Bloque 13 · Los mandamientos tercero y cuarto: el nombre de Dios y el día de reposo (P. 111–121)
Edición de estudio comentada
Tesis del bloque
Tras el objeto y el modo del culto (Bloque 12), la primera tabla se cierra con el nombre de Dios y su día. En once preguntas, en dos movimientos. El tercer mandamiento (P. 111–114): exige el uso santo y reverente del nombre de Dios y de todo aquello por lo cual él se da a conocer —sus títulos, atributos, ordenanzas, Palabra, sacramentos, oración, juramentos y obras— (P. 112), y prohíbe toda profanación y abuso de ellos (P. 113); su razón aneja advierte que Dios no tendrá por inocente al transgresor (P. 114). El cuarto mandamiento (P. 115–121): exige guardar santo para Dios un día entero de cada siete (P. 116) —el séptimo hasta la resurrección de Cristo, y el primero desde entonces: el sábado cristiano o día del Señor—, santificándolo con un santo reposar de las obras mundanas y empleándolo en el culto, salvo las obras de necesidad y misericordia (P. 117); dirigido especialmente a los cabezas de familia (P. 118); prohibiendo toda omisión y profanación del día (P. 119); reforzado por la equidad, la propiedad de Dios, su ejemplo y su bendición (P. 120); y prologado por la palabra «Acuérdate» (P. 121). Lo que el Menor enuncia escuetamente (CMe 53–62), el Mayor lo despliega, sobre todo en la doctrina del día del Señor.
Texto catequético
P. 111. ¿Cuál es el tercer mandamiento? R. El tercer mandamiento es: «No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano».
P. 112. ¿Qué se requiere en el tercer mandamiento? R. El tercer mandamiento requiere que el nombre de Dios, sus títulos, atributos, ordenanzas, la Palabra, los sacramentos, la oración, los juramentos, los votos, las suertes, sus obras, y todo aquello por lo cual él se da a conocer, sean usados santa y reverentemente en el pensamiento, la meditación, la palabra y la escritura; por una santa profesión y una conducta conforme a ella, para la gloria de Dios y el bien de nosotros mismos y de otros.
P. 113. ¿Cuáles son los pecados prohibidos en el tercer mandamiento? R. Los pecados prohibidos en el tercer mandamiento son: el no usar el nombre de Dios como es requerido; y el abuso de él en una mención ignorante, vana, irreverente, profana, supersticiosa o malvada, o en cualquier otro uso de sus títulos, atributos, ordenanzas u obras, por blasfemia, perjurio; todas las maldiciones, juramentos, votos y suertes pecaminosos; el violar nuestros juramentos y votos, si son lícitos, y el cumplirlos, si son de cosas ilícitas; el murmurar y querellarse contra los decretos y providencias de Dios, el escudriñarlos con curiosidad y el aplicarlos mal; el interpretar mal, aplicar mal o pervertir de cualquier manera la Palabra, o alguna parte de ella, a chanzas profanas, cuestiones curiosas o inútiles, vanas palabrerías, o el sostener falsas doctrinas; el abusar de ella, de las criaturas o de cualquier cosa comprendida bajo el nombre de Dios, para encantamientos, o para concupiscencias y prácticas pecaminosas; el calumniar, escarnecer, vilipendiar u oponerse de cualquier manera a la verdad, la gracia y los caminos de Dios; el hacer profesión de religión con hipocresía o para fines siniestros; el avergonzarse de ella, o el ser vergüenza para ella por un andar desconforme, imprudente, infructuoso y ofensivo, o por apostatar de ella.
P. 114. ¿Qué razones van anejas al tercer mandamiento? R. Las razones anejas al tercer mandamiento, en estas palabras «Jehová tu Dios» y «porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano», son: porque él es el Señor y nuestro Dios, por tanto su nombre no ha de ser profanado ni abusado de ninguna manera por nosotros; especialmente porque tan lejos estará de absolver y perdonar a los transgresores de este mandamiento, que no les permitirá escapar de su justo juicio, aunque muchos de ellos escapen de las censuras y castigos de los hombres.
