
El verdadero arrepentimiento — 5. Anhelo de renovación
15 de julio de 20263 min de lecturaRev. Rodrigo Andrés Espinoza González
Renovación (vv. 10-12)
Sentir repulsión por el pecado, automáticamente lleva a un pecador penitente a desear ser renovado completamente y esto es lo que expresa David en estos versículos, entendiendo que es alguien radicalmente corrupto David ruega entonces por un corazón puro, su deseo es el de una renovación interna.
Aquí vemos que un pecador que esta genuinamente arrepentido no estará contento con el perdón de Dios solamente, ni siquiera con un cambio de conducto externa, su mayor anhelo es ser renovado tan radicalmente como lo expresa Pablo "¡Miserable de mí! quién me librará de este cuerpo de muerte?" (Romanos 7.24, RVR60). El pecado es tan ofensivo para Dios que alguien que ha pecado y esta realmente arrepentido no querrá volver a hacerlo de nuevo, por esta razón clamará a Dios como lo hace David aquí, veamos específicamente su petición.
David pide a Dios que cree en él un corazón puro. Él usa el verbo ּבָרא que se usa Moisés en Génesis 1 para la creación de la nada de los cielos y la tierra. David esta rogando por un milagro que solo Dios puede hacer "otorgar a un hombre santidad interna", David no podría en su carne vivir para glorificar a Dios, él estaría de acuerdo con Pablo cuando dijo: "Y yo sé que, en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien esté en mí, pero no el hacerlo." (Romanos 7.18, RVR60), él necesitaba del mismo poder que obró en la creación para que le otorgará una justicia que no tenía y es esto lo que el Espíritu Santo hace en nuestra vida. El Espíritu Santo no solo nos regenera imputándonos la justicia de Cristo, sino que también nos santifica renovándonos a su imagen. Esta fue la promesa de Dios en Ezequiel 36:25-27.
David pide a Dios que no lo eche de delante de si (v.11) el todavía está preocupado de volver a caer en el pecado, el sabe que apartado de Dios nada puede hacer, su anhelo es que Dios le sostenga en su espíritu renovado (v.12) por medio del Espíritu noble. David no esta temiendo perder la salvación o su reinado, solo reconoce su imposibilidad de vivir una vida santa sin el poder de Dios, dice un comentarista que este es el clamor de alguien que conoce, como nunca antes, la debilidad de su propia naturaleza, la fuerza de la tentación y la necesidad de la ayuda divina.[1]
David además ruega para que Dios le vuelva el gozo de su salvación. David ya era un hombre salvo, pero había perdido el gozo de esta seguridad a causa del pecado. El pecado hace que nuestra comunión con Dios se vea interrumpida, que nuestras oraciones tengan estorbo (1 P. 3:7).
Así que un pecador arrepentido anhela un corazón renovado que reboza de gozo al experimentar de nuevo esta dulce comunión con Dios; tal es el deseo de alguien que esta genuinamente arrepentido.
Notas
- J. J. Stewart Perowne, Commentary on the Psalms, 2 vols. in 1 (Grand Rapids: Kregel, 1989), 1:421. Original edition 1878–1879.
