comunión en gracia que los miembros de la iglesia invisible tienen con Cristo es su participación de la virtud de su mediación, en su justificación, su adopción, su santificación y todo lo demás que, en esta vida, manifiesta su unión con él.

Armonía interna de los Estándares

Este bloque corresponde a los capítulos 8.8, 10.1, 10.4 y 25 de la Confesión, y a CMe 29–32 (que cubren la aplicación, el llamamiento eficaz y la comunión en gracia, pero no la eclesiología). CMa 58 y CMe 29: la aplicación por el Espíritu coincide —el Menor: «por la aplicación eficaz que de ella nos hace su Santo Espíritu» (CMe 29); el Mayor: «por la aplicación de ellos a nosotros, la cual es obra especialmente de Dios el Espíritu Santo» (CMa 58)—. CMa 59 / CFW 8.8: la redención definida coincide —la Confesión: «A todos aquellos para quienes Cristo adquirió la redención, se la aplica y comunica cierta y eficazmente» (8.8); el Mayor: «ciertamente aplicada y eficazmente comunicada a todos aquellos para quienes Cristo la ha adquirido» (CMa 59)—; el Menor (CMe 30) añade el cómo: «obrando fe en nosotros, y uniéndonos por ella a Cristo en nuestro llamamiento eficaz» (que el Mayor desarrolla en P. 66–67). CMa 60 / CFW 10.4: la insuficiencia de la luz de la naturaleza coincide —la Confesión: «mucho menos pueden ser salvos de ninguna otra manera los hombres que no profesan la religión cristiana, por diligentes que sean en ajustar sus vidas a la luz de la naturaleza» (10.4)—. CMa 62 / CFW 25.2: la iglesia visible coincide —la Confesión: «consiste en todos aquellos que, por todo el mundo, profesan la verdadera religión, y en sus hijos… fuera de la cual no hay posibilidad ordinaria de salvación» (25.2)—. CMa 63 / CFW 25.3: los privilegios coinciden —la Confesión: «A esta Iglesia católica visible Cristo ha dado el ministerio, los oráculos y las instituciones de Dios, para la reunión y el perfeccionamiento de los santos» (25.3)—. CMa 64 / CFW 25.1: la iglesia invisible coincide —la Confesión: «consiste en el número total de los elegidos que han sido, son o serán reunidos en uno bajo Cristo, su Cabeza» (25.1)—. CMa 65 y 66 / CFW 26.1: la unión y comunión con Cristo coinciden —el Mayor: «unidos a Cristo como su cabeza y esposo; lo cual se hace en su llamamiento eficaz» (CMa 66); la Confesión: «Todos los santos que están unidos a Jesucristo, su Cabeza, por su Espíritu y por la fe, tienen comunión con él en sus gracias, padecimientos, muerte, resurrección y gloria» (26.1)—; el doble vínculo de la unión —el Espíritu del lado de Dios, la fe del nuestro— lo formula expresamente la Confesión (26.1); el Mayor lo presupone al situar la unión en el llamamiento eficaz (P. 66–67), donde el Espíritu obra la fe (cf. CMe 30, «obrando fe en nosotros, y uniéndonos por ella a Cristo»). CMa 67 y CMe 31 / CFW 10.1: el llamamiento eficaz coincide —el Menor: «la obra del Espíritu de Dios, por la cual, convenciéndonos de nuestro pecado y miseria, iluminando nuestras mentes en el conocimiento de Cristo y renovando nuestras voluntades, nos persuade y capacita para abrazar a Jesucristo, ofrecido gratuitamente a nosotros en el evangelio» (CMe 31); la Confesión: «iluminando sus mentes espiritual y salvíficamente… renovando sus voluntades y, por su poder omnipotente, determinándolas hacia lo que es bueno, y atrayéndolos eficazmente a Jesucristo; pero de tal manera que vienen con la mayor libertad» (10.1)—; el Mayor añade «por su amor libre y especial… y sin nada en ellos que lo mueva a ello» (CMa 67), subrayando la gratuidad. CMa 68 / CFW 10.1: la extensión coincide —el Mayor: «Todos los elegidos, y solo ellos, son eficazmente llamados» (CMa 68); la Confesión: «A todos aquellos que Dios ha predestinado para vida, y solo a ellos» (10.1)—. CMa 69 y CMe 32 / CFW 26.1: la comunión en gracia coincide —el Menor: los eficazmente llamados «participan en esta vida de la justificación, la adopción y la santificación, y de los diversos beneficios que en esta vida las acompañan o de ellas proceden» (CMe 32); el Mayor: «su participación de la virtud de su mediación, en su justificación, su adopción, su santificación» (CMa 69)—. La armonía es plena: en la aplicación y el llamamiento (CMe + CMa + CFW), y, en la eclesiología, el Mayor sigue de cerca la Confesión (cap. 25), donde el Menor calla.

