Bloque 7 · Los mandamientos primero al tercero (P. 45–56)
Edición de estudio comentada
Tesis del bloque
Comienza la exposición del Decálogo por la primera tabla, el deber para con Dios. El Catecismo trata cada mandamiento con un patrón fijo —el mandamiento, lo que requiere, lo que prohíbe y (donde lo hay) la razón anexa—. El primer mandamiento regula a quién adoramos: conocer, reconocer y adorar al único Dios verdadero como nuestro Dios, sin dar a otro la gloria que solo a él se debe; y «delante de mí» enseña que Dios ve y aborrece la idolatría (P. 45–48). El segundo regula cómo lo adoramos: recibir y guardar puro el culto que Dios instituyó en su Palabra, sin adorarle por imágenes ni de ningún modo no instituido —el principio regulador del culto—; sus razones: la soberanía, la propiedad y el celo de Dios (P. 49–52). El tercero regula el uso de su nombre: el uso santo y reverente de cuanto da a conocer a Dios, prohibiendo toda profanación, con la advertencia de que el Señor no tendrá por inocente al que lo profane (P. 53–56). Tres mandamientos, una sola dirección: que Dios sea adorado como él es, como él manda y con la reverencia que su nombre merece.
Texto catequético
P. 45. ¿Cuál es el primer mandamiento? R. El primer mandamiento es: «No tendrás dioses ajenos delante de mí».
P. 46. ¿Qué se requiere en el primer mandamiento? R. El primer mandamiento requiere que conozcamos y reconozcamos a Dios como el único Dios verdadero y nuestro Dios, y que como a tal le adoremos y le glorifiquemos.
P. 47. ¿Qué se prohíbe en el primer mandamiento? R. El primer mandamiento prohíbe negar al Dios verdadero, o no adorarle ni glorificarle como Dios y como nuestro Dios; y el dar a cualquier otro la adoración y la gloria que a él solo se deben.
P. 48. ¿Qué se nos enseña especialmente con estas palabras, «delante de mí», en el primer mandamiento? R. Estas palabras, «delante de mí», en el primer mandamiento, nos enseñan que Dios, que ve todas las cosas, advierte el pecado de tener cualquier otro dios, y se desagrada de él en gran manera.
P. 49. ¿Cuál es el segundo mandamiento? R. El segundo mandamiento es: «No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos».
P. 50. ¿Qué se requiere en el segundo mandamiento? R. El segundo mandamiento requiere que recibamos, observemos y guardemos puras e íntegras toda la adoración religiosa y las ordenanzas que Dios ha instituido en su Palabra.
P. 51. ¿Qué se prohíbe en el segundo mandamiento? R. El segundo mandamiento prohíbe adorar a Dios por medio de imágenes, o de cualquier otro modo no instituido en su Palabra.
P. 52. ¿Cuáles son las razones anexas al segundo mandamiento? R. Las razones anexas al segundo mandamiento son: la soberanía de Dios sobre nosotros, su propiedad sobre nosotros, y el celo que tiene por su propia adoración.
P. 53. ¿Cuál es el tercer mandamiento? R. El tercer mandamiento es: «No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano».
P. 54. ¿Qué se requiere en el tercer mandamiento? R. El tercer mandamiento requiere el uso santo y reverente de los nombres, títulos, atributos, ordenanzas, Palabra y obras de Dios.
P. 55. ¿Qué se prohíbe en el tercer mandamiento? R. El tercer mandamiento prohíbe toda profanación o abuso de cualquier cosa por la cual Dios se da a conocer.
P. 56. ¿Cuál es la razón anexa al tercer mandamiento? R. La razón anexa al tercer mandamiento es que, por más que los transgresores de este mandamiento escapen al castigo de los hombres, el Señor nuestro Dios no permitirá que escapen de su justo juicio.
