El verdadero arrepentimiento · Parte 3 de 6

El verdadero arrepentimiento — 3. La confesión del pecador

15 de julio de 20261 min de lecturaRev. Rodrigo Andrés Espinoza González

Confesión (vv. 3-6)

Encontramos tres declaraciones contundentes en la confesión de David. El en primer lugar reconoce su rebelión (v. 3), él es específico al expresarle a Dios lo que hizo, recordemos la referencia que leímos en el titulo del salmo. Notemos también que, aunque David ofendió a Urías, a Betsabé y al pueblo de Israel, sabe que solo ha pecado contra Dios. Uno puede ofender al prójimo, cometer un delito contra las leyes de un estado, pero solo se puede pecar contra Dios. David sabe que ha hecho lo malo delante de los ojos de Dios, el sabe que Dios es justo en condenar sus acciones por medio del profeta Natán, él no se justifica, mas bien dice: "He pecado contra el SEÑOR" (2 S. 12:13).

Así que, en su confesión, David está asumiendo toda la responsabilidad por su pecado, y por su naturaleza corrupta. A la luz de su confesión, él reconoce en el v.6 su necesidad de pureza interior para tener una conducta recta, el dice que Dios ama la verdad en lo intimo, él necesita una renovación radical para vivir sabiamente.

Resumiendo, David reconoce su pecado, en su confesión sabe que necesita no solo un cambio de conducta, sino una renovación del corazón. Todo pecador arrepentido hará esto mientras ruega al Señor por su perdón y por un corazón puro que cree cosas correctas y piensa cosas correctas. La primera mitad del salmo de hecho habla de la necesidad del perdón (vv. 1-10) y la segunda mitad (vv. 10-12) describen la necesidad de pureza de corazón. Tal es la confesión de un pecador penitente. Veamos ahora el tercer fruto del arrepentimiento.

Salmo 51ArrepentimientoVida cristiana