Exposición

Los beneficios y su aplicación (P. 57–58). «Cristo, por su mediación, ha procurado la redención, con todos los demás beneficios del pacto de gracia» (P. 57). La obra de Cristo no compró solo el perdón, sino todos los beneficios del pacto —justificación, adopción, santificación, gloria—. ¿Cómo llegan a ser nuestros? «Por la aplicación de ellos a nosotros, la cual es obra especialmente de Dios el Espíritu Santo» (P. 58). Aquí se abre el orden de la salvación: lo que el Padre decretó y el Hijo compró, el Espíritu lo aplica. La redención no flota en abstracto; se aplica a personas concretas por el Espíritu.

La redención definida (P. 59). «La redención es ciertamente aplicada y eficazmente comunicada a todos aquellos para quienes Cristo la ha adquirido, los cuales son, a su tiempo, capacitados por el Espíritu Santo para creer.» El Catecismo afirma la simetría entre la compra y la aplicación: todos aquellos —y solo aquellos— para quienes Cristo adquirió la redención, la reciben; ninguno por quien murió se pierde, y ninguno vive sin que se le aplique. Esto excluye la idea de una redención comprada para todos pero aplicada solo a algunos (la vía amyraldiana): lo comprado se aplica «cierta y eficazmente» (CFW 8.8). Y la aplicación pasa por la fe, que el Espíritu obra «a su tiempo».

No hay salvación fuera de Cristo (P. 60). «Los que nunca han oído el evangelio… no pueden ser salvos, por diligentes que sean en ordenar su vida conforme a la luz de la naturaleza… y no hay salvación en ningún otro, sino solo en Cristo.» El Catecismo cierra, con sobriedad y firmeza, la puerta a la salvación por la religiosidad natural o por otras religiones: la luz de la naturaleza deja al hombre sin excusa (P. 2; CFW 1.1), pero no le da el conocimiento de Cristo que es necesario para la salvación. Solus Christus: «no hay salvación en ningún otro» (Hch 4:12). Esto no niega que Dios pueda salvar a quien quiera por vías extraordinarias (los infantes elegidos, CFW 10.3), sino que afirma que toda salvación es por Cristo, «el Salvador únicamente de su cuerpo, la iglesia».

Oír no es ser salvo (P. 61). «No todos los que oyen el evangelio y viven en la iglesia visible son salvos, sino solamente los que son verdaderos miembros de la iglesia invisible.» Pertenecer a la iglesia visible —oír la Palabra, recibir los sacramentos— es un gran privilegio (P. 63), pero no es, por sí, salvación. La distinción visible/invisible guarda contra dos errores: presumir que el bautismo o la membresía salvan (sacramentalismo), y despreciar la iglesia visible como si no importara (P. 62–63).

La iglesia visible (P. 62–63). La iglesia visible «es una sociedad compuesta de todos los que… profesan la verdadera religión, y de sus hijos» (P. 62). Dos notas: se define por la profesión (no por la regeneración, que no vemos), y abarca «a sus hijos» —el principio del pacto, que incluye a los hijos de los creyentes y funda el bautismo de infantes—. Sus privilegios (P. 63) son grandes: el cuidado y gobierno especiales de Dios; la preservación a través de las edades «no obstante la oposición de todos los enemigos»; «la comunión de los santos, los medios ordinarios de salvación, y los ofrecimientos de gracia… que testifican que todo aquel que cree en él será salvo, y no excluye a ninguno que quiera venir a él». Esta última cláusula es el ofrecimiento libre del evangelio: a todo el que oye se le ofrece a Cristo sinceramente; el que no viene, no es porque se le excluyera, sino porque no quiso. El ofrecimiento universal y la aplicación eficaz a los elegidos (P. 59) no se contradicen: Dios ofrece a todos y salva eficazmente a los suyos.