Armonía interna de los Estándares
Este bloque corresponde a los capítulos 21 (adoración religiosa) y 22 (juramentos) de la Confesión y a las preguntas del Decálogo del Mayor (CMa 103–114). Primer mandamiento — CMe 45–48 y CMa 103–106: el deber coincide —conocer y reconocer a Dios como el único Dios verdadero y nuestro Dios, y adorarle y glorificarle (CMe 46; cf. CMa 104)—; el «delante de mí» (CMe 48) enlaza con la omnisciencia de Dios que agrava el pecado de idolatría (cf. CMa 106). Segundo mandamiento — CMe 49–52 y CMa 107–110 / CFW 21.1: el deber coincide, con un matiz de léxico que conviene citar por separado —el Menor: «que recibamos, observemos y guardemos puras e íntegras toda la adoración religiosa y las ordenanzas que Dios ha instituido en su Palabra» (CMe 50); el Mayor: «el recibir, observar y guardar puros y enteros todo el culto religioso y las ordenanzas que Dios ha instituido en su Palabra» (CMa 108)—; ambos confiesan el principio regulador del culto. La prohibición (CMe 51; CMa 109: «todo idear… cualquier culto religioso no instituido por Dios mismo») es la misma. Tercer mandamiento — CMe 53–56 y CMa 111–114: el deber coincide —el Menor: «el uso santo y reverente de los nombres, títulos, atributos, ordenanzas, Palabra y obras de Dios» (CMe 54); el Mayor lo amplía: «que el nombre de Dios, sus títulos, atributos, ordenanzas, la Palabra, los sacramentos, la oración, los juramentos, los votos… sean usados santa y reverentemente» (CMa 112)—. La armonía es plena: el Menor comprime lo que el Mayor despliega, mandamiento por mandamiento.
Exposición
El primer mandamiento: a quién adoramos (P. 45–48). «No tendrás dioses ajenos delante de mí.» El primer mandamiento regula el objeto del culto: a quién adoramos. Lo que requiere (P. 46) es triple: «conocer» a Dios (saber quién es), «reconocerlo» como «el único Dios verdadero y nuestro Dios» (confesarlo nuestro), y «adorarle y glorificarle» como a tal. Lo que prohíbe (P. 47) es su reverso: negar al Dios verdadero (ateísmo), no adorarlo como Dios y como nuestro (impiedad), y «dar a cualquier otro la adoración y la gloria que a él solo se deben» (idolatría). Y las palabras «delante de mí» (P. 48) añaden un filo: Dios «ve todas las cosas» y «advierte el pecado de tener cualquier otro dios, y se desagrada de él en gran manera» —la idolatría se comete ante sus ojos, y él la aborrece—. El primer mandamiento, pues, exige que Dios tenga el primer lugar, sin rival: ni otros dioses, ni el yo, ni el dinero, ni nada que usurpe el lugar que solo a él pertenece.
El segundo mandamiento: cómo adoramos (P. 49–52). «No te harás imagen, ni ninguna semejanza…» Si el primer mandamiento regula a quién adoramos, el segundo regula cómo. Lo que requiere (P. 50) es el principio regulador del culto: «que recibamos, observemos y guardemos puras e íntegras toda la adoración religiosa y las ordenanzas que Dios ha instituido en su Palabra» —se adora a Dios solo como él ha mandado, no como al hombre le parezca—. Lo que prohíbe (P. 51) es adorar a Dios «por medio de imágenes, o de cualquier otro modo no instituido en su Palabra» —no solo las imágenes (contra Roma), sino todo modo de culto inventado por el hombre—. Nótese: el segundo mandamiento no prohíbe adorar a un dios falso (eso es el primero), sino adorar al Dios verdadero de un modo falso. Y da tres razones (P. 52): «la soberanía de Dios sobre nosotros» (es nuestro Señor), «su propiedad sobre nosotros» (nos posee) y «el celo que tiene por su propia adoración» (Dios es celoso de cómo se le adora). Dios no es indiferente al modo de su culto: lo regula y lo cela.
El tercer mandamiento: el uso de su nombre (P. 53–56). «No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano.» El tercer mandamiento regula el uso del nombre de Dios —y «nombre» abarca todo lo que da a conocer a Dios—. Lo que requiere (P. 54) es «el uso santo y reverente de los nombres, títulos, atributos, ordenanzas, Palabra y obras de Dios» —tratar con reverencia todo lo que es de Dios o lo manifiesta—. Lo que prohíbe (P. 55) es «toda profanación o abuso de cualquier cosa por la cual Dios se da a conocer» —la blasfemia, el juramento vano, el uso ligero o burlón de lo sagrado—. Y la razón anexa (P. 56) es solemne: «por más que los transgresores de este mandamiento escapen al castigo de los hombres, el Señor nuestro Dios no permitirá que escapen de su justo juicio» —aunque la profanación del nombre de Dios a menudo no se castiga entre los hombres, Dios mismo la juzgará—. El nombre de Dios no es cosa común: se usa con temor, o se profana para juicio.
