Bloque 8 · El cuarto mandamiento (el día de reposo) y el quinto (P. 57–66)

Edición de estudio comentada

Tesis del bloque

Este bloque cierra la primera tabla con el cuarto mandamiento y abre la segunda con el quinto —el gozne entre el deber para con Dios y el deber para con el prójimo—. El cuarto mandamiento regula el tiempo del culto: guardar santo para Dios un día de cada siete (P. 57–58), que desde la resurrección de Cristo es el primer día, el sábado cristiano (P. 59); se santifica con santo reposo de lo mundano y ocupación del día en el culto y en obras de necesidad y misericordia (P. 60); prohíbe su profanación por ociosidad o por trabajos y pensamientos mundanos (P. 61); y sus razones son los seis días concedidos, la propiedad especial de Dios sobre el séptimo, su propio ejemplo y su bendición del día (P. 62). El quinto mandamiento regula la autoridad: honrar a padre y madre, es decir, preservar el honor y los deberes propios de cada relación —superiores, inferiores e iguales— (P. 63–65), con la promesa de larga vida y prosperidad en cuanto sirvan a la gloria de Dios y al bien de quien obedece (P. 66). Del día del Señor a la honra de toda autoridad ordenada por Dios: el tiempo apartado para él y el orden de las relaciones bajo él.

Texto catequético

P. 57. ¿Cuál es el cuarto mandamiento? R. El cuarto mandamiento es: «Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó».

P. 58. ¿Qué se requiere en el cuarto mandamiento? R. El cuarto mandamiento requiere guardar santos para Dios los tiempos establecidos que él ha designado en su Palabra; expresamente, un día entero de cada siete, como santo sábado para sí.

P. 59. ¿Qué día de los siete ha designado Dios para ser el sábado semanal? R. Desde el principio del mundo hasta la resurrección de Cristo, Dios designó el séptimo día de la semana para ser el sábado semanal; y desde entonces, el primer día de la semana, que ha de continuar hasta el fin del mundo: el cual es el sábado cristiano.

P. 60. ¿Cómo ha de santificarse el sábado? R. El sábado ha de santificarse con un santo reposo durante todo el día, aun de aquellos empleos y recreaciones mundanos que en otros días son lícitos; y ocupando todo el tiempo en los ejercicios públicos y privados de la adoración de Dios, salvo el que deba emplearse en obras de necesidad y de misericordia.

P. 61. ¿Qué se prohíbe en el cuarto mandamiento? R. El cuarto mandamiento prohíbe la omisión o el cumplimiento negligente de los deberes requeridos, y el profanar el día con la ociosidad, o haciendo lo que en sí mismo es pecaminoso, o con pensamientos, palabras u obras innecesarios acerca de nuestros empleos o recreaciones mundanos.

P. 62. ¿Cuáles son las razones anexas al cuarto mandamiento? R. Las razones anexas al cuarto mandamiento son: el habernos concedido Dios seis días de la semana para nuestros propios empleos; el reclamar para sí una propiedad especial sobre el séptimo; su propio ejemplo; y el haber bendecido el día sábado.

P. 63. ¿Cuál es el quinto mandamiento? R. El quinto mandamiento es: «Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da».

P. 64. ¿Qué se requiere en el quinto mandamiento? R. El quinto mandamiento requiere preservar el honor y cumplir los deberes que corresponden a cada uno en sus diversos lugares y relaciones, como superiores, inferiores o iguales.

P. 65. ¿Qué se prohíbe en el quinto mandamiento? R. El quinto mandamiento prohíbe descuidar el honor y el deber que corresponden a cada uno en sus diversos lugares y relaciones, o hacer cualquier cosa contra ellos.

P. 66. ¿Cuál es la razón anexa al quinto mandamiento? R. La razón anexa al quinto mandamiento es una promesa de larga vida y prosperidad (en la medida en que sirvan para la gloria de Dios y el bien de ellos) a todos los que guardan este mandamiento.

