Bloque 9 · Los mandamientos sexto al décimo (P. 67–81)
Edición de estudio comentada
Tesis del bloque
El bloque completa la segunda tabla —el deber para con el prójimo— con los cinco últimos mandamientos, cada uno con su patrón fijo (el mandamiento, lo que requiere, lo que prohíbe). El sexto guarda la vida: requiere todo esfuerzo lícito por preservar la propia y la ajena; prohíbe el suicidio, el homicidio injusto y cuanto tienda a ello (P. 67–69). El séptimo guarda la castidad: requiere preservar la propia y la del prójimo en corazón, palabra y conducta; prohíbe todo pensamiento, palabra y acción impuros (P. 70–72). El octavo guarda los bienes: requiere procurar y promover lícitamente la hacienda propia y ajena; prohíbe cuanto la impida injustamente (P. 73–75). El noveno guarda la verdad y el buen nombre: requiere mantener y promover la verdad y la buena fama, propia y ajena, sobre todo al testificar; prohíbe cuanto perjudique a la verdad o al buen nombre (P. 76–78). El décimo guarda el corazón: requiere pleno contentamiento con la propia condición y recta disposición hacia el prójimo; prohíbe el descontento, la envidia y todo afecto desordenado hacia lo ajeno (P. 79–81). Cada mandamiento, por su naturaleza de sumario, alcanza el corazón, la palabra y la obra, y manda el deber opuesto al pecado que prohíbe.
Texto catequético
P. 67. ¿Cuál es el sexto mandamiento? R. El sexto mandamiento es: «No matarás».
P. 68. ¿Qué se requiere en el sexto mandamiento? R. El sexto mandamiento requiere todos los esfuerzos lícitos para preservar nuestra propia vida y la vida de otros.
P. 69. ¿Qué se prohíbe en el sexto mandamiento? R. El sexto mandamiento prohíbe quitarnos la vida a nosotros mismos, o quitar injustamente la vida a nuestro prójimo, y todo cuanto tienda a ello.
P. 70. ¿Cuál es el séptimo mandamiento? R. El séptimo mandamiento es: «No cometerás adulterio».
P. 71. ¿Qué se requiere en el séptimo mandamiento? R. El séptimo mandamiento requiere la preservación de nuestra propia castidad y la de nuestro prójimo, en corazón, palabra y conducta.
P. 72. ¿Qué se prohíbe en el séptimo mandamiento? R. El séptimo mandamiento prohíbe todos los pensamientos, palabras y acciones impuros.
P. 73. ¿Cuál es el octavo mandamiento? R. El octavo mandamiento es: «No hurtarás».
P. 74. ¿Qué se requiere en el octavo mandamiento? R. El octavo mandamiento requiere procurar y promover lícitamente la riqueza y los bienes exteriores de nosotros mismos y de otros.
P. 75. ¿Qué se prohíbe en el octavo mandamiento? R. El octavo mandamiento prohíbe todo lo que impida o pueda impedir injustamente nuestra riqueza o bienes exteriores, o los de nuestro prójimo.
P. 76. ¿Cuál es el noveno mandamiento? R. El noveno mandamiento es: «No hablarás contra tu prójimo falso testimonio».
P. 77. ¿Qué se requiere en el noveno mandamiento? R. El noveno mandamiento requiere mantener y promover la verdad entre los hombres, y el buen nombre tanto nuestro como de nuestro prójimo, especialmente en el dar testimonio.
P. 78. ¿Qué se prohíbe en el noveno mandamiento? R. El noveno mandamiento prohíbe todo lo que perjudique a la verdad, o dañe nuestro buen nombre o el de nuestro prójimo.
P. 79. ¿Cuál es el décimo mandamiento? R. El décimo mandamiento es: «No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo».
P. 80. ¿Qué se requiere en el décimo mandamiento? R. El décimo mandamiento requiere pleno contentamiento con nuestra propia condición, con una recta y caritativa disposición de espíritu hacia nuestro prójimo y todo lo que es suyo.
P. 81. ¿Qué se prohíbe en el décimo mandamiento? R. El décimo mandamiento prohíbe todo descontento con nuestra propia condición, el envidiar o dolerse del bien de nuestro prójimo, y todos los movimientos y afectos desordenados hacia cualquier cosa que sea suya.