Usos eclesiales
Este bloque forma la reverencia debida a Dios. Donde se enseña bien, el creyente adora al Dios verdadero (1.º), del modo que él manda (2.º) y con reverencia a su nombre (3.º): no admite rivales en el trono de su corazón, no inventa su propio culto, ni profana lo santo.
En la catequesis. Conviene enseñar la distinción entre el primer y el segundo mandamiento: el primero regula a quién (contra la idolatría y los falsos dioses), el segundo cómo (contra el culto inventado y las imágenes). El principio regulador (P. 50) se enseña aquí y se aplica a todo el culto (cf. CFW 21). La razón del tercer mandamiento (P. 56) cura la ligereza con lo sagrado.
En la predicación. El primer mandamiento predica contra los ídolos del corazón (lo que ocupa el lugar de Dios). El segundo, contra el culto a la medida del hombre —el principio regulador guarda la adoración de la iglesia—. El tercero, contra la profanación del nombre de Dios en el habla y en el culto. «Delante de mí» (P. 48) recuerda que toda idolatría se comete ante los ojos de Dios.
En la formación y la membresía. El oficial debe exponer el principio regulador del culto (P. 50; CFW 21.1) y la prohibición de las imágenes (P. 51) contra Roma; distinguir las dos formas del culto falso (falso dios / modo falso); y enseñar la reverencia del tercer mandamiento. El miembro aprende que la adoración no es asunto de gusto, sino de obediencia: a Dios se le adora como él manda.
Preguntas de estudio
- ¿Qué regula el primer mandamiento, y qué tres cosas requiere (P. 45–46)?
- ¿Qué enseñan las palabras «delante de mí» (P. 48)?
- ¿Qué regula el segundo mandamiento, y qué es el principio regulador del culto (P. 50)?
- ¿Qué prohíbe el segundo mandamiento, y en qué se distingue del primero (P. 51)?
- ¿Cuáles son las tres razones anexas al segundo mandamiento (P. 52)?
- ¿Qué abarca el «nombre» de Dios en el tercer mandamiento (P. 54)?
- ¿Qué advierte la razón anexa al tercer mandamiento (P. 56)?
Glosario del bloque
Primer mandamiento — regula el objeto del culto: adorar y glorificar solo al único Dios verdadero, sin rivales (P. 45–47). «Delante de mí» — la cláusula que enseña que Dios ve y aborrece la idolatría, cometida ante sus ojos (P. 48). Segundo mandamiento — regula el modo del culto: adorar a Dios solo como él instituyó, sin imágenes ni invenciones (P. 49–51). Principio regulador del culto — la doctrina de que Dios ha de ser adorado solo del modo que ha instituido en su Palabra (P. 50; cf. CFW 21.1). Tercer mandamiento — regula el uso del nombre de Dios: uso santo y reverente de cuanto lo da a conocer; contra toda profanación (P. 53–55). Razón anexa — el motivo que Dios añade a un mandamiento (la soberanía/propiedad/celo en el 2.º; el justo juicio en el 3.º) (P. 52, 56).
Bibliografía comentada
- Texto base: Catecismo Menor de Westminster, edición de estudio IPR; Glosario IPR v2.4 (regla worship: adorar/culto); política de citación RVR60.
- Catecismo Mayor: CMa 103–106 (primer mandamiento), 107–110 (segundo), 111–114 (tercero) — paralelos directos, que el Menor comprime.
- Confesión: cap. 21 (De la adoración religiosa y del día de reposo), cap. 22 (De los juramentos y votos) — fundamento del 2.º y 3.º mandamientos.
- G. I. Williamson, The Shorter Catechism for Study Classes — preguntas de clase sobre P. 45–56.