La iglesia invisible y la unión con Cristo (P. 64–65). La iglesia invisible «es el número entero de los elegidos que han sido, son o serán reunidos en uno bajo Cristo, la cabeza» (P. 64) —no una iglesia distinta de la visible, sino los verdaderamente elegidos de todas las edades, conocidos por Dios—. Y el beneficio supremo de sus miembros: «unión y comunión con él en gracia y en gloria» (P. 65). Esta frase es el índice de todo lo que sigue: la unión con Cristo (P. 66), la comunión en gracia (P. 69, desplegada en justificación, adopción y santificación, P. 70–78) y la comunión en gloria (en esta vida, tras la muerte y en la resurrección, P. 82–90). Las primeras —la unión y el llamamiento que la efectúa— las expone ya este bloque.

La unión con Cristo (P. 66). «La unión que los elegidos tienen con Cristo es la obra de la gracia de Dios, por la cual son espiritual y místicamente, pero real e inseparablemente, unidos a Cristo como su cabeza y esposo; lo cual se hace en su llamamiento eficaz.» La unión con Cristo es la fuente de toda la salvación aplicada: no recibimos primero beneficios sueltos y luego, quizá, a Cristo; recibimos a Cristo mismo, y en él todos los beneficios. Es «obra de la gracia de Dios» (no logro nuestro), «espiritual y mística» (obrada por el Espíritu, no física ni esencial), pero «real e inseparable» (no una metáfora ni un vínculo que pueda romperse). Las imágenes —«cabeza y esposo»— dicen a la vez autoridad vital (la cabeza al cuerpo) e intimidad de pacto (el esposo a la esposa). Y «se hace en su llamamiento eficaz»: el momento en que el Espíritu nos une a Cristo es el llamamiento.

El llamamiento eficaz (P. 67–68). «El llamamiento eficaz es la obra del poder todopoderoso y de la gracia de Dios, por la cual… él… los invita y atrae a Jesucristo por su Palabra y Espíritu, iluminando salvadoramente sus mentes, renovando y determinando poderosamente sus voluntades» (P. 67). Nótese la lógica. Su origen: «el poder todopoderoso y la gracia de Dios», «por su amor libre y especial… y sin nada en ellos que lo mueva a ello» —puro don, no respuesta a un mérito previsto—. Su modo: «por su Palabra y Espíritu» —no sin medios (la Palabra), pero tampoco por la sola Palabra (también el Espíritu)—; ilumina la mente (para que vea) y renueva la voluntad (para que quiera). Su eficacia: obra sobre los que están «muertos en pecado en sí mismos» y los hace «dispuestos y capaces de responder libremente» —de modo que la gracia no fuerza la voluntad contra sí misma, sino que la sana y la hace voluntaria (CFW 10.1, «con la mayor libertad»)—. Es a la vez monergista (Dios solo obra la vida en el muerto) y respetuoso de la persona (el llamado viene libremente). Y su extensión (P. 68): «Todos los elegidos, y solo ellos, son eficazmente llamados»; otros reciben el llamamiento externo de la Palabra y «algunas operaciones comunes del Espíritu», pero, «por su voluntario descuido y desprecio de la gracia», «justamente dejados en su incredulidad, nunca vienen verdaderamente a Jesucristo». La distinción es capital: el llamamiento externo (universal, por la predicación) y el eficaz (a los elegidos, por el Espíritu); el que no viene se pierde por su propia culpa, no por falta de ofrecimiento (P. 63).