Armonía interna de los Estándares
Este bloque corresponde a las preguntas del Decálogo del Mayor (CMa 134–148); la Confesión no expone los mandamientos uno por uno, pero toca materias afines (el 7.º con el cap. 24, el 8.º con la propiedad de 26.3). Sexto — CMe 67–69 y CMa 134–136: coinciden; el Mayor precisa las excepciones del «quitar injusto» (justicia pública, guerra lícita, defensa necesaria, CMa 136), que el Menor supone en «injustamente». Séptimo — CMe 70–72 y CMa 137–139 / CFW 24: coinciden —el Menor: castidad «en corazón, palabra y conducta» (CMe 71); el Mayor despliega los deberes (matrimonio, amor conyugal, vigilancia) y los pecados (CMa 138–139)—. Octavo — CMe 73–75 y CMa 140–142 / CFW 26.3: coinciden; el Mayor detalla los deberes de justicia y los pecados contra la hacienda. Noveno — CMe 76–78 y CMa 143–145: coinciden —la verdad y el buen nombre, «especialmente en el dar testimonio» (CMe 77)—. Décimo — CMe 79–81 y CMa 146–148: coinciden —el Menor: «pleno contentamiento con nuestra propia condición… movimientos y afectos desordenados» (CMe 80–81); el Mayor amplía—. La armonía es plena: el Menor da el sumario de cada mandamiento, el Mayor el catálogo; ambos leen cada precepto según las reglas de interpretación del Decálogo (CMa 99): la ley alcanza el corazón, y cada mandamiento manda el deber opuesto a su prohibición.
Exposición
El sexto mandamiento: la vida (P. 67–69). «No matarás.» El sexto mandamiento guarda la vida, propia y ajena. Lo que requiere (P. 68) es positivo: «todos los esfuerzos lícitos para preservar nuestra propia vida y la vida de otros» —no solo no matar, sino cuidar la vida—. Lo que prohíbe (P. 69) es «quitarnos la vida a nosotros mismos» (el suicidio), «quitar injustamente la vida a nuestro prójimo» (el homicidio) «y todo cuanto tienda a ello» (la ira, el odio, cuanto conduce a la muerte; cf. Mt 5:22). La palabra «injustamente» es clave: no toda muerte es homicidio —la justicia pública, la guerra lícita y la defensa necesaria no caen bajo la prohibición (CMa 136)—; lo prohibido es el quitar injusto de la vida.
El séptimo mandamiento: la castidad (P. 70–72). «No cometerás adulterio.» El séptimo guarda la pureza. Lo que requiere (P. 71) es «la preservación de nuestra propia castidad y la de nuestro prójimo, en corazón, palabra y conducta» —castidad integral (no solo del cuerpo, sino del corazón, Mt 5:28) y social (también la del prójimo: el que tienta o provoca peca contra el séptimo en otro)—. Lo que prohíbe (P. 72) es «todos los pensamientos, palabras y acciones impuros» —«todos»: sin grados exentos; el pensamiento impuro es ya transgresión—. El séptimo mandamiento, rectamente entendido, alcanza el corazón, no solo el acto.
El octavo mandamiento: los bienes (P. 73–75). «No hurtarás.» El octavo guarda la hacienda. Lo que requiere (P. 74) es «procurar y promover lícitamente la riqueza y los bienes exteriores de nosotros mismos y de otros» —no solo no robar, sino promover el bienestar material propio y ajeno por medios lícitos—. Lo que prohíbe (P. 75) es «todo lo que impida o pueda impedir injustamente» la hacienda propia o ajena —el hurto, el fraude, la injusticia económica—. El octavo supone, pues, el derecho de propiedad (cf. CFW 26.3) y manda usarlo con justicia y generosidad.
El noveno mandamiento: la verdad (P. 76–78). «No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.» El noveno guarda la verdad y el buen nombre. Lo que requiere (P. 77) es «mantener y promover la verdad entre los hombres, y el buen nombre tanto nuestro como de nuestro prójimo, especialmente en el dar testimonio» —la verdad en general, y la buena fama del prójimo en particular, sobre todo en el juicio—. Lo que prohíbe (P. 78) es «todo lo que perjudique a la verdad, o dañe nuestro buen nombre o el de nuestro prójimo» —la mentira, la calumnia, la murmuración, el falso testimonio—. El noveno no solo veda mentir en el tribunal, sino todo daño a la verdad y a la honra.
El décimo mandamiento: el corazón (P. 79–81). «No codiciarás…» El décimo es el mandamiento que desenmascara a todos los demás, porque llega a lo más interior: el deseo. Lo que requiere (P. 80) es «pleno contentamiento con nuestra propia condición, con una recta y caritativa disposición de espíritu hacia nuestro prójimo y todo lo que es suyo» —contentamiento con lo propio y benevolencia hacia lo ajeno—. Lo que prohíbe (P. 81) es «todo descontento con nuestra propia condición, el envidiar o dolerse del bien de nuestro prójimo, y todos los movimientos y afectos desordenados hacia cualquier cosa que sea suya». Nótese: el décimo mandamiento prohíbe «los movimientos y afectos» del corazón —no solo los actos, sino los primeros movimientos del deseo desordenado—. Aquí la ley se revela espiritual (Ro 7:7): fue el décimo mandamiento el que mostró a Pablo su pecado, porque ningún hombre puede decir que nunca codició. El décimo, así, cierra el Decálogo conduciendo de vuelta al evangelio: quien se mide por él se sabe pecador, y busca a Cristo (cf. Bloque 10).