P. 115. ¿Cuál es el cuarto mandamiento? R. El cuarto mandamiento es: «Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó».
P. 116. ¿Qué se requiere en el cuarto mandamiento? R. El cuarto mandamiento requiere de todos los hombres el santificar o guardar santos para Dios los tiempos señalados que él ha designado en su Palabra, expresamente un día entero de cada siete; el cual fue el séptimo desde el principio del mundo hasta la resurrección de Cristo, y el primer día de la semana desde entonces, y así ha de continuar hasta el fin del mundo; el cual es el sábado cristiano, y en el Nuevo Testamento es llamado el día del Señor.
P. 117. ¿Cómo ha de santificarse el sábado o día del Señor? R. El sábado o día del Señor ha de santificarse con un santo reposar todo el día, no solo de las obras que son en todo tiempo pecaminosas, sino aun de aquellos empleos y recreaciones mundanos que en otros días son lícitos; y haciendo nuestro deleite el emplear todo el tiempo (excepto la parte de él que haya de ocuparse en obras de necesidad y de misericordia) en los ejercicios públicos y privados de la adoración de Dios; y, para ese fin, hemos de preparar nuestros corazones, y con tal previsión, diligencia y moderación disponer y despachar oportunamente nuestros negocios mundanos, que podamos quedar más libres y aptos para los deberes de aquel día.
P. 118. ¿Por qué el mandato de guardar el sábado se dirige más especialmente a los cabezas de familia y otros superiores? R. El mandato de guardar el sábado se dirige más especialmente a los cabezas de familia y otros superiores, porque están obligados no solo a guardarlo ellos mismos, sino a procurar que sea observado por todos los que están a su cargo; y porque a menudo son propensos a estorbárselo con ocupaciones propias.
P. 119. ¿Cuáles son los pecados prohibidos en el cuarto mandamiento? R. Los pecados prohibidos en el cuarto mandamiento son: toda omisión de los deberes requeridos; todo cumplimiento descuidado, negligente e infructuoso de ellos, y el cansarse de ellos; toda profanación del día por ociosidad y por hacer lo que es en sí mismo pecaminoso; y por todas las obras, palabras y pensamientos innecesarios acerca de nuestros empleos y recreaciones mundanos.
P. 120. ¿Cuáles son las razones anejas al cuarto mandamiento para reforzarlo más? R. Las razones anejas al cuarto mandamiento para reforzarlo más se toman: de la equidad de él, pues Dios nos concede seis días de cada siete para nuestros propios asuntos y se reserva solo uno para sí, en estas palabras: «Seis días trabajarás, y harás toda tu obra»; de que Dios reclama una propiedad especial en ese día: «mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios»; del ejemplo de Dios, que «en seis días hizo... los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día»; y de la bendición que Dios puso sobre ese día, no solo santificándolo para ser un día para su servicio, sino ordenándolo para ser un medio de bendición para nosotros al santificarlo nosotros: «por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó».
P. 121. ¿Por qué la palabra «Acuérdate» está puesta al principio del cuarto mandamiento? R. La palabra «Acuérdate» está puesta al principio del cuarto mandamiento, en parte por el gran beneficio de recordarlo, pues con ello somos ayudados en nuestra preparación para guardarlo y, al guardarlo, a guardar mejor todos los demás mandamientos, y a mantener un agradecido recuerdo de los dos grandes beneficios de la creación y la redención, que contienen un breve compendio de la religión; y en parte porque somos muy dados a olvidarlo, por cuanto hay menos luz de la naturaleza para él, y sin embargo restringe nuestra libertad natural en cosas lícitas en otros tiempos; porque viene solo una vez en siete días, y muchos negocios mundanos se interponen y con demasiada frecuencia apartan nuestras mentes de pensar en él, sea para prepararlo, sea para santificarlo; y porque Satanás con sus instrumentos se afana mucho por borrar la gloria, y aun la memoria de él, para introducir toda irreligión e impiedad.