La comunión en gracia (P. 69). «La comunión en gracia que los miembros de la iglesia invisible tienen con Cristo es su participación de la virtud de su mediación, en su justificación, su adopción, su santificación y todo lo demás que, en esta vida, manifiesta su unión con él.» De la unión (P. 66) brota la comunión: el unido a Cristo participa de los beneficios de su mediación. El Catecismo los nombra —justificación, adopción, santificación— y los expondrá uno a uno (P. 70–78). Aquí basta el principio: estos beneficios no son cosas separadas de Cristo que se nos dieran aparte, sino la virtud de su mediación que fluye al que está unido a él. La justificación, la adopción y la santificación son, todas, frutos de estar en Cristo.

Usos eclesiales

Este bloque forma el conocimiento de cómo la redención llega al pecador y qué es la Iglesia. Donde se enseña bien, el creyente atribuye su salvación al Espíritu que aplica lo que Cristo compró, y estima la iglesia visible sin confundir membresía con salvación.

En la catequesis. El Mayor permite enseñar el orden trinitario de la salvación (P. 58), la redención definida (P. 59), la distinción visible/invisible (P. 61–64) y el lugar de los hijos en el pacto (P. 62). Enséñese el ofrecimiento libre del evangelio (P. 63) junto con la elección (P. 59), sin oponerlos.

En la predicación. Predíquese a Cristo como único Salvador (P. 60): no hay otro nombre. Predíquese el ofrecimiento sincero —«no excluye a ninguno que quiera venir» (P. 63)— a todo oyente, llamando a venir; y adviértase que oír no es ser salvo (P. 61). La redención definida (P. 59) no recorta el ofrecimiento, sino que asegura su eficacia.

En la formación. El oficial debe exponer la aplicación como obra del Espíritu (P. 58); la simetría compra-aplicación frente al amiraldismo (P. 59; CFW 8.8); el solus Christus frente al pluralismo (P. 60); la distinción visible/invisible (P. 61–64; CFW 25.1–2); el lugar de los hijos en el pacto (P. 62); el ofrecimiento libre frente al hipercalvinismo que lo niega (P. 63); la unión con Cristo como fuente de todos los beneficios (P. 66); y el llamamiento eficaz —monergista pero no coactivo, distinto del externo— (P. 67–68; CFW 10.1). Debe guardar el equilibrio entre el sacramentalismo y el desprecio de la iglesia visible, y entre el monergismo de la gracia y el respeto de la voluntad renovada.

Errores que el bloque corrige

  • Amiraldismo / redención universal: que Cristo compró la redención para todos pero la aplica solo a algunos. Responde P. 59 y CFW 8.8: lo comprado se aplica «cierta y eficazmente» a aquellos para quienes se adquirió.
  • Pluralismo religioso / salvación por la sinceridad: que los que nunca oyeron pueden salvarse por la luz de la naturaleza u otra religión. Responde P. 60: «no hay salvación en ningún otro, sino solo en Cristo».
  • Sacramentalismo / presunción de la membresía: que pertenecer a la iglesia visible salva. Responde P. 61: solo los verdaderos miembros de la invisible son salvos.
  • Bautismo solo de profesantes (negación del pacto de los hijos): Responde P. 62: la iglesia visible incluye «a sus hijos».
  • Hipercalvinismo (negación del ofrecimiento libre): que el evangelio no debe ofrecerse indistintamente. Responde P. 63: el ministerio «no excluye a ninguno que quiera venir a él».
  • Eclesiología puramente invisible (desprecio de la iglesia visible): Responde P. 62–63: la iglesia visible tiene privilegios reales y los medios ordinarios de salvación.