Armonía interna de los Estándares

Este bloque corresponde a los capítulos 21 (día de reposo) y 23 (autoridad) de la Confesión y a las preguntas del Decálogo del Mayor. Cuarto mandamiento — CMe 57–62 y CMa 115–121 / CFW 21.7–8: el deber coincide, con un matiz que conviene citar por separado —el Menor: «guardar santos para Dios los tiempos establecidos que él ha designado en su Palabra; expresamente, un día entero de cada siete» (CMe 58); el Mayor: «el santificar o guardar santos para Dios los tiempos señalados que él ha designado en su Palabra, expresamente un día entero de cada siete» (CMa 116)—; y en la santificación, el Menor dice «con un santo reposo durante todo el día» (CMe 60) y el Mayor «con un santo reposar todo el día» (CMa 117). El cambio del día (CMe 59) coincide con CMa 116 y CFW 21.7. Quinto mandamiento — CMe 63–66 y CMa 123–133 / CFW 23: el deber coincide —el Menor manda «preservar el honor y cumplir los deberes que corresponden a cada uno en sus diversos lugares y relaciones, como superiores, inferiores o iguales» (CMe 64); el Mayor funda la tríada en que por «padre y madre» se entienden «todos los superiores en edad y dones; y especialmente aquellos que, por ordenanza de Dios, están sobre nosotros en lugar de autoridad, ya sea en la familia, la iglesia o la república» (CMa 124)—. La armonía es plena: el Menor da la estructura (las tres relaciones), el Mayor el detalle (los deberes y pecados de superiores, inferiores e iguales, CMa 125–133).

Exposición

El cuarto mandamiento: el tiempo del culto (P. 57–62). «Acuérdate del día de reposo para santificarlo.» El cuarto mandamiento aparta un tiempo para Dios. Lo que requiere (P. 58) es «guardar santos para Dios… un día entero de cada siete, como santo sábado para sí» —que uno de cada siete sea de Dios es mandamiento perpetuo—. El día concreto (P. 59) cambió: «desde el principio del mundo hasta la resurrección de Cristo» fue el séptimo; «desde entonces, el primer día de la semana… el sábado cristiano» —no la iglesia, sino Dios mismo, atestiguado en la práctica apostólica, cambió el día, que conmemora a la vez la creación (Dios reposó) y la redención (Cristo resucitó)—. La santificación (P. 60) es doble: «santo reposo durante todo el día, aun de aquellos empleos y recreaciones mundanos que en otros días son lícitos» (descanso de lo mundano) y «ocupando todo el tiempo en los ejercicios públicos y privados de la adoración de Dios, salvo… obras de necesidad y de misericordia» (dedicación al culto, con las excepciones que el Señor mismo enseñó, Mt 12). Lo prohibido (P. 61) es su reverso: la ociosidad, el pecado y los trabajos o pensamientos mundanos innecesarios. Y las razones (P. 62) son cuatro: Dios nos dio seis días para lo nuestro (y reclama solo uno), se reserva el séptimo como propiedad especial, dio su propio ejemplo (reposó) y bendijo el día. El día de reposo no es una carga, sino un don: un día de cada siete para descansar en Dios y adorarlo.

El quinto mandamiento: la autoridad (P. 63–66). «Honra a tu padre y a tu madre.» Con el quinto mandamiento comienza la segunda tabla, el deber para con el prójimo, y comienza por la autoridad. «Padre y madre» se toma por sinécdoque: no solo los padres naturales, sino toda relación ordenada. Lo que requiere (P. 64) es «preservar el honor y cumplir los deberes que corresponden a cada uno en sus diversos lugares y relaciones, como superiores, inferiores o iguales». Nótese la tríada: el honor no corre solo de abajo hacia arriba (de inferiores a superiores), sino en las tres direcciones —también el superior debe deberes al inferior, y los iguales entre sí—. La ética del quinto mandamiento es una ética de estaciones: cada cual debe el honor propio de su lugar. Lo prohibido (P. 65) es descuidar ese honor y deber, o atentar contra él. Y la razón anexa (P. 66) es «una promesa de larga vida y prosperidad… a todos los que guardan este mandamiento» —el primer mandamiento con promesa (Ef 6:2)—, con una salvaguarda importante: «en la medida en que sirvan para la gloria de Dios y el bien de ellos» —la promesa no es mecánica; Dios da larga vida y prosperidad en cuanto convienen a su gloria y al bien del que obedece, no como pago automático—.