Armonía interna de los Estándares
Este bloque corresponde a los capítulos 21.7–8 (el día de reposo) y 22 (juramentos y votos) de la Confesión, y a CMe 53–62. CMa 111 y CMe 53: el tercer mandamiento coincide al pie de la letra. CMa 112 y CMe 54: el deber coincide —el Menor: «el uso santo y reverente de los nombres, títulos, atributos, ordenanzas, Palabra y obras de Dios» (CMe 54); el Mayor lo amplía con la oración, los juramentos, los votos y las suertes (CMa 112)—. CMa 113 y CMe 55: los pecados coinciden —el Menor los resume: «toda profanación o abuso de cualquier cosa por la cual Dios se da a conocer» (CMe 55); el Mayor enumera—. CMa 114 y CMe 56: la razón aneja coincide —el Menor: «por más que los transgresores de este mandamiento escapen al castigo de los hombres, el Señor nuestro Dios no permitirá que escapen de su justo juicio» (CMe 56)—. CMa 115 y CMe 57: el cuarto mandamiento coincide al pie de la letra. CMa 116 y CMe 58–59 / CFW 21.7: el deber coincide —el Mayor reúne en una respuesta lo que el Menor reparte: «guardar santos para Dios los tiempos establecidos… un día entero de cada siete, como santo sábado para sí» (CMe 58) y «desde el principio del mundo hasta la resurrección de Cristo… el séptimo día… y desde entonces, el primer día de la semana… el sábado cristiano» (CMe 59)—; la Confesión: «un día de cada siete para día de reposo… el cual, desde el principio del mundo hasta la resurrección de Cristo, fue el último día de la semana; y, desde la resurrección de Cristo, fue cambiado al primer día de la semana» (21.7). CMa 117 y CMe 60 / CFW 21.8: el modo de santificarlo coincide, con variante verbal —el Mayor: «un santo reposar todo el día» (CMa 117); el Menor: «un santo reposo durante todo el día» (CMe 60); la Confesión: «un santo descanso, todo el día» (21.8)—; el Mayor y el Menor incluyen las «obras de necesidad y de misericordia» (CMa 117; CMe 60), y la Confesión «los deberes de necesidad y de misericordia» (21.8). CMa 118: la responsabilidad de los cabezas de familia es propia del Mayor. CMa 119 y CMe 61: los pecados coinciden. CMa 120 y CMe 62: las razones anejas coinciden —el Menor: «el habernos concedido Dios seis días… el reclamar para sí una propiedad especial sobre el séptimo; su propio ejemplo; y el haber bendecido el día sábado» (CMe 62)—. CMa 121: la nota sobre «Acuérdate» es propia del Mayor. La armonía es plena: el Mayor despliega la doctrina del día del Señor y añade la religión del hogar (P. 118) y el sentido de «Acuérdate» (P. 121).
Exposición
El tercer mandamiento: el nombre de Dios (P. 111–114). «No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano.» El «nombre» de Dios no es solo la palabra Dios, sino «todo aquello por lo cual él se da a conocer» (P. 112): sus títulos, atributos, ordenanzas, Palabra, sacramentos, oración, juramentos, obras. El mandamiento exige que todo eso «sea usado santa y reverentemente» —en el pensamiento, la palabra y la escritura, «para la gloria de Dios y el bien de nosotros mismos y de otros»—. Los pecados (P. 113) son toda profanación de lo que revela a Dios: la blasfemia y el perjurio, los juramentos y votos pecaminosos, el violar los lícitos, el murmurar contra la providencia, el torcer la Palabra, la hipocresía religiosa, «el avergonzarse» de la fe o «el ser vergüenza para ella por un andar desconforme». Aquí entra la materia de los juramentos y votos (CFW 22): el nombre de Dios invocado en juramento ha de honrarse cumpliéndolo. La razón aneja (P. 114) es solemne: aunque el profanador «escape de las censuras y castigos de los hombres», Dios «no le permitirá escapar de su justo juicio».