Preguntas de estudio

  1. ¿De quién es «especialmente» la obra de aplicar la redención, y cómo encaja en el orden trinitario de la salvación (P. 58)?
  2. ¿Qué simetría afirma P. 59 entre la compra y la aplicación de la redención, y contra qué error?
  3. ¿Por qué no pueden salvarse los que nunca oyeron el evangelio por la luz de la naturaleza (P. 60)?
  4. ¿Qué guarda la distinción entre iglesia visible e invisible (P. 61)?
  5. ¿Cómo se define la iglesia visible, y qué significa «y de sus hijos» (P. 62)?
  6. ¿Cuáles son los privilegios de la iglesia visible (P. 63)?
  7. ¿Cómo se concilia el ofrecimiento libre del evangelio (P. 63) con la redención definida (P. 59)?
  8. ¿Qué dos beneficios resumen lo que sigue del Catecismo (P. 65)?
  9. ¿Por qué se dice que la unión con Cristo es «espiritual y mística, pero real e inseparable» (P. 66)?
  10. ¿En qué sentido el llamamiento eficaz es a la vez obra del solo poder de Dios y respetuoso de la voluntad (P. 67)?
  11. ¿Qué distingue el llamamiento externo del eficaz, y por qué se pierden los que no vienen (P. 68)?
  12. ¿De qué brota la comunión en gracia, y qué beneficios comprende (P. 69)?

Glosario del bloque

Aplicación de la redención — el comunicar el Espíritu Santo al pecador los beneficios que Cristo compró (P. 58). Redención definida — que Cristo aplica cierta y eficazmente la redención a todos aquellos —y solo aquellos— para quienes la adquirió (P. 59; CFW 8.8). Solus Christus — que no hay salvación sino en Cristo, único Salvador de su iglesia (P. 60; Hch 4:12). Iglesia visible — la sociedad de los que profesan la verdadera religión, y de sus hijos, en todas las edades y lugares (P. 62; CFW 25.2). Iglesia invisible — el número entero de los elegidos reunidos bajo Cristo la cabeza (P. 64; CFW 25.1). Ofrecimiento libre del evangelio — el ofrecer sinceramente a Cristo a todo el que oye, sin excluir a ninguno que quiera venir (P. 63). Medios ordinarios de salvación — la Palabra, los sacramentos y la oración, dispensados en la iglesia visible (P. 63; cf. CMe 88). Unión y comunión con Cristo — el beneficio supremo de los miembros de la iglesia invisible, en gracia y en gloria (P. 65). Unión con Cristo — la obra de la gracia por la que los elegidos son espiritual y místicamente, pero real e inseparablemente, unidos a Cristo como cabeza y esposo, en el llamamiento eficaz; fuente de todos los beneficios aplicados (P. 66). Llamamiento eficaz — la obra del poder y la gracia de Dios que, por su Palabra y Espíritu, ilumina la mente y renueva la voluntad del muerto en pecado, atrayéndolo libre y eficazmente a Cristo (P. 67; CMe 31; CFW 10.1). Llamamiento externo — el llamamiento por el ministerio de la Palabra que alcanza a más que a los elegidos, pero que sin el Espíritu no lleva a venir verdaderamente a Cristo (P. 68). Comunión en gracia — la participación, por la unión con Cristo, de la virtud de su mediación: justificación, adopción y santificación (P. 69).

Bibliografía comentada

  • Texto base: Catecismo Mayor de Westminster, edición de estudio IPR; Glosario IPR v2.4 (secciones C: el llamamiento; D: la unión con Cristo; H: la Iglesia).
  • Catecismo Menor: CMe 29 (partícipes por la aplicación del Espíritu), 30 (el Espíritu obra fe y une a Cristo en el llamamiento eficaz), 31 (qué es el llamamiento eficaz), 32 (beneficios de los eficazmente llamados) — cubren la aplicación, el llamamiento y la comunión en gracia (P. 58–59, 67, 69), pero el Menor no expone la eclesiología (P. 60–65).
  • Confesión: caps. 8.8 (aplicación cierta y eficaz), 10.1 (llamamiento eficaz; «y solo a ellos»), 10.4 (insuficiencia de la luz de la naturaleza), 25 (De la Iglesia: invisible 25.1, visible 25.2, sus privilegios 25.3) y 26.1 (la comunión de los santos, que fluye de la unión); véanse los cap-08, cap-10, cap-25 y cap-26 de esta edición de fusión.
  • T. Ridgley, Commentary on the Larger Catechism; J. G. Vos, The Westminster Larger Catechism: A Commentary — exposiciones clásicas (voces de corroboración, bajo el Catecismo).