Usos eclesiales

Este bloque forma la guarda del día del Señor y el honor de la autoridad. Donde se enseña bien, el creyente santifica el día del Señor —no como carga legalista, sino como don de descanso y culto— y honra la autoridad ordenada por Dios en la familia, la iglesia y la sociedad, sabiendo que el honor corre en todas las direcciones.

En la catequesis. Conviene enseñar la tríada sabática (P. 58: un día de cada siete; P. 59: el cambio al primer día; P. 60: cómo santificarlo), guardando el día del rigorismo (las obras de necesidad y misericordia son lícitas) y del laxismo (es un día entero para Dios). En el quinto, conviene enseñar la tríada «superiores, inferiores, iguales» (P. 64): el honor es mutuo, no solo ascendente.

En la predicación. El cuarto mandamiento predica el día del Señor como don, no como yugo: Dios da seis días y reclama uno (P. 62). El quinto predica el honor de la autoridad contra el espíritu de rebelión, y a la vez el deber de los superiores contra el abuso —ambos bajo la tríada de P. 64—. La salvaguarda de la promesa (P. 66) guarda contra el evangelio de la prosperidad: Dios cumple la promesa «en la medida en que sirvan para la gloria de Dios y el bien de ellos» (P. 66).

En la membresía y la formación. El miembro aprende a guardar el día del Señor y a honrar la autoridad en sus diversas relaciones. El oficial debe exponer la permanencia del cuarto mandamiento y el cambio del día (P. 59; CFW 21.7) contra los que niegan el día del Señor; fundar la autoridad civil y eclesiástica en el quinto mandamiento (P. 64; CMa 124; CFW 23); y manejar la razón anexa (P. 66) sin convertirla en promesa mecánica de prosperidad.

Preguntas de estudio

  1. ¿Qué requiere el cuarto mandamiento, y qué día designó Dios (P. 58–59)?
  2. ¿Quién cambió el día del séptimo al primero, y qué conmemora el sábado cristiano (P. 59)?
  3. ¿Cómo se santifica el día, y qué obras quedan exceptuadas (P. 60)?
  4. ¿Cuáles son las cuatro razones anexas al cuarto mandamiento (P. 62)?
  5. ¿Qué relaciones abarca el quinto mandamiento, y en qué direcciones corre el honor (P. 64)?
  6. ¿Es mecánica la promesa del quinto mandamiento? ¿Qué salvaguarda añade (P. 66)?
  7. ¿Qué diferencia de léxico hay entre CMe 60 («santo reposo») y CMa 117 («santo reposar»)?

Glosario del bloque

Cuarto mandamiento — regula el tiempo del culto: guardar santo para Dios un día de cada siete (P. 57–58). Sábado cristiano / día del Señor — el primer día de la semana, que desde la resurrección de Cristo es el día de reposo, hasta el fin del mundo (P. 59; cf. CFW 21.7). Santo reposo — el descanso de lo mundano para el culto que santifica el día; el Mayor lo llama «santo reposar» (P. 60; CMa 117). Quinto mandamiento — regula la autoridad: honrar a padre y madre, esto es, preservar el honor y los deberes de cada relación (P. 63–64). Superiores, inferiores, iguales — la tríada de relaciones que estructura el quinto mandamiento; el honor corre en las tres direcciones (P. 64; CMa 124). Razón anexa (5.º) — la promesa de larga vida y prosperidad, no mecánica, «en la medida en que sirvan para la gloria de Dios y el bien» del obediente (P. 66).

Bibliografía comentada

  • Texto base: Catecismo Menor de Westminster, edición de estudio IPR; Glosario IPR v2.4; política de citación RVR60.
  • Catecismo Mayor: CMa 115–121 (cuarto mandamiento), 123–133 (quinto: las relaciones, deberes y pecados de superiores, inferiores e iguales) — paralelos directos.
  • Confesión: cap. 21.7–8 (el día de reposo), cap. 23 (el magistrado civil, autoridad del quinto mandamiento) — fundamento de este bloque.
  • G. I. Williamson, The Shorter Catechism for Study Classes — preguntas de clase sobre P. 57–66.