El cuarto mandamiento: el día del Señor (P. 115–121). «Acuérdate del día de reposo para santificarlo.» El Catecismo expone la doctrina reformada del sábado. Qué se exige (P. 116): guardar santo «un día entero de cada siete» —un mandamiento que la Confesión llama «positivo, moral y perpetuo» (21.7): la proporción uno-de-siete es moral y obliga siempre; el día específico cambió «del séptimo… al primer día de la semana» por la resurrección de Cristo, de modo que el «sábado cristiano» es el «día del Señor»—. Cómo se santifica (P. 117): con «un santo reposar todo el día», no solo de lo pecaminoso, sino «aun de aquellos empleos y recreaciones mundanos que en otros días son lícitos», empleando el tiempo en el culto público y privado, «excepto… obras de necesidad y de misericordia». Esta última cláusula es clave: guarda el día del rigorismo farisaico (Cristo sanó y sus discípulos espigaron en sábado, Mt 12) —el día de reposo «fue hecho para el hombre» (Mr 2:27)—; el reposo es deleite, no yugo (Is 58:13–14). El mandamiento se dirige «más especialmente a los cabezas de familia» (P. 118), que han de guardarlo y procurar que lo guarden los suyos —la religión del hogar—. Los pecados (P. 119) son la omisión, el cumplimiento negligente y la profanación del día. Las razones anejas (P. 120) son cuatro: la equidad (Dios da seis días y se reserva uno), su propiedad sobre el día, su ejemplo (creó en seis y reposó), y su bendición. Y el prefacio «Acuérdate» (P. 121) es doblemente significativo: porque recordar el día ayuda a guardar todos los mandamientos y «a mantener un agradecido recuerdo de… la creación y la redención»; y porque «somos muy dados a olvidarlo» —hay «menos luz de la naturaleza» para él, restringe la libertad natural, viene solo una vez en siete, y «Satanás… se afana mucho por borrar… la memoria de él»—.
Usos eclesiales
Este bloque forma el conocimiento del honor debido al nombre de Dios y a su día. Donde se enseña bien, la iglesia reverencia todo lo que revela a Dios y guarda el día del Señor como deleite, ni con profanidad ni con rigorismo.
En la catequesis. El Mayor permite enseñar la amplitud del tercer mandamiento (no solo «no decir palabrotas», sino honrar todo lo que revela a Dios, P. 112) y la doctrina del día del Señor (P. 116–117): el cambio del séptimo al primer día por la resurrección, el santo reposar, y las obras de necesidad y misericordia. Enséñese la religión del hogar (P. 118).
En la predicación. Predíquese el tercer mandamiento contra la hipocresía y la vergüenza de la fe (P. 113), no solo contra la blasfemia. Predíquese el día del Señor como don y deleite (P. 117; Is 58), guardándolo del legalismo (las obras de necesidad y misericordia) y del laxismo (el santo reposar de lo lícito). Predíquese «Acuérdate» (P. 121) contra el olvido al que somos propensos.
En la formación. El oficial debe exponer la amplitud del nombre de Dios (P. 112); la materia de los juramentos y votos (P. 113; CFW 22); el sábado como mandamiento positivo-moral-perpetuo y el cambio de día (P. 116; CFW 21.7) frente a la abrogación y frente al sabatismo del séptimo día; el santo reposar, con las «obras» (P. 117) o «deberes» (CFW 21.8) de necesidad y misericordia, frente al rigorismo; y la religión del hogar (P. 118).
Errores que el bloque corrige
- Profanidad, blasfemia y vano uso del nombre: Responde P. 112–113: todo lo que revela a Dios ha de usarse santa y reverentemente.
- Juramentos frívolos y violación de los lícitos: Responde P. 113 (cf. CFW 22): el perjurio y el quebrantar juramentos lícitos profanan el nombre.
- Abrogación del cuarto mandamiento (antinomismo sabático): que el día de reposo es solo ceremonial y abolido. Responde P. 116 y CFW 21.7: la proporción uno-de-siete es moral y perpetua.