Usos eclesiales
Este bloque forma la conciencia del creyente en sus deberes para con el prójimo. Donde se enseña bien, el creyente entiende que la ley alcanza el corazón: no basta con no matar, no adulterar, no robar, no mentir —hay que amar la vida, la pureza, la justicia, la verdad, y guardar el corazón del deseo desordenado—. Y donde se enseña bien, el décimo mandamiento humilla: nadie lo guarda perfectamente, y por eso todos necesitan a Cristo.
En la catequesis. Conviene enseñar las reglas de interpretación del Decálogo (CMa 99): cada mandamiento, por ser sumario, prohíbe más que el acto externo (alcanza el corazón) y manda el deber opuesto (no solo «no matar», sino «preservar la vida»). El décimo (P. 80–81) se enseña como el mandamiento que prueba la espiritualidad de la ley y conduce a Cristo.
En la predicación. El sexto predica contra la ira y el desprecio de la vida (incluida la propia); el séptimo, contra la impureza del corazón (Mt 5:28); el octavo, contra la injusticia económica y a favor de la generosidad; el noveno, contra la lengua que daña; el décimo, contra el descontento y la envidia, y a favor del contentamiento (Fil 4:11). El décimo, sobre todo, predica el uso de la ley que lleva a Cristo: nadie cumple, y por eso todos necesitan gracia.
En la membresía y la formación. El miembro aprende que la obediencia cristiana es del corazón, no solo de la conducta externa. El oficial debe exponer las reglas de interpretación del Decálogo (CMa 99) —el alcance al corazón, el deber opuesto— y manejar la cláusula «injustamente» del sexto (P. 69) contra el pacifismo absoluto, y la espiritualidad del décimo (P. 81) contra el legalismo que mide solo lo externo. De este bloque depende que la iglesia entienda la ley como espiritual, y por ella se conozca pecadora y necesitada de Cristo.
Preguntas de estudio
- ¿Qué requiere y qué prohíbe el sexto mandamiento, y qué precisa «injustamente» (P. 68–69)?
- ¿Por qué la castidad del séptimo es «en corazón, palabra y conducta» y «de nuestro prójimo» (P. 71)?
- ¿Qué supone y qué manda el octavo mandamiento (P. 74; cf. CFW 26.3)?
- ¿Qué guarda el noveno, y por qué «especialmente en el dar testimonio» (P. 77)?
- ¿Hasta dónde llega el décimo mandamiento, y qué prueba sobre la ley (P. 81; Ro 7:7)?
- ¿Cómo conduce el décimo mandamiento de vuelta al evangelio (cf. Bloque 10)?
- ¿Cuáles son las dos reglas de interpretación del Decálogo que este bloque aplica (CMa 99)?
Glosario del bloque
Sexto mandamiento — guarda la vida: requiere preservarla; prohíbe el suicidio, el homicidio injusto y cuanto tienda a ello (P. 67–69). «Injustamente» — la cláusula que limita la prohibición del sexto al quitar injusto de la vida (no la justicia pública, la guerra lícita ni la defensa necesaria) (P. 69; CMa 136). Séptimo mandamiento — guarda la castidad, en corazón, palabra y conducta, propia y del prójimo (P. 70–72). Octavo mandamiento — guarda los bienes: requiere promover lícitamente la hacienda propia y ajena; prohíbe el hurto y la injusticia (P. 73–75). Noveno mandamiento — guarda la verdad y el buen nombre, propio y del prójimo, sobre todo al testificar (P. 76–78). Décimo mandamiento — guarda el corazón: requiere contentamiento; prohíbe el descontento, la envidia y los afectos desordenados hacia lo ajeno (P. 79–81). Espiritualidad de la ley — la verdad de que la ley alcanza el corazón y el deseo, no solo el acto externo (P. 81; Ro 7:7; reglas de CMa 99).
Bibliografía comentada
- Texto base: Catecismo Menor de Westminster, edición de estudio IPR; Glosario IPR v2.4; política de citación RVR60.
- Catecismo Mayor: CMa 134–136 (sexto), 137–139 (séptimo), 140–142 (octavo), 143–145 (noveno), 146–148 (décimo), y las reglas de interpretación del Decálogo (CMa 99) — paralelos directos.
- Confesión: cap. 24 (matrimonio, afín al 7.º), cap. 26.3 (propiedad, afín al 8.º), cap. 23.2 (la espada del magistrado, afín al 6.º) — materias relacionadas.
- G. I. Williamson, The Shorter Catechism for Study Classes — preguntas de clase sobre P. 67–81.