- Sabatismo del séptimo día: que ha de guardarse el sábado judío (sábado). Responde P. 116: el día cambió al primero por la resurrección de Cristo —el día del Señor—.
- Rigorismo farisaico del reposo: que prohíbe aun las obras de necesidad y misericordia. Responde P. 117: el reposo las exceptúa; es deleite, no carga.
- Profanación laxa del día: ociosidad, ocupaciones y recreaciones mundanas innecesarias. Responde P. 119.
- Descuido de la religión del hogar: Responde P. 118: los cabezas de familia han de procurar que el día se guarde por los suyos.
Preguntas de estudio
- ¿Qué abarca «el nombre de Dios» en el tercer mandamiento (P. 112)?
- ¿Cómo entra la materia de los juramentos y votos en el tercer mandamiento (P. 113; CFW 22)?
- ¿Qué significa que el sábado es un mandamiento «positivo, moral y perpetuo» (P. 116; CFW 21.7)?
- ¿Por qué cambió el día del séptimo al primero, y cómo se llama ahora (P. 116)?
- ¿En qué consiste el «santo reposar», y qué exceptúa (P. 117)?
- ¿Cómo guarda la cláusula «obras de necesidad y de misericordia» contra el rigorismo (P. 117)?
- ¿Por qué se dirige el mandato especialmente a los cabezas de familia (P. 118)?
- ¿Por qué se antepone «Acuérdate», y de qué somos propensos a olvidarnos (P. 121)?
Glosario del bloque
Nombre de Dios — no solo la palabra Dios, sino todo aquello por lo cual él se da a conocer: títulos, atributos, ordenanzas, Palabra, obras (P. 112). Tercer mandamiento — exige el uso santo y reverente de todo lo que revela a Dios; prohíbe toda profanación y abuso de ello (P. 112–113). Juramento / voto — la invocación del nombre de Dios como testigo; ha de honrarse cumpliendo los lícitos y no haciendo ni cumpliendo los pecaminosos (P. 113; CFW 22). Sábado cristiano / día del Señor — un día entero de cada siete, guardado santo para Dios; el séptimo hasta la resurrección de Cristo, el primero desde entonces (P. 116; CFW 21.7). Mandamiento positivo, moral y perpetuo — que la proporción uno-de-siete es moral y obliga siempre, mudado el día específico por autoridad divina (CFW 21.7). Santo reposar — la santificación del día: descanso de las obras y recreaciones mundanas, y empleo del tiempo en el culto (P. 117; CMe 60 «santo reposo»; CFW 21.8 «santo descanso»). Obras de necesidad y de misericordia — las que el día de reposo exceptúa, guardándolo del rigorismo (P. 117; Mt 12; Mr 2:27). «Acuérdate» — el prefacio del cuarto mandamiento, que recuerda la creación y la redención y previene contra el olvido (P. 121).
Bibliografía comentada
- Texto base: Catecismo Mayor de Westminster, edición de estudio IPR; Glosario IPR v2.4 (sección H bis: el culto; cotejo de variantes «santo reposar» / «santo reposo» / «santo descanso»).
- Catecismo Menor: CMe 53–56 (tercer mandamiento), 57–62 (cuarto mandamiento; CMe 58 el deber, 59 qué día, 60 cómo santificarlo) — resúmenes que el Mayor despliega; el Menor no trae la religión del hogar (P. 118) ni la nota de «Acuérdate» (P. 121).
- Confesión: capítulo 21.7–8 (el día de reposo: positivo-moral-perpetuo, el cambio de día, el santo descanso con los «deberes de necesidad y de misericordia») y capítulo 22 (De los juramentos y votos lícitos); véanse los cap-21 y cap-22 de esta edición de fusión.
- T. Ridgley, Commentary on the Larger Catechism; J. G. Vos, The Westminster Larger Catechism: A Commentary — exposiciones clásicas (voces de corroboración, bajo el Catecismo).
